miércoles, 29 de abril de 2026

Y el estruendo de las sirenas y los cochecitos de choque

«La feria de diciembre en la Alameda. Sonaba la melodía Corazón de Violín dentro del aroma de almendra garrapiñada y el estruendo de las sirenas y los cochecitos de choque se unían a la canción ay Lilí, ay Lilí, ay Lo… y un vientecillo húmedo discurría por el cauce seco del Turia, levantaba los papeles, se llevaba la música junto con los gritos de los feriantes».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



La feria de Navidad. 1935

lunes, 27 de abril de 2026

El sol de otoño en los jardines de Viveros

«El griterío del colegio de las niñas de falda tableada frente a la residencia, el sol de otoño en los jardines de Viveros, el flexo sobre el texto de Derecho Romano, el mismo flexo que ahora iluminaba las páginas abiertas del Civil de Castán, el flexo roto en la habitación de la residencia que aún dejaba bajo su cono de luz la sociedad anónima de Derecho Mercantil, un año detrás de otro año en aquella habitación que daba al campo de Vallejo donde jugaba el Levante».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Jardines del Real

Los Viveros

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sábado, 25 de abril de 2026

A veces solía tomar un batido en la cafetería Monterrey

«¿Dónde estaría Marisa en aquella ciudad huertana de los años cincuenta perdida?

Durante el paseo del domingo por la tarde a veces solía tomar un batido en la cafetería Monterrey, el lugar de moda entonces; me sentía un dios con el cigarrillo Pall Mall en la mano y la gabardina de canutillo mirando desde el taburete de la barra a las chicas que entraban con aquellas faldas tubulares. Yo trataba de explorar los caminos de Marisa en la ciudad; mientras tanto iba también al bar Los Faroles, detrás del Apolo, por Juan de Austria, donde había putas muy maternales».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Cafetería Monterrey

Todocolección

jueves, 23 de abril de 2026

Ellas paseaban por Calvo Sotelo y nunca pasaban de la cafetería Lauria

«Las caras nuevas en la facultad a primeros de octubre bajo la boina renacentista de Luis Vives en el pedestal del claustro. Los primeros paseos de los domingos por la tarde desde Correos por la acera de la plaza del Caudillo y de San Vicente hasta la esquina de la calle la Paz. Había una línea divisoria que nunca transgredían las chicas de servicio. Ellas paseaban por Calvo Sotelo y nunca pasaban de la cafetería Lauria hasta donde llegaban los señoritos. Algunas veces con los amigos entraba en ese territorio. Esas maravillosas criaturas que los señoritos llamaban churras eran muy esquivas. Cuando algún joven de la otra acera las requería, ellas se cerraban en círculo, apretaban el morro, ponían el ceño de cemento y se convertían en un bloque impenetrable. El paseo de los domingos por la acera de la plaza del Caudillo era una exposición de las chicas de la clase media valenciana. Allí no se veían las niñas de sociedad».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Cafetería Lauria

Todocolección

martes, 21 de abril de 2026

Rodaba el tiempo por el puente de la Trinidad

«Solía ir cantando entre dientes y veía al panadero, al dinosaurio del Almudín, a los canónigos de la catedral, al autobús de Iberia que llevaba pasajeros al aeropuerto de Manises, al dragón del Patriarca y según la moda del momento cambiaba de melodías, unas veces cantaba a Machín, mira que eres linda, a Lorencito González, la niña de Puerto Rico por quien suspira, a Jorge Sepúlveda, mirando al mar soñé, a Bonet San Pedro, carpintero, carpintero, pero yo era un moderno y comenzaba a imitar a Renato Carossone, la donna rica, y Maruzzella, y también las canciones de Charles Trenet. Rodaba el tiempo por el puente de la Trinidad».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Puente de la Trinidad 

Todocolección

domingo, 19 de abril de 2026

A carbonería, a vaho de medicamento que salía de una farmacia, a salazones

«Había varios estratos de olores en la calle del Salvador, olía a tahona, a droguería, a moho en los muros de la iglesia de los Trinitarios, a carbonería, a vaho de medicamento que salía de una farmacia, a salazones, y a través de ellos iba cada mañana camino de la facultad hasta la calle de la Nave con los libros de texto bajo el brazo. Todos los olores del itinerario cambiaban de matiz a lo largo del año. Tenían variaciones muy sutiles hasta que todo se convertía en una amalgama podrida cuando llegaba el calor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Salazones Bonanad

Calle Trench, 1


viernes, 17 de abril de 2026

—Júrame que en el cielo dan paella. —La dan. Te lo juro. —¿Todos los días? —Sí, sí.

«Al Semo lo sentaron en un taburete con el tronco bien erecto pegado al palo, pero antes de que el verdugo le pasara la argolla por el cuello, el condenado llamó al fraile capuchino en voz alta:

—¡Eh, tú, el de la barba!

—¿Es a mí? —preguntó el confesor desde una esquina del patio.

—Acércate.

—Dime, hijo. ¿Qué quieres?

—¿Seguro que no me has engañado?

—No, hijo mío. Pídele perdón a Dios.

—Júrame que en el cielo dan paella.

—La dan. Te lo juro.

—¿Todos los días?

—Sí, sí.

—¿Paella con pollastre y conejo?

—Con todo.

—Bueno, entonces ya pueden matarme.

—Ego te absolvo… —murmuró el capuchino.

—Pero una cosa te digo. Si me engañas me las vas a pagar —añadió el condenado un segundo antes de ser desnucado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Paella en El Saler

Todocolección

miércoles, 15 de abril de 2026

Mientras me tomaba un batido de vainilla sentado en la terraza de Barrachina

«Hasta ese momento había guardado en secreto mi idea de ser escritor. El sentido del ridículo me impedía pasar por fatuo. Pero realmente esa aspiración no confesada era lo único que me sustentaba por dentro cuando ya mi fe en Dios se iba esfumando y había que ordenar el mundo bajo otra perspectiva. Me excitaba aquella historia. La llevaba conmigo a todas partes. Mientras me tomaba un batido de vainilla sentado en la terraza de Barrachina o recorría el mercado central contemplando el impudor de las hermosas verduleras parapetadas detrás del esplendor de las hortalizas en los mostradores recreaba el crimen como un acto más de la agricultura».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Terraza de Barrachina

Plaza del Caudillo, actual del Ayuntamiento

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sábado, 11 de abril de 2026

Em trencaràs un ou dur en el front

«Canten l’alegre tarara vernacla.
Em trencaràs un ou dur en el front.
Bella és la vida».

Llibre de meravelles

Vicent Andrés Estellés



Celebrando la Pascua

Cachirulos en la playa del Cabanyal. Años 20

Archivo de José Huguet


jueves, 9 de abril de 2026

Y la cometa en el viento

«El niño se sonreía
mano inhábil, ojo atento­
y la cometa en el viento
(su corazón) se cernía.
Ave, cometa, de un día
su corazón soñoliento.
Pues el corazón quería
huir ­pero no podía,
pero no sabía­ al viento».

El niño y la cometa

Dámaso Alonso



Volando una cometa en la playa de Valencia
 
Todocolección

martes, 7 de abril de 2026

Donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel

«Desde Sevilla, Conchita Piquer imaginó el vientecillo que en esos días de Pascua corría por el cauce del Turia, por la playa de la Malvarrosa y también por la huerta de Benicalap, donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel de periódico de Las Provincias o El Mercantil Valenciano».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Antiguo cauce del Turia. Años 80

Levante EMV

domingo, 5 de abril de 2026

Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal

«Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal. La primera es el sol. No recuerda ni un solo día así en el que el tiempo no fuera espléndido, casi desvergonzado. La otra es la música. En los Poblados Marítimos de Valencia, las procesiones de la jornada de Pascua se hacen a ritmo de pasodobles. La luz y las melodías festivas entran en tromba por las ventanas. Pese a la frenética actividad que las hermandades, cofradías y bandas de música despliegan por las calles, él experimenta los dulces efectos de una mañana perezosa».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Domingo de Resurrección

Calle de La Barraca

Semana Santa Marinera

Levante EMV

viernes, 3 de abril de 2026

Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí

«No hay que fiarse nunca del agua salada. Ahora está mansa, radiante en su vestido azul de primavera, pero hace siglos que los habitantes de los Poblados Marítimos perdieron la cuenta de las vidas que se ha tragado. Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí a hombros de la gente de la red. De la poca que queda».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Cristo del Salvador

Levante EMV

miércoles, 1 de abril de 2026

Jesús, dins el Sagrari guardeu mon pobre cor

«Rendit a vostres plantes,
Jesús, ací em teniu.
Mes ai! tot sol, son tantes
les hores que hi viviu!

Humil jo us adoro,
Jesús Sagramentat,
arrepentit imploro
perdó d'haver pecat.

Desitjo altra vegada
rebre el meu Salvador:
Jesús, una abraçada
jo us dono amb tot el cor.

De dins el Tabernacle,
tan sols per caritat,
Jesús, feu nou miracle
curant mon cor ingrat.

Jesús, dins el Sagrari
guardeu mon pobre cor,
puix dins vostre santuari
viuré sense temor.

Jesús, amb greu recança,
m'aparto de l'altar;
esperaré amb frisança
sovint poder tornar».

Estació al Santíssim Sagrament. Poema eucarístic

Lluís Mª de Valls




Visita a los Sagrarios el Jueves Santo

Las Provincias. 3 de abril de 1931