jueves, 12 de febrero de 2026

Era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor

«A medida que ese camino se hizo rutinario aquellos seres comenzaron a palpitar ante mis ojos. Cada mañana veía alguna escena cargada de ternura: un chulo muy famoso que se llamaba Mahoma llevaba un biberón de leche en la mano, una puta estaba amamantando a su hijo en la acera y le cantaba una canción de la Piquer, el ama de un burdel jugaba al tute con un viejo menestral sobre una caja de embalaje, frente a la casa de las Francesas unas niñas saltaban a la comba mientras su madre hacía punto y por todas partes se oían gritos de mujeres que se llamaban desde las ventanas con sus nombres del pueblo y no con el de guerra "¡Camila! ¡Leocadia! ¡Esperancita!" y aquellos tugurios que por la noche eran de rosa ahora tenían en la puerta un perro dormido y una puta que venía de la compra con una bolsa llena de nabos y coliflores. A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Mercado Central de Valencia. Años 80


martes, 10 de febrero de 2026

Y me paraba ante el escaparate de una farmacia que había al lado del cine Palacio

«Los viernes pasaba primero por la iglesia del Patriarca. Me imbuía de incienso y gregoriano, recibía unas caricias del confesor, sentía el silencio perenne del caimán en mi mente, respiraba el sonido del órgano sobre la lividez de unos cuadros del divino Morales y luego entraba en las podridas calles del barrio chino y me paraba ante el escaparate de una farmacia que había al lado del cine Palacio donde anunciaban gomas y lavativas, Cruz Verde y permanganato para las blenorragias».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Hall del Cine Palacio

Calle Maldonado


domingo, 8 de febrero de 2026

Para ir a clase tenía que cruzar el barrio chino todas las mañanas

«El colegio del Patriarca era uno de los espacios interiores que cultivé en aquellos años y su estética había comenzado a dorar mi alma, pero a los tres meses de llegar a Valencia la vieja gabarra de la academia Castellano fue derruida para levantar el hotel Astoria y el nuevo edificio ahora estaba en la calle Guillén de Castro, así que para ir a clase tenía que cruzar el barrio chino todas las mañanas. Al llegar a la plaza del Caudillo seguía hasta la Avenida del Oeste, y por detrás del mercado central me adentraba en un laberinto de callejuelas, Torno del Hospital, Vinatea, Poeta Llombart y otros nombres míticos en el camino de la perdición».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



El barrio chino. 1972

viernes, 6 de febrero de 2026

Pasaba por debajo de aquel caimán del Patriarca

«Cumpliendo las órdenes severas que mi progenitor me había dado, todos los viernes pasaba por debajo de aquel caimán del Patriarca para ir a confesarme con el padre España, director del colegio del Corpus Christi, un cura risueño, de pelo blanco, devoto del rapé. Su confesionario era el primero de la derecha, entrando en el templo por un zaguán donde el dragón reptaba por la pared sobre la pila del agua bendita».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Real Colegio Seminario del Corpus Christi

Calle de la Nave


miércoles, 4 de febrero de 2026

Por donde salían las coristas junto al bar la Nueva Torera

«Cuando leí en el periódico la noticia de su muerte quedé aturdido. Se llamaba Emilia Argüelles Catalina; había nacido en Madrid en 1933; su madre se llamaba Tomasa, con la que se llevaba muy mal porque trataba de controlar su derroche de joyas, pieles, perfumes y jovencitos que fueron siempre su capricho y su perdición. Había quedado embarazada de un actor de fama. Su madre quiso hacerse cargo de la criatura pero ella abortó para seguir trabajando de primerísima vedette. La propia madre la denunció a la justicia y Gracia Imperio fue a la cárcel. Era la reina absoluta de la pasarela del teatro Ruzafa. A veces yo iba a la puerta trasera del teatro por donde salían las coristas junto al bar la Nueva Torera. Había allí muchos señoritos valencianos esperando. Ella salía como una diosa envuelta en oro con sus tacones de aguja, la falda ceñida, inmensa, muy alta. No supe su miseria hasta mucho después».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Casa de comidas "La Nueva Torera"

Calle Colón

Todocolección


El Caso

9 de noviembre de 1968

lunes, 2 de febrero de 2026

Envenenados los dos por el escape de gas en su piso de la calle Cuenca

«En realidad fui detrás de ella los años que viví en Valencia ya que esa mujer fue mi símbolo sexual perverso. Seguí su gloria en el teatro Ruzafa hasta que un día la estrella murió en brazos de su amante, un joven de la buena sociedad de Valencia, envenenados los dos por el escape de gas en su piso de la calle Cuenca».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Calle Cuenca desde la avenida de Pérez Galdos. 1956

sábado, 31 de enero de 2026

Entró en la perfumería Azul, en frente de Gay

«Muchos carniceros la siguieron por la calle y ella iba dejando una estela de perfume, cubierta de oro y muy ceñida entró en la perfumería Azul, en frente de Gay, al lado de la Central del Fumador y la gente la esperó en la puerta. Esa tarde también yo fui detrás de Gracia Imperio».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Almacenes Gay 

Calle Calvo Sotelo, hoy Paseo de Ruzafa