jueves, 26 de febrero de 2026

Y por la tarde me iba al cine Jerusalem, al Ideal, al Coliseum y a aquel cine Oriente donde había aparecido la cabeza degollada de un hombre

«En una pilastra de la residencia estaba colgado el tablón de anuncios y en él cada semana aparecía la clasificación moral de todas las películas que esa semana se exhibían en Valencia. Como es lógico siempre escogía las películas prohibidas y por la tarde me iba al cine Jerusalem, al Ideal, al Coliseum y a aquel cine Oriente donde había aparecido la cabeza degollada de un hombre detrás de la pantalla y que ahora se llamaba San Carlos. Desde un profundo olor a cacahuete y bocadillo de tortilla que la gente devoraba entonces, yo había entregado el corazón a Lauren Bacall, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Jean Simmons, Joan Crawford, y ellas constituían un solo conjunto de labios, ojos, piernas, mejillas, senos, curvas del vientre, lenguas y voces que era mi paisaje interior sobre el que cabalgaba de noche, y aquel Dios que me había hecho llorar de terror en la adolescencia iba quedando lejos».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Cine Jerusalem al fondo de la imagen


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