«El socio de Teófilo, Alberto Cabezón, como son siete de familia tiene más gastos y no alcanza a adquirir un Simca 1200. Al final se decide por el Mini Cooper 1300, 137 800 pesetas franco de fábrica y equipado con todos los adelantos: limpiaparabrisas de dos velocidades, encendedor eléctrico y luneta térmica.
Con el parque móvil acelerando hacia Europa, y creciendo vertiginosamente en calidad y cantidad, solo falta añadir unas carreteras razonables e insuflar un poco de respeto por el Código de Circulación, a ver si conseguimos dejar de ser el primer país europeo en muertos por accidente de circulación».
La década que nos dejó sin aliento
Juan Eslava Galán




