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miércoles, 20 de septiembre de 2023

Y comenzaron a construir refugios antiaéreos

«Cada vez los bombardeos eran más terribles, pues los aviones eran más modernos y de más envergadura, y también más numerosos; primero los "Saboia 81" italianos, más tarde los "Junkers" alemanes. 

Cerca del cementerio montaron una batería antiaérea con sus proyectores. Cuando las piezas artilleras hacían fuego, sonaban de una forma acampanada o a mí me lo parecía. En los terrados de las casas más altas y más modernas, instalaron ametralladoras trazadoras, y comenzaron a construir refugios antiaéreos. Uno precisamente en una esquina del "campot", pegado al convento. No era un trabajo fácil, pues a escasos dos metros de profundidad, el agua brotaba a borbollones y las bombas trabajan día y noche. Si tenemos en cuenta que en aquel tiempo todo se hacía a pico y pala, trabajar en la extracción del barro en capazos de esparto, era muy penoso. El personal acababa reventado. Se trabajaba día y noche, era apremiante el acabarlos, pues se multiplicaban los "raids" aéreos y la guerra se estaba prolongando».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Refugio en el puerto de Valencia. 1937

Archivo José Huguet

Cortesía de José Navarro Escrich

lunes, 18 de septiembre de 2023

Grandes columnas de humo se elevaban al espacio en la zona del Grao

«Una mañana, en una de tantas alarmas, notamos algo diferente; el peligro no venía del mar, sino del aire. Llegué a visionar a un par de aviones, eran biplanos, creo que "fiatchetti", no eran muchos, pero su ronroneo, las explosiones y la novedad, producían el pánico entre la población civil. 

Grandes columnas de humo se elevaban al espacio en la zona del Grao. La curiosidad me hacía correr hacia el lugar conde cayeron las bombas, el espectáculo era dantesco, montones de escombros impedían el paso por las estrechas calles del barrio portuario, los edificios derrumbados mostraban las interioridades de las viviendas, con el roto mobiliario a la vista. Bomberos y voluntarios afanándose en descubrir muertos y heridos».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Calle Vicente La Roda tras los bombardeos

https://valenciaactua.es/

sábado, 16 de septiembre de 2023

Otros grupos jugaban a la "trompa", simplemente haciéndola bailar, o al juego del "rogle"

«En el campot se organizaban, rápidamente, partidos de fútbol, de "saco", aprovechando la existencia del paredón alquitranado del caserón, situado en centro del enorme solar. Otros grupos jugaban a la "trompa", simplemente haciéndola bailar, o al juego del "rogle". Consistía en partir en dos la peonza del contrario, que se quedaba en el interior del pequeño cuadrilátero (rogle). 

Había otros juegos ocultos de las posibles miradas de los profesores. Se jugaban las aguiletas (perras), un círculo, una raya de salida y sacar las monedas de cinco céntimos de su centro, golpeando en su canto con una moneda de diez céntimos (chavo). Ni que decir tiene, que este juego estaba muy mal visto y si el profesor te sorprendía, te castigaba y se "chivaba" a tus padres, y los correazos no te faltaban. 

El maestro te subía a la tarima y ante toda la clase, te preguntaba en plan de sorna : 

— ¿ Qué es un golfo ?

Y la respuesta siempre era la misma: 

— ¡ Un chiquet que chuga a chavos !».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Jugando a la trompa

Historia viva de Valencia. Las Provincias

Cortesía de José Navarro Escrich

jueves, 14 de septiembre de 2023

El gentío que avanzaba hacia el centro de Valencia, procedente del Cabañal, portaban banderas tricolores

«Vuelto a casa, y estando entretenido en mis juegos favoritos, amasando barro en el portal de la casa del tío Felipe, oí un extraño rumor, un griterío en aumento, que procedía del camino de Algirós. Acudí corriendo, pues la curiosidad era superior al temor que producía tamaña masa de gente vociferante. Corría yo sobre las roderas del camino que conducía a la carretera, recuerdo que el camino estaba cubierto de carbonilla (cagaferro) y crujía al patearlo, a un lado, había un sembrado de perejil y al otro un bancal de alfalfa.

El gentío que avanzaba hacia el centro de Valencia, procedente del Cabañal, portaban banderas tricolores, muchos iban armados con escopetas y cananas al cinto y cantaban o gritaban canciones de cariz revolucionario, dando vivas y mueras a diestro y siniestro.

Se paró la masa al llegar al cruce del camino de Tránsitos. En una esquina había un local, una especie de casinillo, tenía un cartel y un mástil con una gran bandera republicana. El cartel decía algo así como : Derecha o Izquierda, no estoy seguro. Eso sí, republicana».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Proclamación de la Segunda República en Valencia

Las Provincias. 16 de abril de 1931


martes, 12 de septiembre de 2023

Animalot, animalot per qué t'has mort, ara que venen les figues i els albercocs

«Cuando había algún entierro, la gente se arremolinaba en la puerta de la iglesia, alrededor de la carroza fúnebre. El párroco y demás clero, con los monaguillos, entre cantos y letanías, rociaban el féretro con agua bendita e iniciaban el Gorigori. Algunos lo escuchaban con respeto, otros seguían el canto con esta letrilla : 

"Animalot, animalot

per qué t'has mort,

ara que venen les figues

i els albercocs."»

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Entierro en Valencia

Todocolección

domingo, 10 de septiembre de 2023

No era raro que llamaran a la puerta, pidiendo caridad

«También existían unos mendigos, o como les llamaba la gente, "pobres". 

No era raro que llamaran a la puerta, pidiendo caridad : "per l'amor de Déu. Una moneda de cobre, un pedazo de pan" y si coincidía con la hora de comer se le ofrecía un plato caliente. Mi madre le invitaba a sentarse en un banco que había detrás de la puerta y le ofrecía una escudilla. A pesar de nuestra pobreza, todavía podíamos ofrecer alguna limosna. 

Había un "pobre oficial" que no pedía, pero que todo el mundo le daba. Le llamaban "Andreuet el pollós". Se anticipaban a darle limosna para evitar que se acercase, pues decían que iba envuelto en una nube de piojos».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Mendigo bajo un puente del cauce del Turia

Todocolección

viernes, 8 de septiembre de 2023

En la que estaba situado el nuevo y recién construido "Liceo Sorolla"

«De vez en cuando, aparecía el "Perales" y pedía reunión o "asamblea", como el decía. Organizó en ese momento una buena pandilla. Seríamos unos treinta o cuarenta crios. Llevábamos como escudos las redondas tapas de bidones de Campsa, y con alambre a guisa de agarraderas. Armados con palos y cañas, haciendo el "cafre" nos dirigíamos a campo abierto en busca de rivales. Si había suerte y aparecían, "batalla" segura y si no, a esperar la próxima "asamblea". 

Una vez el Perales se pasó de la raya y nos guio hasta una calle en la que estaba situado el nuevo y recién construido "Liceo Sorolla", y sin más miramientos, ordenó apedrear los ventanales. Una andanada y no quedó un cristal sano. Yo no se si llegué a arrojar alguna piedra, pero si quedé perplejo por la magnitud del hecho. Empezaron a salir estudiantes mayores con terribles intenciones, arrojé las "armas" y pies para que os quiero».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Liceo Sorolla

Todocolección

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Casi desapareció el dinero de la circulación

«El hambre cada vez acuciaba más, recuerdo muchas colas en tiendas y mercados, pues escaseaba todo y abundaban los acaparadores y estraperlistas, a pesar de que por todas partes habían pasquines amenazando con fusilar a los emboscados explotadores del mercado negro. 

Casi desapareció el dinero de la circulación, los ayuntamientos tuvieron que imprimir papel moneda. También se llegó a utilizar los sellos de correos nuevos y usados, incluso los sellos móviles».

Francisco Marcos Hernández

Vivencias de juventud



Cartón moneda

Valencia. 1936

Cortesía de José Navarro Escrich



Todocolección

lunes, 4 de septiembre de 2023

En la plaza de Los Ángeles, dos grandes hogueras consumían imágenes y mobiliario de la iglesia

«Amaneció, era un domingo bonito y soleado, pero ese día no habían churros, periódico ni tebeos. Era el 18 de julio de 1936.

Desde el corral de mi casa se oía una fuerte algarabía que procedía de la calle, ruido de vehículos y algún "petardeo" que creí que era debido por ser un día festivo. Me lancé a la calle, no sin antes ser advertido por mi madre del posible peligro que representaba meterse en berenjenales.

Me quedé atónito ante lo que veían mis ojos, algo insólito que no llegaba a comprender. En la plaza de Los Ángeles, dos grandes hogueras consumían imágenes y mobiliario de la iglesia. Grupos de gentes, con gestos irreverentes y blasfemos, lanzaban toda clase de cuadros, obras de arte, casullas., bonetes y demás vestuario religioso, arrojándolo a la pira, mientras otro grupo subido al campanario, en una ardua labor, intentaban arrancar las campanas.

La otra hoguera, era la del convento. Se arrojaban por las ventanas toda clase de mobiliario religioso y escolar, los pupitres volaban hasta la calle, libros, cuadernos y uniformes de colegialas, todo a la hoguera. Desde una ventana del tercer piso, un malcarado miliciano arrojaba a la calle el botiquín del centro, con una risotada bárbara, y mostrando una caja de inyectables, con voz zafia gritó: ¡Indiciones pa no parir!, arrojándolas al vacío.

Es difícil expresar lo que siente un niño de diez años ante tanta barbarie y brutalidad. Todo el Cabañal rezumaba un fuerte olor a rancio, a barniz viejo quemado. 

Mi padre sentenció: "Pobre República Española, ha caído en manos de energúmenos".»

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1694463&page=181

sábado, 2 de septiembre de 2023

Un tropel de Caballería apareció en lontananza con mucho estruendo

«Súbitamente, un tropel de Caballería apareció en lontananza con mucho estruendo, rebufos, relinchos y ruidos metálicos de sables y espuelas. Con sus maniobras ocuparon toda la ancha playa, sin poderla cruzar por el temor de ser pisoteado por los equinos. En alguna ocasión tuve que introducirme en el mar para no ser pateado por los cascos de los caballos. 

Repentinamente desaparecieron tal como habían llegado, y me disponía regresar a casa atravesando la arena, cuando un grupo de soldados al galope me rodearon. El susto fue mayúsculo, pues me cachearon y me preguntaron si había visto un "ros". Aquel día, aprendí que un "ros" era un gorro militar. Se fueron cabreados y renegando, y yo corrí muy asustado hacia mi casa».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Playa de la Malvarrosa frente a Isabel de Villena

https://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/

jueves, 31 de agosto de 2023

Tuve que ingresar en un colegio de pago, el "Liceo Sorolla"

«Ni que decir tiene, que tuve que ingresar en el colegio. Por no haber plaza en la escuela pública "del pueblo", como todo el mundo lo llamaba, tuve que ingresar en un colegio de pago, el "Liceo Sorolla", una especie de instituto donde iban los niños "pijos" de la época. Entre aquel alumnado mixto, no caí demasiado bien, pues no conseguí ninguna amistad, más bien todo lo contrario. 

Rápidamente me apodaron "el gordo", quizás porque estaba algo rellenito. Otros me llamaban "el pelao" en un tono despectivo, pues iba con el pelo cortado al rape con francheta. Ese era el corte de pelo de los pobres, y encima con alpargatas y con la bata listada. No pegaba mucho entre aquellos niños "pijos" bien calzados, bien vestidos y bien peinados con exceso de brillantina. No usaban la bata escolar, había una clase y yo no pertenecía precisamente a ella. 

Recuerdo que todos los meses mis padres me entregaban un duro de plata para entregar al Sr. Director. Esto para mis padres representaba mucho dispendio y estaban deseando matricularme en la escuela pública. 

De las niñas "pijas", no digamos nada, eran todavía peor... Burlas, tomaduras de pelo, enredos y acusaciones sin motivo. Cuando alguien hacía "algo" y el profe espetaba ¿quién ha sido ?, rápidamente me acusaban a mí , pobre inocente... recibiendo el injusto castigo de un palmetazo en la punta de los dedos, entre las crueles risotadas de "les xiquetes del parrús", y la condescendencia del profesor. No sabían el mal que hacían psicológicamente. Menos mal que solo fueron unos meses, hasta terminar el curso escolar. Llegué a odiarlos».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Profesoras y alumnas del Liceo Sorolla. 1948

Archivo de Rafael Solaz


Todocolección

martes, 29 de agosto de 2023

¡Padrí ronyós...!

«Recuerdo un sencillo bautizo, con la presencia de mi tío Paco "el Gallo", y mis dos primos Paco y Miguel, y una gran bolsa de peladillas y "roñosas", una especia de caramelo duro con picos, que producía cantidad de chichones en la chiquillería que acudía a la puerta de la iglesia y perseguía a la comitiva esperando la lluvia de caramelos. 

Los chiquillos siguieron acosando a los padrinos para que siguieran tirando. No nombro a los padrinos por que no los recuerdo. Los niños seguían reclamando más "roñosas" cantando este reclamo : 

"¡Padrí ronyós

ha parit un gos, 

madrina ronyosa 

has parit una gosa...!"».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Bautizo. Años 60

Calle del Almudín


domingo, 27 de agosto de 2023

Y por la mañana temprano, como no, el churrero

«Me gustaba ir a comprar el diario al kiosco, "El Mercantil", llevaba los domingos un suplemento infantil: "Colilla y su pato banderilla". Y compraba "El aventurero" con Flash Gordon, Dale Arden y el Dr. Zuckov. 

Los domingos eran días mágicos para mí. La lectura, el cine, el intercambio de tebeos con los chicos de la calle... Y por la mañana temprano, como no, el churrero, con su gran cesta de mimbre, su chaquetilla blanca y cantando la mercancía : 

¡ Churritos calientes 

para las abuelitas 

que no tienen dientes.

Churreroooo !».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Churrería en Valencia

Todocolección

viernes, 25 de agosto de 2023

Se dedicaba a las carreras de estas aves, que se celebraban en una pista junto al Grao

«Tuve también dos amigos hermanos, que no recuerdo sus nombres. Les llamábamos los "italianos", pues en su casa se hospedaba un italiano que aprovechaba el gran corral que tenían, para guardar un montón de avestruces, ya que se dedicaba a las carreras de estas aves, que se celebraban en una pista junto al Grao, cerca de la playa de las Arenas».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Las Provincias. 15 de abril de 1934


El Nervión. 21 de mayo de 1934



Mundo Gráfico. 28 de septiembre de 1932


Ahora. 15 de septiembre de 1932


Cannes. Francia. 19 de marzo de 1927

miércoles, 23 de agosto de 2023

Por esa época, se construía en ese lugar un enorme dique mecánico

«Seguidamente, los astilleros, los carpinteros de ribera, donde se construían y calafateaban toda clase de embarcaciones de madera y oliendo fuertemente a brea. Por cierto, por esa época, se construía en ese lugar un enorme dique mecánico, arrastrado por orugas, en un intento de modernizar el sistema de arrastre con bueyes. 

Creo que nunca llegó a funcionar, pues tuvo varias averías en las pruebas y al final quedó varado en la arena, a 50 metros mar adentro y a merced del oleaje, visto desde la playa pintado de rojo inglés y castigado por las olas. Era la imagen pura del fracaso».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández





Dique oruga

Playa de El Cabañal

Todocolección


lunes, 21 de agosto de 2023

Pues iba a la playa a comprar el pescado fresco

«Al otro lado de casa, vivía la "tía Rocha", era una viuda con una hija de veinte años y un chico de unos quince o dieciséis años llamado "Salvaoret". Tenían un perro negro de orejas caídas, muy juguetón con los niños, se llamaba Nerón y era la mascota del barrio. 

La tía Rocha era una señora muy temperamental, tenía mucho genio, pero también un gran corazón. Había un vecino con quien siempre se gastaban bromas, asomaba la cabeza por la siempre puerta abierta, al interior de la casa y le cantaba: 

"¡Tía Rocha ! ¡Narangil, narangil!, y ella contestaba: 

¡Tío Antonio ! ¡Servetinal, servetinal!  merda p'al teu pardal". 

A la tía Rocha la llamaban así por su pelo de color rojo panocha y sus pecas. Se ganaba la vida como vendedora ambulante de pescado, pues iba a la playa a comprar el pescado fresco y era corriente verla y oírla vocear su mercancía. 

Los críos, con muy mala leche, la seguían y le cantaban : 

"Mala puta pescaora, ma donat el peix pudent

si no en tornes la pesseta, cridaré al ajuntament"».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Pescaderas en la playa del Cabañal

Cortesía de José Navarro Escrich

martes, 15 de agosto de 2023

En el cielo, mirando al norte, apareció una aurora boreal

«Un anochecer, hubo un gran revuelo, pues en el cielo, mirando al norte, apareció una aurora boreal, que con sus voluptuosas ondulaciones nos mostraba su extraordinaria belleza, sus bordes eran de un rojo intenso. 

Rápidamente, cada uno hizo su comentario, algunos, los más agoreros, decían que era una terrible y sangrienta señal y que no traería nada bueno. Otro decía que Sagunto estaba ardiendo y otros iban más lejos, la que estaba ardiendo era Barcelona. Ni que decir tiene, que la lección del día siguiente en la escuela, giraba alrededor de la dichosa aurora boreal. 

El profesor explicó que lo normal es que la luz de la aurora sea blanca, y su color rojo, era debido a la atmósfera cargada de la zona de Levante. Es como las puestas de sol, nos decía el maestro».

Vivencias de Juventud

Francisco Marcos Hernández

«El 25 de enero de 1938, en plena Guerra Civil española, se produjo esta aurora visible en toda España. De tonalidad rojiza, presentó su máximo entre las 20 h y las 3 horas de la madrugada siguiente.

El Mercantil Valenciano la describió así: 

"Anoche minutos antes de las nueve, los transeúntes que circulaban por las calles de la ciudad, así como los vecinos de las barriadas extremas y pueblos cercanos, quedaron sorprendidos al descubrir en la bóveda celeste y en dirección norte un fuerte resplandor rojizo de gran intensidad lumínica. Aunque en principio las gentes creyeron que se trataba de un violento incendio, no tardaron en darse cuenta de que se trataba de un fenómeno meteorológico. Poco después se confirmó que el fenómeno era una aurora polar boreal. El fenómeno celeste duró poco más de una hora"».

Revista Valenciana de Estudios Históricos Vol.2 No 2 (2015)

Arturo Cervellera Moscardó



Aurora boreal sobre Valencia

Biblioteca Municipal de Valencia

domingo, 13 de agosto de 2023

Aún dicen que el pescado es caro...

«Aún dicen que el pescado es caro... Este es el título de un óleo de Sorolla en que se ven a un grupo de pescadores atendiendo a un pescador herido en el fondo de una barca. 

No era extraño que en el Cabañal y el resto de los poblados marítimos, abundaran las mujeres enlutadas, viudas y madres de pescadores que perdieron sus vidas en aras del pan de cada día. 

En este tiempo, quizás en el otoño del 34, un fuerte temporal de levante azotaba la costa valenciana, y grupos de gente hacían comentarios sobre algunas barcas que no habían regresado y andaban perdidas o quizás naufragadas. Se decía que en la cercana playa de Nazaret, en la desembocadura del río Tuna, había aparecido un cadáver y los restos de una embarcación. 

En la playa de la Malvarrosa las pescadoras subidas sobre piedras o tablones, oteaban el horizonte con la esperanza de descubrir el familiar "laúd" y su triangular y blanca vela latina. Una barca había intentado alcanzar la bocana del puerto, estrellándose contra las rocas del rompeolas, desapareciendo sus tripulantes. Las mujeres gemían temerosas por la suerte de sus familiares, pues en algunas barcas se juntaban todos los varones de una misma familia, incluso algún chiquillo. 

Entre llantos, rezos y advocaciones a la Virgen del Carmen, aquellas mujeres cubriéndose el "moño" con grandes pañuelos blancos o negros,—según.-; Soportaban la lluvia y el fuerte viento, y el tremendo maremágnum de las grandes olas que rompían en la playa. 

Algunos sacaban a colación, que los que faltaban, se podían haber refugiado en algún puerto de Argelia, apoyados por lo que todos sabían, la pesca encubría el contrabando que se hacía con el norte de África. Después de la tormenta viene la calma. Los chavales paseábamos descalzos por la playa, descubriendo todo lo que la tormenta hubiera arrojado a la arena de la playa. 

Cuando regresábamos a casa, en un portal se apiñaba la gente, y se oían los lloros y lamentos de los familiares o amigos de algún desaparecido».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



¡Aún dicen que el pescado es caro!. 1894

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 151.5 x 204

Museo del Prado

viernes, 11 de agosto de 2023

Pasaban por el barrio, de vez en cuando, los organilleros

«Pasaban por el barrio, de vez en cuando, los organilleros, tocando y cantando las canciones de moda en ese momento. Pasando después a vender sus letras impresas en cuartillas de basto papel. "María de la O", "Rocío", "Mi jaca", "Échale guindas al pavo", "El día que nací yo", "Los campanilleros", etc. 

Aparecían también los Romanceros que montaban su caballete y nos metían sus rollos de "Sang i Fetge"... El crimen de la madrastra que degolló a su hijastra y metió su cabeza en el orinal... ¡Ah ! y el último grito, "El crimen de Cuenca", que la gente, por unos céntimos le quitaban de las manos la historia impresa».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Organillero en la Playa de Levante

La Semana Gráfica. 24 de agosto de 1929