lunes, 30 de marzo de 2026

Escoltada por docenas de espantables fisgones –“els granaeros”-

«El señor Amadeo sintió la conciencia de sus muchos años. ¡Ochenta y siete! ¡Recordons, como pasaba el tiempo!. Parecía ayer y habían pasado ya.....¡Es igual, muchos!.

La banda desfilaba ante él con sus uniformes oscuros, dejando atrás un residuo de notas musicales caídas en el suelo, que barría el “oratget” que apenas soplaba. El señor Amadeo cerraba un poco los ojos...

El mismo día de Semana Santa, el mismo tufillo primaveral insinuándose en el aire, trayendo algo intangible pero claramente perceptible: la primavera. Unas calles sin adoquinar –aún faltaban años- con charcos y gallinas sueltas, unas mujeres lavando en la acequia del Gas, y los músicos de Corbella, los del Patronato, con sus uniformes a la última, ros con plumero y guerrera azul, acompañando a una imagen de la Dolorosa, escoltada por docenas de espantables fisgones –“els granaeros”- cuyos uniformes parecían confeccionados con tela de colgadura de muerto.

El mismo, Amadein, corriendo alrededor de los músicos, pisando los charcos que al salpicar ensuciaban los zapatos de charol de los granaderos, que furiosos, dejaban sentir en las costillas de los mocosos más de una “esplanisá” con la funda del chafarote de caballería, que ese sí, tal vez hubiera pertenecido a la guardia de Suchet, allá por el año de Maricastaña.

Las mujeres llevaban su falda de fiesta, coloreada vivamente, el “mochar” de “tomata i Ok” al cuello y muchas, cada vez más, zapatos en los duros pies. El yayo de Hamah in decía que “Aixa de les abates es un “lucho” (lujo quería decir) cerque Abas, o acaben descalces o en “espardenyes”. Y abobinaba de las costumbres del día sentado en su taburete de esparto a la puerta de casa el “Cafre”, mientras poco a poco deglutía su “gotet de canya”, un ron blanco infernal traído de “extranjis”.

Allá iban, con su Dolorosa al frente, los músicos del Patronato.

El señor Amadeo, abrió los ojos.

Nada era parecido, todo había cambiado de forma drástica, pero aquel grupo de hombres que desfilaba a los sones de “Mektub”, la lenta marcha procesional, tan vieja como el Patronato, era la misma banda, era algo del viejo Cabañal que cumplía cien años en aquel 1984, eran todavía los de Corbella, que se mantenían vivos por un milagro de tenacidad y perseverancia. Él, Amadeo, también era el mismo pero...ya no soplaba.

Continuó rememorando: cuando él nació la banda ya había salido de quintas; ya tenía veintitantos años. Todavía no estaba construido el Casinet, que albergo a la otra banda, la del “Peixet”; que sirvió de cooperativa de alimentación allá por los años veinte, con sus tiendas abiertas a huecos del edificio: tiendas “a ralla”, a pagar cuando los hombres volvían de la mar.

¡Que pequeño era el Cabañal entonces!. Todo aquello de “Cap de França”, Cagarritar, Malvarrosa, ¡bah!, ya había pasado, pero al empezar el siglo, hacia muy poco que Valencia se los había anexionado, y aún era casi un pueblo con vida propia: las barcas eran lo más importante; la mar daba de comer a todos, más bien o más mal. Pero aún eran cuatro gatos y había solidaridad, y se conocían todos, y con todos se podía contar. Ahora... valía más la pena no pensar: en la playa no había barcas, las gentes no se conocían entre sí, las cosas eran impersonales, estanterías de muñecos despersonalizados...¡Pobre Cabañal! ¡Pobre Amadeo!.

Aún escuchaba música de la banda. Poco a poco la devoraba el ruido de los motores, la altura de las fincas.

El señor Amadeo “roda el cap, entra en el bar mes proxim y demaná una copa de ron blanc, era la seua vengança contra tot, contra res, contra ell mateix, contra el temps, contra la mort i contra la vida”».

Cent anys i... a fosques 

Vicente Maurí

http://entrevientoynubes.jimdo.com/cabanyal/



Granaderos de ?

Levante EMV

sábado, 28 de marzo de 2026

Ara ve el sant diumenge, sant diumenge del Ram

«Ja arriba el sant diumenge,
sant diumenge del Ram;
floreixen violetes
pels marges i boscams,
els ametllers s'engebren,
de flors s'omple la vall,
abelles trescadores
son nèctar van xuclant
i les lleugeres brises
mormolen per l'espai:
Jesús-Maria!

Les taules són parades
de palmes i de rams,
de llor i d'olivera
i de tortells en gran,
que els xics i minyonetes
al temple enarbraran:
Jesús-Maria!

Ara ve el sant diumenge,
sant diumenge del Ram,
i aprés Setmana Santa,
la més trista de l'any,
els orgues i campanes
de sobte emmudiran
i els fasos* i tenebres
tan sols ressonaran:
Jesús-Maria!,
tan sols ressonaran».

*Els fasos son les maitines de Setmana Santa

Glossa del Diumenge de Rams

Antoni Doltra i Masferrer



Diumenge de Rams

Setmana Santa Marinera

Levante EMV

jueves, 26 de marzo de 2026

A veces me tomaba un vino con aceitunas en la tasca Los Cerditos en la plaza del Patriarca

«Después de la clase de Corts Grau a veces me tomaba un vino con aceitunas en la tasca Los Cerditos en la plaza del Patriarca o iba con los compañeros a jugar al dominó al bar Mundo en la calle Juan de Austria, aquel bar que regentaba el delantero centro del Valencia.

—Algún día me gustaría escribir esa historia —dije.

—¿Qué historia? —preguntó el compañero de partida.

—La de ese tipo que quería ir al cielo sólo para comer paella todos los días».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Plaza del Patriarca. Circa 1950


martes, 24 de marzo de 2026

El delito de sangre se realizó en un campo de berenjenas o de tomates o de patatas

«La primera lección que de él recibí venía a demostrar que en el fondo del cerebro humano, aunque se trate de un subnormal profundo, siempre hay un recóndito mecanismo que nos hace distinguir el bien y el mal, como se demostraba en el crimen que en tierras de Valencia mereció los honores del último garrote vil.

Al Semo se le había nublado el seso un día de primavera cuando los naranjos estaban en flor y olían las rosas en la veranda de la alquería. Iba con un mellado azadón al hombro y la chica estaba junto a la acequia. En la vieja cuestión que se llevaban entre ellos esta vez casi no mediaron palabras. El delito de sangre se realizó en un campo de berenjenas o de tomates o de patatas, eso no quedó claro en el sumario, pero es seguro que olía a azahar, las abejas libaban y las golondrinas ya habían llegado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Barracas en la huerta de Valencia

domingo, 22 de marzo de 2026

Me tomaba un bocadillo de atún en el bar Los Canarios de la calle la Nave

«Todos los días para ir a la facultad atravesaba el puente de la Trinidad bajo cuyos arcos la homicida del cine Oriente había dejado el vientre de su amante descuartizado dentro de un saco y cuando el sol de la mañana henchía mi corazón, lo atravesaba cantando en voz alta una canción de mi adorado Lorencito González. Cabaretera, mi dulce arrabalera, te quiero en mi pobreza y nunca he de cambiar… pero a veces también entonaba Violetas Imperiales, de Luis Mariano, o las Hojas Muertas de Charles Trenet y antes de entrar a clase me tomaba un bocadillo de atún en el bar Los Canarios de la calle la Nave».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Calle de la Universidad con la Nave

Jose Aleixandre. 1988

Subida por Pilar Martínez Olmos a VAHG

viernes, 20 de marzo de 2026

Ya habían pasado las fallas

«Ya habían pasado las fallas. Tal vez ese año al parador del Foc o del So Nelo había venido a cantar Renato Carossone o Marino Marini o Sacha Distel o Lorencito González o Luis Mariano o las Hermanas Benítez o Xavier Cugat y Abee Lane. En fallas los señoritos valencianos se iban a Andorra a comprar duralex».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Parador So Nelo




miércoles, 18 de marzo de 2026

No faltábamos ningún año a la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados

«No faltábamos ningún año a la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados. Qué cosa más bonita. Pero, chico, cuando el Vicent se hizo alcalde lo tuvimos que dejar, una pena… A ver si mi Carles retoma la tradición».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

https://www.amazon.es/Nadie-corre-m%C3%A1s-plomo-Narrativa-ebook/dp/B0CLDD24FS



Preparados para la Ofrenda

?

lunes, 16 de marzo de 2026

Y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero y casi te podías meter dentro de la zona de fuegos

«La multitud que estaba en el lado derecho maldecía su suerte. El viento soplaba del norte. Eso significaba que les traería la humareda y la lluvia de papelitos y trocitos de plástico que el disparo de la mascletà provocaría. No obstante, los más entendidos —o sea, casi todos— decían que no hay mal que por bien no venga, pues el molesto aire que les impediría ver bien el fuego aéreo también les llevaría mejor el sonido. Los más mayores se quejaban de que, cada año, las vallas de seguridad se comían más terreno del público y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero y casi te podías meter dentro de la zona de fuegos. «Entonces sí que estaba bien, sí. Ahora, tan lejos, se pierde mucho». Entre los miles de espectadores siempre hay quien acude por primera vez, traído por un nativo que le explica que no se tape los oídos, porque es peor, y que deje la boca entreabierta para evitar que le revienten los tímpanos. La gente que hay alrededor mira al neófito con una mirada burlona, pero, sobre todo, de expectante malicia: no hay nada más divertido para un valenciano que contemplar el terror que se dibuja en la cara de los que jamás han estado en una mascletà de Fallas cuando la furia de la pólvora es desatada por los maestros del fuego. Que toque en suerte estar al lado de un espectador de oídos vírgenes en estas lides añade malévola diversión al espectáculo "que más nos gusta a los valencianos. A mí, los castillos, ni fu ni fa. Eso sí, las mascletàs me pierden"».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



"Mascletà" en la plaza de Caudillo. 1951

Foto López - Egea

sábado, 14 de marzo de 2026

Hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición

«De regreso a casa, visitaron varias fallas: monumentos de cartón piedra sostenidas por un armazón de madera, llegando algunas hasta una altura de 25 o 30 metros, donde los ninots o muñecos, reflejaban la crítica y picaresca de la actualidad. Adornados con multitud de colores y caricaturas hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Plaza del Mercado Central. 1954

Primer Premio Sección Especial

Regino Mas Marí


jueves, 12 de marzo de 2026

Se dirigieron a la calle iluminada de Sueca-Literato Azorín

«Degustando semejante manjar se dirigieron a la calle iluminada de Sueca-Literato Azorín, para poder admirar el espectacular bordado de colores. Miles y miles de bombillas de diferentes tonos, alternadas y formando arcos y un sinfín de formas, adornaban el lugar. La gente intentaba inmortalizar el momento, con sus móviles y cámaras de fotos, y ellas, boquiabiertas, imitaron los mismos movimientos».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Sueca - Literato Azorín

Principios de los 90

Subida por Carlos Iborra a VAHG

martes, 10 de marzo de 2026

Decidieron darse un homenaje y pidieron un cucurucho de buñuelos de calabaza

«Después de pagar la nota, pasearon por los alrededores y se adentraron en el barrio de Ruzafa, denominado en árabe: Jardín. Uno de los barrios más significativos e históricos de la ciudad y que albergaba gran variedad de razas. Confundidas entre la multitud que paseaba en plenas fiestas disfrutando de una agradable temperatura, se perdieron entre sus antiguas y estrechas callejuelas, curioseando los antiguos comercios, puestos de souvenir y topmanta.

Los bares y restaurantes servían a destajo en las mesas situadas en plena calle, intentando acelerar las colas acumuladas. Los puestos de chocolate y churros endulzaban y espesaban el ambiente dejando trabados rastros de fritanga. Sara y su amiga decidieron darse un homenaje y pidieron un cucurucho de buñuelos de calabaza».

Las doce llaves

María Villamayor



Buñolería


domingo, 8 de marzo de 2026

Las calles iluminadas con miles de luces de colores

«Las fiestas valencianas de las Fallas se iban abriendo camino en honor a San José, patrón de los carpinteros. Las calles iluminadas con miles de luces de colores, los casales distribuidos por todos los barrios de la ciudad albergando a los falleros, el olor a pólvora y a fiesta que se respiraba en el ambiente, y el ruido ensordecedor de los típicos masclets, hacían unas fiestas únicas y espectaculares».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Na Jordana. 1965

viernes, 6 de marzo de 2026

Se levantan enormes ingenios de madera en forma de caballos, o de galeones, o del Mont Blanc suizo

«En la plaza mayor se levantan enormes ingenios de madera en forma de caballos, o de galeones, o del Mont Blanc suizo, o de los dirigentes nacionales, y cada palmo cuadrado de madera está cubierto de explosivos de muchos colores, mientras que cadenas de pequeños cohetes cuelgan como guirnaldas en todas direcciones. Quiero decir que esos ingenios de madera tienen a veces la altura de un edificio de tres pisos y están sólidamente construidos». 

Iberia

James A. Michener




Falla municipal. 1963
 
"Nou caball de Troia"
 
Ricardo Rubert Andrés
 
 https://www.fallas.com/

miércoles, 4 de marzo de 2026

Coincidía con la fiesta que se celebra allí al final del invierno

«Tenía que reincorporarme a mi barco en Valencia, esa capital poderosa y frecuentemente rebelde de la costa oriental. Cuando mi sucio y pequeño tren entró, como a trompicones, en el centro de la ciudad, me di cuenta de que Valencia iba a ser algo especial, importante. No lo sabía yo entonces, pero mi llegada, un sábado por la tarde, coincidía con la fiesta que se celebra allí al final del invierno».

Iberia

James A. Michener



Falla de la comisión ferroviaria y tranviera de 1948 

Fue diseñada y pintada en su totalidad por Lluís Dubón Portalés bajo el nombre de “Viatgers"

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lunes, 2 de marzo de 2026

La niña Marisa sentada en un sillón del balneario

«Los muslos de Silvana Mangano en el arrozal, Jesucristo héroe de un evangelio revolucionario según el padre Llanos entre los naranjos y jazmines, el pecho de la modista sangrando, la niña Marisa sentada en un sillón del balneario, el tren borreguero, la minoría selecta de Ortega y Gasset. Hay una familia que me ha dado recuerdos para ti —me había dicho don Santiago—. Ella es una chica muy guapa. Haríais una excelente pareja. Los zócalos de azulejos bajo el dragón del Patriarca y los cuadros de Caravaggio y del Divino Morales. El baión de la película Ana y el burdel de la Pilar. Los muslos de Silvana Mangano emergiendo otra vez del pantano de mi cerebro, ésta era la materia podrida de mi alma cuando yo tenía 17 años».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Balneario Las Arenas

Playa de Levante. Canyamelar

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