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domingo, 11 de agosto de 2024

Era conocido en el Grao, un pescador de toda la vida

«—Bueno, ¿qué más sabemos?

Los guardias se miraron discretamente. Eugenio era consciente de que, tras varios minutos de viaje, el Santana debería ya apestar a licor. El sargento Aldecoa fue el que se volvió.

—El señor ha amanecido con la cabeza abierta en su barca. Era conocido en el Grao, un pescador de toda la vida.

—Se conoce que le daba a la botella de lo lindo —completó Medina—. Lo lógico es que se hubiera desnucado borracho. Ya sabe que la explicación más sencilla suele ser la correcta. Al menos, así ha sido hasta ahora en este pueblo.

—¿Quién era?

—Eeeeh —Aldecoa abrió la carpeta—, Antonio Benavent  Gómez, nacido el 20 de diciembre de 1898 en Benissa de la Safor, provincia de Valencia; hijo de Salustiano…

—El tío Tonet, vaya —interrumpió su teniente, mientras se helaba el sudor de Eugenio».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Pescando en el puerto de Valencia

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viernes, 14 de junio de 2024

De siempre ha sido un lugar de gente pacífica, un pueblo de pescadores

«El teniente ocupó su butaca de escay verde bajo un retrato de Franco enmarcado en oropel, que nadie se había molestado en sustituir tras el final de la Dictadura, y frente a la mesa atestada de carpetas y documentos, mientras que el sargento y el inspector tomaron asiento en las dos sillas que tenía delante. Para no desmerecer el ambiente del despacho, los tres fumaron.

—Este es un pueblo muy tranquilo, la verdad es que no nos lo explicamos —reflexionó en voz alta el teniente.

—De siempre ha sido un lugar de gente pacífica, un pueblo de pescadores. Estamos recibiendo muchos turistas en los últimos años, pero nunca había pasado nada grave. Imagínese, el asesinato del alcalde, nada menos —completó el sargento».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Pesca del bou. 1900

Martín Vidal Romero

Bivaldi

miércoles, 24 de enero de 2024

Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca

«—Ya digo, a usted lo conocí en persona un día que siendo muy niña mis padres me llevaron a la playa de la Malvarrosa. Recuerdo que había un pintor que la gente decía que era muy importante. Gordo, con barba. 

—Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca, y también niños desnudos y mujeres con pamelas y vestidos blancos».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Bueyes arreando barcas. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 70 x 49

Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. La Habana

domingo, 17 de diciembre de 2023

Me dejaba cuidando la cesta de las anguilas, para que no se abriera y se escaparan

«Eran verdad las dos cosas. Que no lo había conocido (porque no me imaginaba que también él fuera a estar allí aquella tarde, y menos vestido con aquel traje oscuro), y que me gustaba mucho que me llevara a pescar en el pueblo. Me dejaba cuidando la cesta de las anguilas, para que no se abriera y se  escaparan, y yo, sin que él se diera cuenta, levantaba con cuidado la tapa y metía la mano y tocaba aquellos cuerpos fríos y resbaladizos. Me daba miedo tocarlos, y asco, pero no podía evitarlo. Los tocaba. Algo parecido a lo que me pasó años más tarde con los filetes sangrantes de París».

El año que nevó en Valencia

Rafael Chirbes



La Albufera

La pesca de la anguila

Todocolección

viernes, 15 de diciembre de 2023

Pues bien que te gusta venir conmigo a pescar

«Me cogió la barbilla entre los dedos pulgar e índice de su mano, y me obligó a levantar la cabeza, aunque yo no quería, porque tenía miedo de que, si me hacía mirarlo a la cara, fuera a echarme a llorar. «¿Qué pasa, que aquí en Valencia ya no conoces a los del pueblo?», me dijo, pero no estaba de mal humor, porque lo dijo riéndose. "Anda, dame un beso. Pues bien que te gusta venir conmigo a pescar"».

El año que nevó en Valencia

Rafael Chirbes



Pescando en el puerto

Todocolección

martes, 24 de octubre de 2023

Solían ir a "la revolta", a "la xitá", a la base de " hidros", "al paretó" o "al asilo"

«Mientras, los maridos e hijos se iban a pescar, provistos de gamba fresca que habían comprado, todavía de madrugada, en los soportales del Puerto o, más tarde, en cualquiera de los establecimientos dedicados a la venta de artículos para tal arte. Solían ir a "la revolta", a "la xitá", a la base de " hidros", "al paretó" o "al asilo", dependiendo del viento, o de donde se decía que se mataba más pescado».

Al Amparo del Salvador

Pep Martorell



Pescando en el puerto

"Principio de Junio de 1966, empieza la temporada de la dorada en el Paretón.

Los sábados y los domingos en la zona del fondal no cabía ni un alma.

El criansó y el cebador preparado, las cañas reforzadas y los carretes Sagarra".

Subida por Florencio Caballero León a PESCA EN VALENCIA


martes, 26 de septiembre de 2023

Se llevaba a la Lonja del pescado donde se subastaba

«Los barcos de mayor tonelaje eran los que partían desde puerto para faenar durante dos o tres semanas en las costas de Marruecos o Melilla. Terminadas las dos o tres semanas de pesca se retornaba a puerto con las bodegas llenas de pescado que se llevaba a la Lonja del pescado donde se subastaba siendo el Patrón Mayor de la Cofradía, el señor Ramón, alias “ El Pato”, el que cantaba la subasta y donde alrededor de los pescadores y tal como se viene haciendo en muchas subastas hoy en día, se venden los “saquitos “ de la tripulación, pescado recién pescado de los barcos que faenan el día a día, y que lo compran los visitantes, o que de igual manera también era una verdadera atracción turística ver la arribada de las embarcaciones y las ventas de los “saquitos” a la llegada de las embarcaciones a puerto».

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Lonja del pescado

Cortesía de José Luis Mena Pérez

domingo, 24 de septiembre de 2023

Cuadras en las que se alojaban los “bous de tir”

«Por esta época la gran actividad de la Lonja era continua.  Punto de reunión de pescadores, vendedores y curiosos así como el único lugar del Cabañal donde se podía adquirir barras de hielo para las neveras de la época, rústicos muebles de carpintería forrados en su interior de corcho que mantenía el frio de una barra de hielo para todo un día. 

En estas naves se realizaba la venta del pescado y también estaban las oficinas del personal y almacenes de aperos de pesca, así como la “casa dels bous”, cuadras en las que se alojaban los “bous de tir”, recios bueyes de arrastre, animales encargados de hacer a la mar las embarcaciones que faenaban diariamente, embarcaciones de vela latina de gran maniobrabilidad utilizadas en la pesca del arrastre que fueron tema de los muchos cuadros que durante esta época el gran pintor Sorolla plasmo en sus lienzos y que eran las que traían el pescado a la Lonja para su venta diaria, cajas de 40 kilos de salmonetes, mabras, jureles, sepias y toda una gran variedad de lo que se le podía sacar al mar en esta época de bonanza en la pesca.

La venta se realizaba a la baja cantada por el Patrón mayor de la cofradía y siempre a la baja en reales, 40, 35, 30, 25... hasta su adjudicación a la persona interesada. La subasta hacía que la actividad diaria en la Lonja fuese muy animosa.

La mayoría de los pescadores residían por esta época en las casas adosadas en la misma Lonja».

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Bous de tir


viernes, 22 de septiembre de 2023

En su nave central se realizaba la venta del pescado

«Por aquella época de los años 30, la Lonja del Pescado, un edificio de ladrillo visto compuesto de una serie de naves rectangulares situada en la calle Eugenia Viñes desde el 133 al 171, era el centro neurálgico del Cabañal, naves que estaban constituidas por la Lonja propiamente dicha en la que en su nave central se realizaba la venta del pescado y en naves adosadas se realizaban toda aquellas tareas relacionadas con la venta, distribución y almacenaje del pescado, existiendo ya por esta épocas maquinas de fabricar hielo así como de triturarlo, para que las ventas del pescado una vez subastado se cubriesen de hielo y se estocasen hasta que el pescador o la pescadora con sus carromatos recogía las cajas y las transportaba al Mercado Central para su venta».

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



La subasta del pescado. Años 20

Valencia en blanco y negro

lunes, 21 de agosto de 2023

Pues iba a la playa a comprar el pescado fresco

«Al otro lado de casa, vivía la "tía Rocha", era una viuda con una hija de veinte años y un chico de unos quince o dieciséis años llamado "Salvaoret". Tenían un perro negro de orejas caídas, muy juguetón con los niños, se llamaba Nerón y era la mascota del barrio. 

La tía Rocha era una señora muy temperamental, tenía mucho genio, pero también un gran corazón. Había un vecino con quien siempre se gastaban bromas, asomaba la cabeza por la siempre puerta abierta, al interior de la casa y le cantaba: 

"¡Tía Rocha ! ¡Narangil, narangil!, y ella contestaba: 

¡Tío Antonio ! ¡Servetinal, servetinal!  merda p'al teu pardal". 

A la tía Rocha la llamaban así por su pelo de color rojo panocha y sus pecas. Se ganaba la vida como vendedora ambulante de pescado, pues iba a la playa a comprar el pescado fresco y era corriente verla y oírla vocear su mercancía. 

Los críos, con muy mala leche, la seguían y le cantaban : 

"Mala puta pescaora, ma donat el peix pudent

si no en tornes la pesseta, cridaré al ajuntament"».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Pescaderas en la playa del Cabañal

Cortesía de José Navarro Escrich

domingo, 13 de agosto de 2023

Aún dicen que el pescado es caro...

«Aún dicen que el pescado es caro... Este es el título de un óleo de Sorolla en que se ven a un grupo de pescadores atendiendo a un pescador herido en el fondo de una barca. 

No era extraño que en el Cabañal y el resto de los poblados marítimos, abundaran las mujeres enlutadas, viudas y madres de pescadores que perdieron sus vidas en aras del pan de cada día. 

En este tiempo, quizás en el otoño del 34, un fuerte temporal de levante azotaba la costa valenciana, y grupos de gente hacían comentarios sobre algunas barcas que no habían regresado y andaban perdidas o quizás naufragadas. Se decía que en la cercana playa de Nazaret, en la desembocadura del río Tuna, había aparecido un cadáver y los restos de una embarcación. 

En la playa de la Malvarrosa las pescadoras subidas sobre piedras o tablones, oteaban el horizonte con la esperanza de descubrir el familiar "laúd" y su triangular y blanca vela latina. Una barca había intentado alcanzar la bocana del puerto, estrellándose contra las rocas del rompeolas, desapareciendo sus tripulantes. Las mujeres gemían temerosas por la suerte de sus familiares, pues en algunas barcas se juntaban todos los varones de una misma familia, incluso algún chiquillo. 

Entre llantos, rezos y advocaciones a la Virgen del Carmen, aquellas mujeres cubriéndose el "moño" con grandes pañuelos blancos o negros,—según.-; Soportaban la lluvia y el fuerte viento, y el tremendo maremágnum de las grandes olas que rompían en la playa. 

Algunos sacaban a colación, que los que faltaban, se podían haber refugiado en algún puerto de Argelia, apoyados por lo que todos sabían, la pesca encubría el contrabando que se hacía con el norte de África. Después de la tormenta viene la calma. Los chavales paseábamos descalzos por la playa, descubriendo todo lo que la tormenta hubiera arrojado a la arena de la playa. 

Cuando regresábamos a casa, en un portal se apiñaba la gente, y se oían los lloros y lamentos de los familiares o amigos de algún desaparecido».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



¡Aún dicen que el pescado es caro!. 1894

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 151.5 x 204

Museo del Prado

miércoles, 9 de agosto de 2023

Y a gozar chapuzándonos pescando anguilas

«Durante los veranos, los niños hacíamos vacaciones escolares, pero entre la clase trabajadora no era costumbre tener días de asueto. Los chavales íbamos en cuadrilla, en patinete hasta el río Turia, a varios kilómetros de distancia, aprovechando el asfalto y los amplios carriles metálicos de las roderas para carros, ya que no era posible circular en patinete por la carretera del Cabañal, o por el camino de Algirós, porque era de piedra prensada y con numerosos baches. 

Algunas veces nos desplazábamos en los topes de los tranvías, agarrados al faro trasero y apoyados en la barra de enganche. Una vez en el lugar, a la altura del puente de Aragón más o menos, buscábamos alguna poza, y a gozar chapuzándonos pescando anguilas, pues yo era un experto».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Puente del Mar

 http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/

lunes, 20 de junio de 2022

Tenim problemes amb les llises. Fa mesos que no plou i potser tenen gust de fang

 «Li demane una taula a l’altra sala, al fons (seuré de cara a l’entrada).

—Et prepare una paella?

—Sí, per a dos. La tradicional. I un plat de llisa amb cebeta.

—Tenim problemes amb les llises. Fa mesos que no plou i potser tenen gust de fang.

—M’hi arriscaré. En no res vindrà un senyor que preguntarà per mi. Envia-me’l. Mentrestant, porta’m una canya».

Un dinar un dia qualsevol

Ferran Torrent



Pescando en La Albufera

https://www.pinterest.es/pin/270216046366962009/

sábado, 24 de abril de 2021

Amb pescadors solitaris que maten l’oci atents al moviment de la canya

«Eixint de València cap al nord, direcció Barcelona, per l’autovia que voreja una part del Mediterrani, ara amb edificis d’urbanitzacions massificades, ara un trosset encara verge amb pescadors solitaris que maten l’oci atents al moviment de la canya, arribes a l’inici del terme de Sagunt, una gran extensió de camps de tarongers expropiats per tirar endavant un projecte de polígons industrials (sis milions de metres quadrats, si fa no fa) amb l’objectiu de reviscolar el port de Sagunt». 

Només socis

Ferran Torrent



Puerto de Valencia

 Todocolección

lunes, 9 de noviembre de 2020

Esta era su suerte, y no se quejaban

«Pero los hombres dedicados a esta tarea eran tan bellos, sus sonrisas tan atractivas, que parecían distintos, poderosos y estoicos. Esta era su suerte, y no se quejaban. En tierra, algunos estaban desayunando y me invitaron a sentarme con ellos. Yo me daba cuenta de que iba a comer la ración de alguno, pero no pude resistirme a aquella primera comida en mi nuevo país, cuyo importe pagué a mi botero. Aún lo saboreo: anchoas, que siempre me han gustado mucho, pan duro, queso más duro aún y vino tinto. ¡Qué delicioso era, qué auténtica su calidad española!»

Iberia

James A. Michener

 
Pesca del bou 
 
Playa de Nazaret. Circa 1910
 
Colección de Andrés Giménez
 
http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2016/10/


jueves, 5 de noviembre de 2020

Sus bueyes eran distintos a todos los que yo había visto hasta entonces

«Un tirón de la manga me recordó que mi jovial sátiro estaba de vuelta; y esta vez le permití que me llevara a su lancha, vacía ahora de barriles. Sus brazos eran como los de los hombres prehistóricos, y para él yo era un chaval. Sus bueyes eran distintos a todos los que yo había visto hasta entonces, y juntos me llevaron hacia la orilla de España. Cuando vi bien de cerca llevar las lanchas al agua, quedé sorprendido al comprobar la energía que ello requería. Era medieval, o peor aún. Era un desperdicio de fuerza que me resultaba incomprensible, y aquello continuaba el día entero y el año entero, hombres y animales trabajando hasta matarse».

Iberia

James A. Michener


 Pesca del bou. 1900

Martín Vidal Romero