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jueves, 23 de noviembre de 2023

¿No has visto cómo están los quioscos, que se vienen abajo de revistas guarras?

«—No sé adónde vamos a parar con tanta permisividad. Tú fíjate  que mi hermana se quedó soltera, la pobrecilla, porque le dije que la hermana de un cura no podía ir a fiestas ni a bailes, que tenía que dar ejemplo.

—Eran otros tiempos, Próculo. Ahora por lo visto es que, si no se consiente, de todas maneras se van a tomar la justicia por su mano. Yo creo que le estamos dando demasiada importancia al sexo. ¿No has visto cómo están los quioscos, que se vienen abajo de revistas guarras?».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Esquina calle Jesús con Pintor Benedito

Foto EFE

martes, 21 de noviembre de 2023

Y, como mucho, si eras un cura liberal, cosa que yo nunca fui, algún beso en la mejilla

«—El relajo lo alcanza todo —se lamenta don Pinicio—. El otro día… No debería contarlo, pero necesito desahogarme… Por otra parte, se dice el pecado, pero no el pecador. En fin, el otro día me encontré con un buen amigo, un sacerdote de los tiempos en que aquí había vida, un hombre que, me consta, siempre ha sido intransigente y recto como una espada en asuntos de moral. Pues bien; me confesó, con amargura pastoral, que el obispo de su diócesis les ha dado instrucciones reservadas en el sentido de que debemos ser más condescendientes con las faltas contra la castidad de los novios.

—¿Es posible? —se pasma don Próculo.

—Ya lo ves. Antes no les consentíamos nada más que darse la mano y, como mucho, si eras un cura liberal, cosa que yo nunca fui, algún beso en la mejilla, siempre en presencia de personas de orden.

—Pero ¿cómo puede aconsejar eso un obispo?

—Bueno, él lo justifica porque escudriñando los textos sagrados se puede inferir cierta legitimidad de las relaciones prematrimoniales. Dice que, cuando el amor va en serio y encaminado al matrimonio, puede hablarse de "indicios de sacramentalidad"».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



El beso. 1883

Óleo

Bernardo Ferrándiz y Bádenes

jueves, 9 de noviembre de 2023

Carné de identidad, listas, mesas numeradas, urnas transparentes, sin trampa ni cartón

«15 de junio de 1977. Día de las elecciones. Con la ilusión de unos niños con zapatos nuevos, salen los españoles a votar. Pocos son los que votaron alguna vez fuera de los referendos que organizaba Franco, y eso de tarde en tarde. En los colegios electorales, celosos apoderados de los distintos partidos velan por la probidad del procedimiento. Carné de identidad, listas, mesas numeradas, urnas transparentes, sin trampa ni cartón. Presidentes de mesa investidos de autoridad democrática que deciden que lo mejor es que nadie deposite personalmente el sobre: tapamos la rendija de la urna con un folio y un componente de la mesa toma el sobre con la limpieza de un prestidigitador y lo introduce.

Los resultados otorgan el triunfo a la UCD (34 por ciento de los votos, 166 diputados, mayoría relativa); el PSOE queda en segundo puesto (28 por ciento; 118 diputados). ¡Gran sorpresa!, todo el mundo creía que el segundo puesto sería para Fraga y los suyos.

Carrillo, que esperaba ganarle (o casi) al PSOE, comienza aquí la primera estación de sus misterios dolorosos: su PCE queda muy retrasado, con solo millón y medio de votos, el tercero (9 por ciento de los sufragios y 20 diputados).

Alianza Popular queda en quiebra y endeudada: va demasiado lastrada de notorios y notarios franquistas, incluso de figuras tan escasamente atractivas como Arias. Solo consigue el cuarto puesto con 16 diputados.

Los partidos nacionalistas quedan a la cola en conjunto de votos».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Aspecto de un colegio electoral en la ciudad de Valencia 

Historia del pueblo valenciano

Cortesía de José Navarro Escrich

viernes, 20 de octubre de 2023

Las señoras que salen de misa de El Salvador

«—Desde las aceras, las señoras que salen de misa de El Salvador (la misma que quemaron los rojos en el 36) ven pasar a la turba feliz blandiendo banderas rojas con la hoz y el martillo.

 —¡Ay, yo no sé qué pensar! Así empezaron cuando la guerra y mira la que se lio.

Un joven barbudo, corpulento, de trenca, se acerca a las dos ancianas y les regala sendos claveles.

—Tengan ustedes, que hoy es un día grande.

Lo ven alejarse, feliz, repartiendo flores:

—Oye, pues parecía un buen chico. Le da un aire a mi nieto. Yo creo que tan malos como los de entonces no son.

—Mujer. Ahora hay más cultura».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Iglesia del Santísimo Cristo del Salvador

Calle Trinitarios 1

Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana

Subida por Carlos Iborra a VAHG

miércoles, 18 de octubre de 2023

Pepón pliega la bandera republicana que presidía su despacho y la guarda en un cajón

«—¡Somos legales, Pepón! ¡Que somos legales! —Paquito López trae dos botellas de champán birladas de la bodega capitalista del Chato Puertas, su progenitor—. ¡Hay que celebrarlo!

Con cierta tristeza, en acatamiento de órdenes emanadas del Comité Central, Pepón pliega la bandera republicana que presidía su despacho y la guarda en un cajón.

Los comunistas se legalizan y también pasan por el aro de la transición sin ruptura, dejando arrumbados por el momento junto a la puerta de entrada, los ideales republicanos y muchas exigencias irrenunciables cacareadas en los años de clandestinidad. Para empezar, la bandera tricolor».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán


Proclamación de la Segunda República

Historia del Pueblo Valenciano

Cortesía de José Navarro Escrich

lunes, 16 de octubre de 2023

Hoy van a traer dos paquetes nuevos de Interviú, de cincuenta revistas cada uno, con Marisol en cueros

«Tiene que estar en el lugar de trabajo a las 5:30, abrir el quiosco, empaquetar los periódicos sobrantes del día anterior, dárselos a la furgoneta de reparto y recibir los del día, abrir los paquetes, contar que no falte ningún periódico y ponerlos en su sitio, delante del quiosco, en cajas de cerveza invertidas. Con las revistas, lo mismo.

—Mira lo que te digo, Fulgores —le advierte el jefe—. Hoy van a traer dos paquetes nuevos de Interviú, de cincuenta revistas cada uno, con Marisol en cueros. Cuentas treinta y dos y los guardas debajo del mostrador, que esos son sagrados, para los encargos y los compromisos. Ayer se agotó la revista y con un poco de suerte  también la agotamos hoy.

—Entonces ¿por qué no ha pedido usted más, don Avelino? —aventura Fulgencio para que el jefe vea que vela por el negocio.

—¡Las he pedido, nos ha joío el listo!, pero es que tienen que surtir a todos los quioscos. Voy a ver si les saco otro cupo. Tú, mientras, atento al negocio.

—Sí, don Avelino.

—Aquí tienes que andarte con tiento —le advierte el patrón—. Los periódicos no me los pongas de cualquier manera: en este lado pones el ABC, el Ya y Arriba, que son de derechas, y en medio pones Pueblo, que es ni fu ni fa, y a su lado El País y Cambio16.

—Lo que usté mande, don Avelino.

—Y con las revistas, lo mismo: las de tías en cueros: Interviú, Posible, Personas, Primera plana, El Papus y Papillón, las pones a este lado; Triunfo lo pones en medio, y al otro lado, Blanco y Negro, Actualidad Española y Ama.

—¿Y los fascículos, don Avelino?

—Los fascículos da igual, que esos no traen metralla. Si acaso, los de la Gran enciclopedia del erotismo me los pones con las revistas de tetas, y los de Francisco Franco, un siglo de España, de Ricardo de la Cierva, con las de derechas».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Quiosco de la plaza del doctor Collado

Cortesía de José Navarro Escrich