lunes, 11 de abril de 2016

La fábrica del gas

«La fábrica del gas lanzaba sus postreros estertores, cansada del trabajo de toda la noche. Los gasómetros caían con desmayo entre sus férreos tirantes como estómagos fatigados por la nocturna indigestión, y la colosal chimenea de ladrillo lanzaba en lo alto sus últimas bocanadas negras y densas, que se esparcían por el espacio con caprichoso serpenteo, cual un borrón resbalando sobre una hoja de papel gris.»

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez




Fábrica del Gas a finales del siglo XIX. Calle de Colón frente a la Audiencia. http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/

miércoles, 6 de abril de 2016

¡Perol, perol y perol!

«Yo ya no sóch més poeta,
però el cambi no me dol;
cante el gall, cante el canari,
cante el tendre rusiñol;
yo només sé una paraula:

¡Perol!

Per a donar-vos les gràsies
fera un discurs cuansevol;
yo vos les done dién-vos:

¡Perol!

No he·ncontrat atra paraula
més elocuent baix el sol:

¡Perol, perol y perol!»

Teodor Llorente


La escuraeta, principios del XX. http://solerdos.blogspot.com.es/

D’Homèrides

«S’ha encallat el teu rai en un roquissar d’aigües negres.
Ja ho diuen que les desgràcies no vénen mai soles.
No tan sols has perdut la closca que et cobreix el cos,
sinó que a més corres perill que naufrague el miracle
d’aquesta esperança que encara et sosté l’existència.
Com un heroi llegendari et capbusses en la mar
mentre sotsobra la fusta que ja no té remei
i sents com cruixen els ossos de l’esquelet marítim.
Cerques ombres en la nit, efusions en les onades,
i els teus llavis només poden besar la sal i el bull
d’aquesta bromera que t’amara i et cou en l’ànima.
Si arriba la bonança, si mai et convé abraçar-la,
tornaràs a proferir el seu nom des de la riba,
proclamaràs el temps perdut, però també el que resta.»

D’Homèrides

Vicent Penya


Canal de la Albufera. Todocolección

La leyenda del Pardalot. Y tercera parte

«La miseria del hogar, la abundancia de hijos, y sobre todo la cándida creencia de que en Valencia estaba la fortuna, justificaban en parte el cruel abandono de los hijos. Ir a Valencia era seguir el camino de la riqueza, y el nombre de la ciudad figuraba en todas las conversaciones de los pobres matrimonios aragoneses durante las noches de nieve, junto a los humeantes leños, sonando en sus oídos como el de un paraíso donde las onzas y los duros rodaban por las calles, bastando agacharse para cogerlos. 

El que iba allá abajo, se hacía rico; si alguien lo dudaba, allí estaban para atestiguarlo los principales comerciantes de Valencia, con grandes almacenes, buques de vela y casas suntuosas, que habían pasado la niñez en los míseros lugarejos de la provincia de Teruel guardando reses y comiéndose los codos de hambre. Los que habían emprendido el viaje para morir en un hospital, vegetar toda la vida como dependientes de corto sueldo o sentar plaza en el ejército de Cuba, ésos no eran tenidos en cuenta.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


Vista de la Plaza del Mercado. http://juanansoler.blogspot.com.es/

La leyenda del Pardalot. Segunda parte

«Vagaban padre e hijo, aturdidos por el ruido de la venta, estrujados por los codazos de la muchedumbre, e insensiblemente, atraídos por una fuerza misteriosa, iban a detenerse en la escalinata de la Lonja, frente a la famosa fachada de los Santos Juanes. La original veleta, el famoso _pardalòt_, giraba majestuosamente. 

-¡Mia, chiquio, qué pájaro...! ¡Cómo se menea...!--decía el padre. 

Y cuando el cerril retoño estaba más encantado en la contemplación de una maravilla nunca vista en el lugar, el autor de sus días se escurría entre el gentío, y al volver el muchacho en sí, ya el padre salía montado en el macho por la Puerta de Serranos, con la conciencia satisfecha de haber puesto al chico en el camino de la fortuna. 

El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre. «¡Otro a quien han engañado!», decían los dependientes desde sus mostradores, adivinando lo ocurrido; y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y lo metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


El Pardalot. Iglesia de los Santos Juanes. 
http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/04/el-pardalot-de-los-santos-juanes.html?spref=fb

Misa de alba

«Prop de la mar, que en la ribera
dibuixa randes de bromera,
brodant de blanch l’arena d’or,
l’anomenat molí de Vera
del moliner eixampla el cor.
Davant s’estén plana abundosa
hon camps tots verts de malvarrosa
tanquen baladres plens de flor.
En lo remans que fa la presa
naden, alsant coll de turquesa,
cap d’esmeralda y rogench pit,
ànets, que obrint son ala estesa,
colpejen l’aygua ab triunfal crit;
y per l’espill la image passa
dels blanchs coloms, que entorn la casa
volen així que·l sol ha eixit.»

Misa de alba

Teodor Llorente






Ermita de Vera. Todocolección

Xich de barca



«¡Clar és el dia, la mar és bella!
Del port, a fora, surt lo baxell;
càrrega porta per a Marsella:
grans cistellotes de moscatell.
¡La mar és bella, y és clar el dia!
Ja·l llahut gira son rumbo al nort;
el xich del barco, ple d’alegria,
la despedida li dóna al port.
«¡Quant lluminosa brilla l’albada!
¡Quant blau el golfo y el cel quant pur!
Per més qu·estenga lluny la mirada,
res se m’alcansa boyrós ni obscur.
Escolta, ¡oh Verge!, les alabances,
els prechs de gràcies que·t done jo;
vui veig cumplides mes esperanses,
vui és ma primera navegació.
¡Oh barraqueta que·l cor m’alegres,
que allà en la platja te tinch devant!
¡Oh moreneta dels grans ulls negres
que·l llahut nostre mires plorant!
¡No plores, tonta!, fes tes pregàries
perquè a la volta vinga jo bé:
ja voràs, nena, les bonicàries
que de Marsella te portaré.
D’or y de rosa veig lo pervindre
quan la mar mire devant de mi;
quansevol dia me voràs vindre
portant el mando d’un bergantí.
Vindràs a rebre’m, vindràs ufana,
y jo, donan-te franca la mà,
diré: –¿Voldries ser capitana?
Resposta espera ton capità».
Axí sommia, ¡sommis hermosos
que·s desvanexen aquella nit!
¡Ah, llahut míser! ¡Un buch dels grossos,
entre grans boyres, me l’ha enbestit!
La nau petita queda desfeta;
els homes d’ella, ¡ay!, tots han mort.
Plorant aguarda la moreneta;
el xich del barco no torna al port.»

Xich de barca

Teodor Llorente






Regreso de la pesca. Playa del Cabañal. http://enateneo.blogspot.com.es/