martes, 19 de mayo de 2026

Y seguían los aperitivos en las terrazas de la Gran Vía

«Se extasiaba a esa hora bajo el sol de enero un aroma de lavanda y rebecas de angorina y abrigos de astracán y trajes gris marengo a la salida de misa de doce y seguían los aperitivos en las terrazas de la Gran Vía bajo los plátanos desnudos en los soleados domingos de enero y yo buscaba a Marisa en aquel laberinto y no olvidaba que un día ella se acercó al piano en el balneario cuando yo tocaba la melodía: siempre está en mi corazón el hechizo de tu amor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Terraza en la Gran Vía Marqués del Turia

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domingo, 17 de mayo de 2026

Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas

«—En fin, Ferran, muchas gracias por su tiempo, creo que ya lo tengo todo.

—¿No quiere quedarse a comer? Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas.

—No, pero se lo agradezco».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín



Disfrutando de un plato de clóchinas en un merendero de la playa

Todocolección

viernes, 15 de mayo de 2026

En la salida de misa los domingos a las doce en la catedral

«A través de la ciudad y los días yo entonces buscaba a Marisa. ¿Por dónde andaría al atardecer aquella niña de ojos verdes plateados? En la salida de misa los domingos a las doce en la catedral o en la capilla de los Desamparados, en la iglesia de la burguesía San Juan y San Vicente, en los Dominicos de la calle Cirilo Amorós».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Plaza de la Virgen

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miércoles, 13 de mayo de 2026

Y también los billares Colón

«Pasados los Reyes yo volvía a Valencia. Allí me encontraba de nuevo con el olor a café torrefacto de algunas calles, las campanas de los tranvías y la humedad de la residencia, las carteleras de los cines, los muslos gigantes de las vedettes en los teatros de revista, Gracia Imperio, Carmen de Lirio, Virginia de Matos y también los billares Colón y la puerta trasera del Ruzafa, junto al bar La Nueva Torera, por donde entraban y salían las coristas».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Billares Colón

Calle Calvo Sotelo, hoy Paseo de Ruzafa

lunes, 11 de mayo de 2026

Cuando la Virgen salió en procesión por la huerta valenciana

«A un pobre escultor enamorado le encargaron la imagen de una Virgen, que se da por supuesto que se trataba de la Virgen de los Desamparados. El artista no encontró modelo más apropiado que el de su joven amante, que no era otra que la propia Viçenteta, una adolescente que vivía en una barraca de la huerta. En efecto, una noche de amor el escultor enardecido le dijo: «Voy a modelar tu cara y tú vas a ser la Virgen más bonita que se va a venerar en un altar». 

Mientras la modelaba, el artista y la niña se amaban, sin distinguir la inspiración y el deseo, la devoción y el sexo. Bajo el emparrado de la barraca, una bella imagen surgió entre las flores. Gracias a las brujas manos del artista, el rostro de su Viçenteta, lleno de gracia y de amor, se transformó en el propio rostro de la Virgen, que el pueblo adoraba. La gente decía: «Mirad a la Viçenteta, más igual no puede estar. Ella es la verdadera Virgen que se venera en el altar». 

Sin embargo sucedió lo inesperado. Mientras todo en la barraca cantaba y reía, el escultor amaba a Viçenteta, pero ella un día se fue  con otro y huyó para siempre de su barraca. Como es lógico, el escultor quedó muy triste y despechado, de modo que aquel mismo año, cuando la Virgen salió en procesión por la huerta valenciana, al ver el artista la imagen que había creado recordó su cruel desengaño y quiso destrozarla gritando: «¡Traición!». Al oír que el escultor insultaba a la Virgen, la gente alarmada cesó de cantar, mas pronto rendido, vencido, humillado, el artista cayó arrodillado y comenzó a rezar: «¡Oh, santa Madre de Dios, no me hagas desgraciado, devuélveme a mi niña, que tiene tu carita, Virgen de los Desamparados!». El artista le pedía a la copia que le devolviera el original».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



La Virgen de los Desamparados por la huerta valenciana con motivo del 25 Aniversario de la Coronación. 1948

sábado, 9 de mayo de 2026

Al matí cap al llevant. Vídeo

«Al matí cap al llevant,
quan neix el dia, les campanes van dient:
Ave Maria.

Alabat sia sempre el nom teu:
Santa Maria, Mare de Déu.

Sol ben alt i esplendorós
quan és migdia,
les campanes van dient:
Ave Maria.

Alabat sia sempre el nom teu:
Santa Maria, Mare de Déu.

A la tarda en el ponent,
quan mor el dia,
les campanes van dient:
Ave Maria.

Alabat sia sempre el nom teu:
Santa Maria, Mare de Déu».

L'Ave Maria

Misa "puericia"

Luis Romeu

https://www.academia.edu/38680142/Les_campanes_van_dient_Ave_Maria_L_Ave_Maria_de_Romeu




Traslado de la Virgen de los Desamparados

LIFE


Al matí cap al llevant

jueves, 7 de mayo de 2026

D’ací que es conega amb el nom de la Geperudeta

«—Si em permet, voldríem obsequiar-lo amb una imatge de la Mare de Déu de Czestochowa, coneguda com la Verge Negra. Crec recordar que vostès també tenen una marededéu negra, ¿és així? 

—La Moreneta, sí, però en realitat està una mica més amunt. La nostra té gepa —confessà Salcedo amb un cert rubor—. D’ací que es conega amb el nom de la Geperudeta. 

—Que curiós! —se sorprengué Gierek».

L’any de l’embotit

Ferran Torrent



Traslado de la Virgen de los Desamparados


martes, 5 de mayo de 2026

También solía visitar en el barrio chino de Valencia a Madame Doloretes

«Por la Navidad volvía de vacaciones a Vilavella. Ese año Vicentico Bola se había comprado una vespa. Con ella el gordinflón hacía correrías por los prostíbulos de la comarca, a casa la Tanque en la Ronda de Burriana, al Pont de Sagunto, a casa la Pilar en Castellón. Vicentico Bola también solía visitar en el barrio chino de Valencia a Madame Doloretes en las Puertas de Hierro y a Carmen Guardia en el paseo de Jacinto Benavente. La vespa de Bola era ya famosa cuando llegué de vacaciones al pueblo».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Barrio chino. 1972

Joaquín Collado

domingo, 3 de mayo de 2026

¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!

«Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan en ellas!

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades.

Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.
Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;
¡Son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!».

Las manos de mi madre

Mario Benedetti



Plaza de la Virgen

Todocolección

viernes, 1 de mayo de 2026

La España que hoy no se ara, se arará toda entera

«No sé qué sepultada artillería
dispara desde abajo los claveles,
ni qué caballería
cruza tronando y hace que huelan los laureles.

Sementales corceles,
toros emocionados,
como una fundición de bronce y hierro,
surgen tras una crin de todos lados,
tras un rendido y pálido cencerro.

Mayo los animales pone airados:
la guerra más se aíra,
y detrás de las armas los arados
braman, hierven las flores, el sol gira.

Hasta el cadáver secular delira.

Los trabajos de mayo:
escala su cenit la agricultura.

Aparece la hoz igual que un rayo
inacabable en una mano oscura.

A pesar de la guerra delirante,
no amordazan los picos sus canciones,
y el rosal da su olor emocionante
porque el rosal no teme a los cañones.

Mayo es hoy más colérico y potente:
lo alimenta la sangre derramada,
la juventud que convirtió en torrente
su ejecución de lumbre entrelazada.

Deseo a España un mayo ejecutivo,
vestido con la enterna plenitud de la era.
El primer árbol es su abierto olivo
y no va a ser su sangre la postrera.

La España que hoy no se ara, se arará toda entera».

Primero de mayo de 1937

Miguel Hernández



Primero de Mayo de 1980

Calle Colón

Cortesía de José Navarro Escrich

miércoles, 29 de abril de 2026

Y el estruendo de las sirenas y los cochecitos de choque

«La feria de diciembre en la Alameda. Sonaba la melodía Corazón de Violín dentro del aroma de almendra garrapiñada y el estruendo de las sirenas y los cochecitos de choque se unían a la canción ay Lilí, ay Lilí, ay Lo… y un vientecillo húmedo discurría por el cauce seco del Turia, levantaba los papeles, se llevaba la música junto con los gritos de los feriantes».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



La feria de Navidad. 1935

lunes, 27 de abril de 2026

El sol de otoño en los jardines de Viveros

«El griterío del colegio de las niñas de falda tableada frente a la residencia, el sol de otoño en los jardines de Viveros, el flexo sobre el texto de Derecho Romano, el mismo flexo que ahora iluminaba las páginas abiertas del Civil de Castán, el flexo roto en la habitación de la residencia que aún dejaba bajo su cono de luz la sociedad anónima de Derecho Mercantil, un año detrás de otro año en aquella habitación que daba al campo de Vallejo donde jugaba el Levante».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Jardines del Real

Los Viveros

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sábado, 25 de abril de 2026

A veces solía tomar un batido en la cafetería Monterrey

«¿Dónde estaría Marisa en aquella ciudad huertana de los años cincuenta perdida?

Durante el paseo del domingo por la tarde a veces solía tomar un batido en la cafetería Monterrey, el lugar de moda entonces; me sentía un dios con el cigarrillo Pall Mall en la mano y la gabardina de canutillo mirando desde el taburete de la barra a las chicas que entraban con aquellas faldas tubulares. Yo trataba de explorar los caminos de Marisa en la ciudad; mientras tanto iba también al bar Los Faroles, detrás del Apolo, por Juan de Austria, donde había putas muy maternales».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Cafetería Monterrey

Todocolección

jueves, 23 de abril de 2026

Ellas paseaban por Calvo Sotelo y nunca pasaban de la cafetería Lauria

«Las caras nuevas en la facultad a primeros de octubre bajo la boina renacentista de Luis Vives en el pedestal del claustro. Los primeros paseos de los domingos por la tarde desde Correos por la acera de la plaza del Caudillo y de San Vicente hasta la esquina de la calle la Paz. Había una línea divisoria que nunca transgredían las chicas de servicio. Ellas paseaban por Calvo Sotelo y nunca pasaban de la cafetería Lauria hasta donde llegaban los señoritos. Algunas veces con los amigos entraba en ese territorio. Esas maravillosas criaturas que los señoritos llamaban churras eran muy esquivas. Cuando algún joven de la otra acera las requería, ellas se cerraban en círculo, apretaban el morro, ponían el ceño de cemento y se convertían en un bloque impenetrable. El paseo de los domingos por la acera de la plaza del Caudillo era una exposición de las chicas de la clase media valenciana. Allí no se veían las niñas de sociedad».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Cafetería Lauria

Todocolección

martes, 21 de abril de 2026

Rodaba el tiempo por el puente de la Trinidad

«Solía ir cantando entre dientes y veía al panadero, al dinosaurio del Almudín, a los canónigos de la catedral, al autobús de Iberia que llevaba pasajeros al aeropuerto de Manises, al dragón del Patriarca y según la moda del momento cambiaba de melodías, unas veces cantaba a Machín, mira que eres linda, a Lorencito González, la niña de Puerto Rico por quien suspira, a Jorge Sepúlveda, mirando al mar soñé, a Bonet San Pedro, carpintero, carpintero, pero yo era un moderno y comenzaba a imitar a Renato Carossone, la donna rica, y Maruzzella, y también las canciones de Charles Trenet. Rodaba el tiempo por el puente de la Trinidad».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Puente de la Trinidad 

Todocolección

domingo, 19 de abril de 2026

A carbonería, a vaho de medicamento que salía de una farmacia, a salazones

«Había varios estratos de olores en la calle del Salvador, olía a tahona, a droguería, a moho en los muros de la iglesia de los Trinitarios, a carbonería, a vaho de medicamento que salía de una farmacia, a salazones, y a través de ellos iba cada mañana camino de la facultad hasta la calle de la Nave con los libros de texto bajo el brazo. Todos los olores del itinerario cambiaban de matiz a lo largo del año. Tenían variaciones muy sutiles hasta que todo se convertía en una amalgama podrida cuando llegaba el calor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Salazones Bonanad

Calle Trench, 1


viernes, 17 de abril de 2026

—Júrame que en el cielo dan paella. —La dan. Te lo juro. —¿Todos los días? —Sí, sí.

«Al Semo lo sentaron en un taburete con el tronco bien erecto pegado al palo, pero antes de que el verdugo le pasara la argolla por el cuello, el condenado llamó al fraile capuchino en voz alta:

—¡Eh, tú, el de la barba!

—¿Es a mí? —preguntó el confesor desde una esquina del patio.

—Acércate.

—Dime, hijo. ¿Qué quieres?

—¿Seguro que no me has engañado?

—No, hijo mío. Pídele perdón a Dios.

—Júrame que en el cielo dan paella.

—La dan. Te lo juro.

—¿Todos los días?

—Sí, sí.

—¿Paella con pollastre y conejo?

—Con todo.

—Bueno, entonces ya pueden matarme.

—Ego te absolvo… —murmuró el capuchino.

—Pero una cosa te digo. Si me engañas me las vas a pagar —añadió el condenado un segundo antes de ser desnucado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Paella en El Saler

Todocolección

miércoles, 15 de abril de 2026

Mientras me tomaba un batido de vainilla sentado en la terraza de Barrachina

«Hasta ese momento había guardado en secreto mi idea de ser escritor. El sentido del ridículo me impedía pasar por fatuo. Pero realmente esa aspiración no confesada era lo único que me sustentaba por dentro cuando ya mi fe en Dios se iba esfumando y había que ordenar el mundo bajo otra perspectiva. Me excitaba aquella historia. La llevaba conmigo a todas partes. Mientras me tomaba un batido de vainilla sentado en la terraza de Barrachina o recorría el mercado central contemplando el impudor de las hermosas verduleras parapetadas detrás del esplendor de las hortalizas en los mostradores recreaba el crimen como un acto más de la agricultura».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Terraza de Barrachina

Plaza del Caudillo, actual del Ayuntamiento

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sábado, 11 de abril de 2026

Em trencaràs un ou dur en el front

«Canten l’alegre tarara vernacla.
Em trencaràs un ou dur en el front.
Bella és la vida».

Llibre de meravelles

Vicent Andrés Estellés



Celebrando la Pascua

Cachirulos en la playa del Cabanyal. Años 20

Archivo de José Huguet


jueves, 9 de abril de 2026

Y la cometa en el viento

«El niño se sonreía
mano inhábil, ojo atento­
y la cometa en el viento
(su corazón) se cernía.
Ave, cometa, de un día
su corazón soñoliento.
Pues el corazón quería
huir ­pero no podía,
pero no sabía­ al viento».

El niño y la cometa

Dámaso Alonso



Volando una cometa en la playa de Valencia
 
Todocolección

martes, 7 de abril de 2026

Donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel

«Desde Sevilla, Conchita Piquer imaginó el vientecillo que en esos días de Pascua corría por el cauce del Turia, por la playa de la Malvarrosa y también por la huerta de Benicalap, donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel de periódico de Las Provincias o El Mercantil Valenciano».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Antiguo cauce del Turia. Años 80

Levante EMV

domingo, 5 de abril de 2026

Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal

«Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal. La primera es el sol. No recuerda ni un solo día así en el que el tiempo no fuera espléndido, casi desvergonzado. La otra es la música. En los Poblados Marítimos de Valencia, las procesiones de la jornada de Pascua se hacen a ritmo de pasodobles. La luz y las melodías festivas entran en tromba por las ventanas. Pese a la frenética actividad que las hermandades, cofradías y bandas de música despliegan por las calles, él experimenta los dulces efectos de una mañana perezosa».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Domingo de Resurrección

Calle de La Barraca

Semana Santa Marinera

Levante EMV

viernes, 3 de abril de 2026

Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí

«No hay que fiarse nunca del agua salada. Ahora está mansa, radiante en su vestido azul de primavera, pero hace siglos que los habitantes de los Poblados Marítimos perdieron la cuenta de las vidas que se ha tragado. Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí a hombros de la gente de la red. De la poca que queda».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Cristo del Salvador

Levante EMV