Bella és la vida».
Llibre de meravelles
Vicent Andrés Estellés
«Desde Sevilla, Conchita Piquer imaginó el vientecillo que en esos días de Pascua corría por el cauce del Turia, por la playa de la Malvarrosa y también por la huerta de Benicalap, donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel de periódico de Las Provincias o El Mercantil Valenciano».
Retrato de una mujer moderna
Manuel Vicent
«Cuando yo era pequeña, recuerdo algunos años, en que varias familias nos íbamos el domingo de Pascua y el lunes a “Cucalón” a comer la mona.
Mi madre se encargaba de la comida, tortilla de patatas, carne empanada, pollo con tomate y pimiento, longaniza de Pascua,… y para merendar las monas que mi abuela Rosa nos hacía.
Monas de tres y cuatro huevos duros con “anisetes”, las monas con forma de lagarto de un huevo,.. las llevaba a cocer el martes en el horno de Pepe, (que para cuando nos las comíamos el fin de semana, estaban un poquito duras) y recuerdo también los rosigones y el chocolate negro con almendras que le gustaba a mi madre.
Mi padre se encargaba de coger la mesa y las sillas plegables y nosotros los niños de que no se nos olvidara la pelota, la cuerda de saltar y la cometa.
Otros años íbamos a la granja de “Pepe”, recuerdo las mesas largas, los juegos, las canciones que cantábamos, “Antón, Antón Pirulero…”, “al cocherito, leré...” “Te invito…”, “Ratón que te pilla el gato…”, “Macarrón, macarrón chiflí…”, y el año que nos nevó.
Pero si algo recuerdo con más ilusión de esos días eran “las zapatillas Pascueras” que cada año estrenábamos. Era una costumbre en Pascua. Nos íbamos temprano cuatro o cinco chiquillas camino a la casa del tío Rafael “el zapatero” y allí estaban, de varios colores, cada año elegíamos un color, eran mis adoradas zapatillas Pascueras».
Mª Jesús Sanz
http://lasalcublas.blogspot.com/2009/04/recuerdos.html
Tardes de Pascua. La mona de Pascua en Valencia
Las Provincias. 7 de abril de 1931
«Ahí vendrían las noticias del final de la guerra, con fotos de los desfiles de las tropas de Franco, aunque no de los fusilamientos que tenían lugar en el barranco del Carraixet, donde ella había ido muchas mañanas de primavera a buscar espárragos silvestres. También imaginaba que por todos los pueblos de la huerta habría niñas como era ella entonces, cantando «La tarara» mientras saltaban a la comba».
Retrato de una mujer moderna
Manuel Vicent
«Desde Sevilla, Conchita Piquer imaginó el vientecillo que en esos días de Pascua corría por el cauce del Turia, por la playa de la Malvarrosa y también por la huerta de Benicalap, donde el cielo azul de su infancia estaría lleno de cometas hechas con papel de periódico de Las Provincias o El Mercantil Valenciano».
Retrato de una mujer moderna
Manuel Vicent
«Creixen els fills, el futur de la pàtria.
Carn de canó quan la pàtria ho demane.
Bella és la vida.
Ballen els fills la tarara vernacla.
Una mesquina i amable bucòlica.
Bella és la vida.
Creixen els fills; se’ns en van de les mans.
Mengen ous durs enramats amb sal.
Bella és la vida.
Ells lluitaran per la pàtria i la pau.
Duran les mans totes brutes de sang.
Bella és la vida.
Meditaran el passat de la pàtria.
Prepararan el futur de la pàtria.
Bella és la vida.
Inventaran l’amistat i l’amor.
Es guanyaran dignament el seu sou.
Bella és la vida.
Es trobaran sols al mig de la vida.
Com si no hagués existit res abans.
Bella és la vida.
I ploraran vanament una nit,
i no entendran res de res en la vida.
Bella és la vida.
Creixen els fills, creix l’amor, creix la vida.
No hi ha per què recelar ni patir.
Bella és la vida.
Canten l’alegre tarara vernacla.
Em trencaràs un ou dur en el front.
Bella és la vida».
Llibre de meravelles
Vicent Andrés Estellés
Jugando al corro. Huerta de Valencia
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