Mostrando entradas con la etiqueta VI Flota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VI Flota. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2025

Él venía a visitar el acorazado Coral Sea, de la VI Flota

«Franco y yo llegamos a Valencia el mismo día: él venía a visitar el acorazado Coral Sea, de la VI Flota, fondeado en aguas de la Malvarrosa».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Franco, junto al almirante F. S Thomas Combs, de la sexta flota norteamericana, a bordo del portaaviones Coral Sea, en Valencia, en 1954

Agencia EFE

jueves, 5 de diciembre de 2024

Los marines de la VI Flota, recién apeados del navío, regalaban chicles a los niños españoles

«Entre las canciones de Conchita Piquer que sonaban en las tabernas de los puertos, los marines de la VI Flota, recién apeados del navío, regalaban chicles a los niños españoles para que aprendieran a rumiar como las vacas de Oklahoma y luego invadían los barrios chinos donde hacían correr el dólar por sus tugurios color de rosa, y nuestras prostitutas autóctonas tuvieron que chapurrear el inglés con objeto de cerrar el trato. El precio de la carne femenina subió varios enteros y la blenorragia ibérica, transportada por aquellos defensores de Occidente, cogió un aire internacional».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Marineros de la VI Flota en el puerto de Valencia. 1954

Subida por Pilar Martínez Olmos a VAHG

jueves, 10 de noviembre de 2022

Los soldados americanos, que son como niños grandes

«Los españoles se entregan a lo americano con el mismo entusiasmo con el que en su día se entregaron a lo alemán del Führer y a lo italiano del Duce. En las calles de moda, en las tiendas y en las cafeterías, se van viendo nombres en inglés: snack bar, sandwich, ice cream… Incluso al cóctel de toda la vida lo llaman cocktail y a las chicas de conjunto de las revistas las llaman girls.

Con los americanos todo es más rápido y más moderno. Los pilluelos callejeros, de los que sigue habiendo muchos a pesar de los desvelos del Caudillo por escolarizarlos, en cuanto ven a un americano por la calle corren hacia él como si hubieran visto a los Reyes Magos:

—Mister, mister, gudmoning, dame chicle, anda mister, dame chicle verigud.

Los soldados americanos, que son como niños grandes (a veces enormes), y pelados al cero —se ve que allí también hay piojos, a pesar de los adelantos—, obsequian con chicle a los pedigüeños (y molestos) niños nativos. También reparten tabaco rubio:

—Mister, mister un cigarreto, plis.

Los niños se disputan las propinas de los americanos por pequeños servicios: «¿Mi buscarte taxi, mister? ¿Yu querer e good restaurant? ¿Yu buscas cama limpia con seniorita en un joutel bueno y barato?».

De la alpargata al Seiscientos

Juan Eslava Galán



Marineros de la VI Flota

Todocolección