domingo, 14 de julio de 2024

Sus habitantes descansaban en las puertas de sus viviendas

«La caída de la tarde traía otro tipo de atmósfera al Grao. Sus habitantes descansaban en las puertas de sus viviendas o jugaban a las cartas en las improvisadas terrazas que montaban las cantinas. La brisa levantaba la arena rojiza, que, junto a algún tipo de reflejo del mar que Eugenio no alcanzaba a comprender, teñía aquel lugar de un mágico color rosáceo. El inspector ya no se sentía un forastero. Se sentía un astronauta en un planeta ajeno».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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A la fresca. Años 50

Fotógrafo minutero

Todocolección

viernes, 12 de julio de 2024

Desde tabernas y casas de comidas, hasta talleres, panaderías y pequeños colmados

«No escaseaban los negocios dispuestos en los bajos de las viviendas. Desde tabernas y casas de comidas, hasta talleres, panaderías y pequeños colmados. Los nombres de las calles estaban garabateados a mano en muchas esquinas, lo que denotaba el abandono municipal por aquel pedazo del pueblo».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Establecimiento Carmen

Avenida de la Malvarrosa

Cortesía de Elvira Meliá

miércoles, 10 de julio de 2024

Le generaba paz, como un atardecer lento y silencioso sobre aquel mar Mediterráneo. Vídeo

«Aprovechaba entonces para contemplar, una vez más, la serena composición de su rostro. Sus ojos verdes, sus cejas pobladas, sus pómulos rollizos, sus labios generosos y rosados. Le generaba paz, como un atardecer lento y silencioso sobre aquel mar Mediterráneo. Como el sol que guiña a través de las hojas mecidas por la brisa mientras todos echan la siesta».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Y qué le voy a hacer...

lunes, 8 de julio de 2024

El empresario no lo miraba a él, sino que observaba el Grao

«El desasosiego de Martín aumentó en esa incómoda situación al percibir la mirada de Febrer clavada en sus sienes. Trató de ignorarla durante algunos minutos hasta que no pudo soportarla más. Giró la cabeza para cruzarse con sus ojos, pero advirtió que el empresario no lo miraba a él, sino que observaba el Grao, ubicado tras el policía. Notando su mirada, Febrer señaló con el mentón el poblado de los pescadores».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Avenida de los Aliados, actual Avenida del Puerto. Años 30

Todocolección

sábado, 6 de julio de 2024

Y delante de él, el director del Miramar

«Y delante de él, el director del Miramar, con ese aspecto de forastero, una sonrisa llena de prepotencia y superioridad, y unos gestos que denotaban no solo la profunda confianza en sí mismo, sino también la poca que tenía en los demás. Sus intervenciones eran pocas y breves, como si fueran una pérdida de tiempo en aquel lugar y entre aquellas personas.

El restaurante estaba construido al pie del espigón que delimitaba el pequeño puerto y el comienzo del Grao. Había sido ampliado con una terraza acristalada de tal manera que se le suponía uno de los lugares con más encanto de la provincia. Sobre la mesa, varias cazuelas de arròs al forn, una contundente combinación de arroz, garbanzos, carne y panceta. Para completar la pitanza, por la mesa se distribuían fuentes de espencat, una especie de ensalada de berenjenas y pimientos con bacalao y huevo duro, también al horno».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Paseo del Puerto y Miramar

Bivaldi

jueves, 4 de julio de 2024

¿No ves que son más pequeñitas? Las clóchinas solo las hay aquí. Vídeo

«Rosa irrumpió providencialmente con un plato de moluscos de concha negra en el momento en el que Eugenio iba a reñirme por mis nuevos escarceos con el marxismo-leninismo.

—Mira, Eugenio, esto son clóchinas.

—¿Esto? Esto son mejillones, joder.

—Ay, pero qué bruto eres. ¿No ves que son más pequeñitas? Las clóchinas solo las hay aquí, pruébalas y ya verás cómo hay diferencia.

Rosa le conminaba a probar el marisco autóctono mientras yo observaba divertido. Eugenio probó una de ellas y cuando levantó los ojos se encontró que todo el bar esperaba ansioso su veredicto.

—Realmente exquisito, señores.

Los parroquianos respiraron aliviados, como si cada uno de ellos hubiera guisado las dichosas clóchinas, e hincharon el pecho, orgullosos de su gastronomía local. Aunque lo cierto es que nunca llegué a saber si Eugenio realmente encontró alguna diferencia con los mejillones».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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La clóchina de Valencia

martes, 2 de julio de 2024

Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas

«—En fin, Ferran, muchas gracias por su tiempo, creo que ya lo tengo todo.

—¿No quiere quedarse a comer? Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas.

—No, pero se lo agradezco».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Disfrutando de un plato de clóchinas

Todocolección