«Me cogió la barbilla entre los dedos pulgar e índice de su mano, y me obligó a levantar la cabeza, aunque yo no quería, porque tenía miedo de que, si me hacía mirarlo a la cara, fuera a echarme a llorar. «¿Qué pasa, que aquí en Valencia ya no conoces a los del pueblo?», me dijo, pero no estaba de mal humor, porque lo dijo riéndose. "Anda, dame un beso. Pues bien que te gusta venir conmigo a pescar"».
El año que nevó en Valencia
Rafael Chirbes
Pescando en el puerto
Todocolección
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