lunes, 16 de marzo de 2026

Y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero y casi te podías meter dentro de la zona de fuegos

«La multitud que estaba en el lado derecho maldecía su suerte. El viento soplaba del norte. Eso significaba que les traería la humareda y la lluvia de papelitos y trocitos de plástico que el disparo de la mascletà provocaría. No obstante, los más entendidos —o sea, casi todos— decían que no hay mal que por bien no venga, pues el molesto aire que les impediría ver bien el fuego aéreo también les llevaría mejor el sonido. Los más mayores se quejaban de que, cada año, las vallas de seguridad se comían más terreno del público y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero y casi te podías meter dentro de la zona de fuegos. «Entonces sí que estaba bien, sí. Ahora, tan lejos, se pierde mucho». Entre los miles de espectadores siempre hay quien acude por primera vez, traído por un nativo que le explica que no se tape los oídos, porque es peor, y que deje la boca entreabierta para evitar que le revienten los tímpanos. La gente que hay alrededor mira al neófito con una mirada burlona, pero, sobre todo, de expectante malicia: no hay nada más divertido para un valenciano que contemplar el terror que se dibuja en la cara de los que jamás han estado en una mascletà de Fallas cuando la furia de la pólvora es desatada por los maestros del fuego. Que toque en suerte estar al lado de un espectador de oídos vírgenes en estas lides añade malévola diversión al espectáculo "que más nos gusta a los valencianos. A mí, los castillos, ni fu ni fa. Eso sí, las mascletàs me pierden"».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



"Mascletà" en la plaza de Caudillo. 1951

Foto López - Egea

sábado, 14 de marzo de 2026

Hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición

«De regreso a casa, visitaron varias fallas: monumentos de cartón piedra sostenidas por un armazón de madera, llegando algunas hasta una altura de 25 o 30 metros, donde los ninots o muñecos, reflejaban la crítica y picaresca de la actualidad. Adornados con multitud de colores y caricaturas hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Plaza del Mercado Central. 1954

Primer Premio Sección Especial

Regino Mas Marí


jueves, 12 de marzo de 2026

Se dirigieron a la calle iluminada de Sueca-Literato Azorín

«Degustando semejante manjar se dirigieron a la calle iluminada de Sueca-Literato Azorín, para poder admirar el espectacular bordado de colores. Miles y miles de bombillas de diferentes tonos, alternadas y formando arcos y un sinfín de formas, adornaban el lugar. La gente intentaba inmortalizar el momento, con sus móviles y cámaras de fotos, y ellas, boquiabiertas, imitaron los mismos movimientos».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Sueca - Literato Azorín

Principios de los 90

Subida por Carlos Iborra a VAHG

martes, 10 de marzo de 2026

Decidieron darse un homenaje y pidieron un cucurucho de buñuelos de calabaza

«Después de pagar la nota, pasearon por los alrededores y se adentraron en el barrio de Ruzafa, denominado en árabe: Jardín. Uno de los barrios más significativos e históricos de la ciudad y que albergaba gran variedad de razas. Confundidas entre la multitud que paseaba en plenas fiestas disfrutando de una agradable temperatura, se perdieron entre sus antiguas y estrechas callejuelas, curioseando los antiguos comercios, puestos de souvenir y topmanta.

Los bares y restaurantes servían a destajo en las mesas situadas en plena calle, intentando acelerar las colas acumuladas. Los puestos de chocolate y churros endulzaban y espesaban el ambiente dejando trabados rastros de fritanga. Sara y su amiga decidieron darse un homenaje y pidieron un cucurucho de buñuelos de calabaza».

Las doce llaves

María Villamayor



Buñolería


domingo, 8 de marzo de 2026

Las calles iluminadas con miles de luces de colores

«Las fiestas valencianas de las Fallas se iban abriendo camino en honor a San José, patrón de los carpinteros. Las calles iluminadas con miles de luces de colores, los casales distribuidos por todos los barrios de la ciudad albergando a los falleros, el olor a pólvora y a fiesta que se respiraba en el ambiente, y el ruido ensordecedor de los típicos masclets, hacían unas fiestas únicas y espectaculares».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Na Jordana. 1965

viernes, 6 de marzo de 2026

Se levantan enormes ingenios de madera en forma de caballos, o de galeones, o del Mont Blanc suizo

«En la plaza mayor se levantan enormes ingenios de madera en forma de caballos, o de galeones, o del Mont Blanc suizo, o de los dirigentes nacionales, y cada palmo cuadrado de madera está cubierto de explosivos de muchos colores, mientras que cadenas de pequeños cohetes cuelgan como guirnaldas en todas direcciones. Quiero decir que esos ingenios de madera tienen a veces la altura de un edificio de tres pisos y están sólidamente construidos». 

Iberia

James A. Michener




Falla municipal. 1963
 
"Nou caball de Troia"
 
Ricardo Rubert Andrés
 
 https://www.fallas.com/

miércoles, 4 de marzo de 2026

Coincidía con la fiesta que se celebra allí al final del invierno

«Tenía que reincorporarme a mi barco en Valencia, esa capital poderosa y frecuentemente rebelde de la costa oriental. Cuando mi sucio y pequeño tren entró, como a trompicones, en el centro de la ciudad, me di cuenta de que Valencia iba a ser algo especial, importante. No lo sabía yo entonces, pero mi llegada, un sábado por la tarde, coincidía con la fiesta que se celebra allí al final del invierno».

Iberia

James A. Michener



Falla de la comisión ferroviaria y tranviera de 1948 

Fue diseñada y pintada en su totalidad por Lluís Dubón Portalés bajo el nombre de “Viatgers"

?