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miércoles, 15 de octubre de 2025

Meses más tarde estuvo a punto de desaparecer del mapa la ciudad, por culpa de una inundación

«Aquel acontecimiento era más extraordinario que la nieve. Era tanto como si se hundiera Valencia, o como si se borrase del mapa: bueno, unos meses más tarde estuvo a punto de desaparecer del mapa la ciudad, por culpa de una inundación, y las palabras de los locutores de la radio y las imágenes del Nodo contando aquellas jornadas me parecieron, desde el cuarto de La Coruña en que mi madre cosía (acabábamos de trasladarnos allí), nuevos datos que confirmaban que en aquella ciudad seguía desarrollándose alguna clase de guerra. La guerra, para mí, tenía que ver con el sufrimiento y la irregularidad: eso es lo que me habían transmitido mis familiares».

El año que nevó en Valencia

Rafael Chirbes



Riada del 57

miércoles, 9 de julio de 2025

Nos acercamos tu hermana y yo al quiosco del parque

«A la salida del cine nos acercamos tu hermana y yo al quiosco del parque. Yo, con la intención de cambiar una de aquellas novelas de amor que me gustaban, y tu hermana, porque quería que le comprase un recortable que le había prometido».

La buena letra

Rafael Chirbes



Quiosco y tranvía de la línea 2

¿Marítimo?

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lunes, 7 de julio de 2025

Ella se preparaba un puchero aparte, con una pechuga de gallina o un muslo

«Esos días, ella se preparaba un puchero aparte, con una pechuga de gallina o un muslo, y verdura. Ya había perdido la costumbre de ayudarme en la cocina y ahora sólo esos días se acercaba para prepararse su comida especial. Tu hermana comía garbanzos con un poco de grasa de cerdo, o patatas, y miraba de reojo hacia las verduras y el pollo de los recién casados.

Sólo si la carne aparecía en la olla común comían con nosotros, pero entonces ella se volvía interesadamente servicial. Secuestraba la cazuela en la cocina y la ponía a su lado, sin dejarla llegar al centro de la mesa. Cogía el cazo y se encargaba de apartar las raciones, con lo que lo mejor se iba siempre a su plato y al de tu tío, que comía sin levantar la cabeza, avergonzado. Más adelante, empezaron a buscar excusas para comer en horas distintas a las nuestras. Cuando iban a Misent, se comportaban igual».

La buena letra

Rafael Chirbes



Pollería en el Mercado Central

La Semana Gráfica. 27 de diciembre de 1930

sábado, 5 de julio de 2025

Empezaron a faltar la harina, el arroz, el aceite y el azúcar

«En la modesta despensa que teníamos empezaron a faltar la harina, el arroz, el aceite y el azúcar. Yo notaba las mermas en todo, pero prefería callarme, no decir nada, porque me imaginaba que ella les llevaba a sus familiares cuanto nos quitaba a nosotros. Por aquellos tiempos, comprendíamos esas cosas. En la capital era difícil conseguir casi nada, como no fuera a costa de mucho dinero. Y nadie teníamos dinero. Sin embargo, yo pensaba que lo normal hubiera sido decírnoslo tranquilamente en vez de tener que robarnos a escondidas. Me callaba, porque no quería que se enfrentasen tu padre y tu tío, a pesar de que sabía que ese enfrentamiento tenía que llegar».

La buena letra

Rafael Chirbes



Valencia. 1937

Ultramarinos

Kati Horna

jueves, 3 de julio de 2025

Que trabajaba como planchadora en una casa aristocrática de Valencia

«La primera vez que vino al pueblo fue en vísperas de Pascua. La trajo una muchacha de aquí, de nuestra calle, que trabajaba como planchadora en una casa aristocrática de Valencia, unos marqueses o algo así. Venía impresionante. Aquí, de no ser en las películas, jamás habíamos visto a una mujer que vistiese con tanta afectación. Por no faltarle, ni siquiera le faltaba el gorrito: uno de esos gorros que tanto nos hacían reír a tu hermana y a mí cuando los veíamos en el cine. Seria, distante, venía con un objetivo. Aunque de eso nos enteramos más tarde».

La buena letra

Rafael Chirbes



Familia aristocrática

J. Derrey

Todocolección

martes, 1 de julio de 2025

Escuchamos el sonido de un piano y nos quedamos un rato allí

«Cierta tarde, de vuelta de casa de tu abuela, al pasar ante la ventana del salón de una casa elegante, escuchamos el sonido de un piano y nos quedamos un rato allí, quietas y pegadas a la reja. A los pocos días, tu hermana volvió de la escuela muy excitada. Me dijo que se había asomado al interior de aquella casa y que el piano tenía la tapa levantada y que por dentro era como fichas de dominó puestas en fila.

Desde esa tarde, me la encontraba con frecuencia en algún rincón de la casa, sentada en el suelo, ordenando en una caja las fichas del dominó de tu padre y tarareando canciones que se inventaba».

La buena letra

Rafael Chirbes



Chica tocando el piano

J. Derrey

Todocolección

domingo, 29 de junio de 2025

Las películas ya eran habladas y el piano permanecía silencioso al pie de la pantalla

«Ahora, las películas ya eran habladas y el piano permanecía silencioso al pie de la pantalla, sin que nadie se ocupase de hacerlo sonar. Yo le hablaba a tu hermana de los tiempos de antes de la guerra y del sonido de eso que a ella le parecía un mueble, un armario o algo así, y que nunca había tenido ocasión de escuchar».

La buena letra

Rafael Chirbes



Teatro Cine Benlliure - Lírico



viernes, 27 de junio de 2025

Y, después de comer, se iban al fútbol

«Los domingos por la mañana traía churros y, al mediodía, yo les apartaba una patatita del cocido y se la tomaban como aperitivo, con el vino, ante la puerta trasera de la casa, donde en invierno daba el sol. Oían la radio y, después de comer, se iban al fútbol».

La buena letra

Rafael Chirbes



Campo de Algirós


miércoles, 25 de junio de 2025

Y, al lavar, mimábamos la ropa, frotándola apenas

«Volvíamos los cuellos de las camisas, o los cambiábamos, zurcíamos los codos con cuidado para que no se notasen los arreglos y, al lavar, mimábamos la ropa, frotándola apenas, para no desgastarla».

La buena letra

Rafael Chirbes



Acequia del Gas

Todocolección

martes, 17 de junio de 2025

Había que hacer colas para conseguir cualquier cosa

«No te voy a decir que de repente se acabaran las dificultades, ni mucho menos. Había que hacer colas para conseguir cualquier cosa, pero tu padre se las ingeniaba para traernos aceite, harina (por fin teníamos, a veces, harina blanca) y arroz, que llegaban de estraperlo al muelle de la estación. Con el tiempo, cuando os he visto discutir a tu hermana y a ti por estupideces, he pensado que entonces nosotros llegamos a ser bastante felices sin poseer casi nada».

La buena letra

Rafael Chirbes



Valencia. 1938

Mujer esperando sus alimentos correspondientes a la cartilla de racionamiento

Kati Horna

domingo, 15 de junio de 2025

Procuraba llevárselo al bar, o a casa de Paco para jugar unas partidas de dominó

«Permanecía encerrado en su cuarto casi todo el tiempo, como si no consiguiera acostumbrarse a los espacios abiertos. Tu padre, cuando volvía del trabajo, procuraba llevárselo al bar, o a casa de Paco para jugar unas partidas de dominó. A veces salía al campo y regresaba con pedazos de madera que tallaba cuidadosamente a lo largo de días enteros. A tu hermana le fabricó un diminuto juego de café en madera y luego lo pintó y parecía que fuese porcelana china. También le hizo un comedor de casa de muñecas. Había aprendido a tallar en las interminables veladas de la cárcel y pronto empezó a buscarse algún dinero por ese medio».

La buena letra

Rafael Chirbes



La partida de dominó. 1920

viernes, 13 de junio de 2025

Tu padre y él salieron antes de comer a tomarse el vermut

«Fue un día luminoso. Tu tío Antonio había recuperado la elegancia y la palidez no le sentaba mal. Tu padre y él salieron antes de comer a tomarse el vermut y volvieron achispados y contentos. Parecía que ya nada podría hacernos daño; que habíamos perdido cuanto teníamos que perder y estábamos de nuevo destinados a la felicidad. Aunque la desgracia siguiera arrastrándose a nuestro alrededor, no iba a tocarnos con sus manos. La guerra había terminado».

La buena letra

Rafael Chirbes



Casa Guillermo

Calle José Benlliure

El Canyamelar

miércoles, 11 de junio de 2025

Fuimos a dar un paseo por la playa y luego a un merendero

«Por la tarde fuimos a dar un paseo por la playa y luego a un merendero. En una mesa cercana a la que nosotros ocupábamos, un hombre tocaba el acordeón y tu tío le pidió que lo acompañase y cantó para nosotros tangos y romanzas. Tenía muy buena voz y a todos nos emocionaron las letras de aquellas viejas canciones que hablaban de cosas lejanas y, sin embargo, parecían hablar de nuestras propias vidas, de las ilusiones, del sufrimiento y de la alegría que empezábamos a recuperar, aun a costa del olvido de quienes se habían ido para siempre. «De ahora en adelante ya no se irá nadie más. Estaremos aquí, juntos, toda la vida», me repetía yo, como si el fin de la guerra nos hubiera curado de la enfermedad, de la desgracia y de la muerte».

La buena letra

Rafael Chirbes



Merendero en la playa (sin identificar)

Levante EMV

lunes, 9 de junio de 2025

El afilador. Está aquí el afilador

«A eso de mediodía llamaron a la puerta de casa y alguien dijo: "El afilador. Está aquí el afilador". Desde la cocina grité que no necesitábamos nada, pero la voz insistió: "Señora, salga usted, que el afilador le trae un regalo". Pensé que se trataba de algún guasón y me asomé desconfiada».

La buena letra

Rafael Chirbes



Afilador. Valencia. 1940

Cien años de Historia Gráfica de Valencia

Cortesía de José Navarro Escrich

sábado, 7 de junio de 2025

Tu padre cuidaba del corral y fue naciendo una población de conejos, gallinas y palomas

«No es que todo se hubiera vuelto de repente fácil. Ya te lo he dicho. Seguíamos luchando igual. Había que buscar el arroz a escondidas, y el aceite y la harina. Pero nos habíamos acostumbrado al pan negro, al azúcar de las algarrobas, a disimular el sabor de unas cosas con otras, y fue un milagro el día en que tu padre y Paco trajeron dos sacos de picón para el brasero, y nos llenaba de alegría cada cosa que obteníamos, algunas manzanas, un pedazo de queso de oveja, unos arenques. Cuando salía del trabajo, tu padre cuidaba del corral y fue naciendo una población de conejos, gallinas y palomas; y ya podía darle a tu hermana un vaso de leche cada día. De repente nos habíamos convertido en millonarios».

La buena letra

Rafael Chirbes



Corral de gallinas

Foto Desfilis

Bivaldi

jueves, 5 de junio de 2025

Las meriendas en la playa, y las risas, y los bailes en la plaza

«Los viejos tiempos me quemaban la memoria con luces multicolores. Las tardes a la puerta de casa con las amigas, los paseos por el campo, con el sol cayendo detrás de los montes y dejando una raya roja entre los pinos, las meriendas en la playa, y las risas, y los bailes en la plaza, "ojos verdes, verdes como el trigo verde", el pelo cortado a lo garsón, el escote marinero reflejado en el espejo del dormitorio, y los zapatos nuevos, con el tacón cortado y ancho, a lo Greta Garbo. Todo se había hecho pedazos y el dolor lo recomponía en mi memoria como si esas cosas fueran el destino que me hubiera estado reservado desde siempre y los demás lo hubiesen destrozado».

La buena letra

Rafael Chirbes



Baile en Las Arenas


martes, 3 de junio de 2025

La gente se metía en el cine, porque allí al menos se aguantaba el frío

«Pero eso fue más tarde. Tuvo que llover mucho antes de que tu padre pudiera ir al cine y recuperase el buen humor. Luego le duró poco. Aquel primer invierno después de la guerra pasamos mucho frío. No teníamos picón para el brasero, ni leña para la chimenea. Aún no sé cómo conseguimos resistir en casa. La gente se metía en el cine, porque allí al menos se aguantaba el frío. El cine era barato, más que encender el brasero, pero nosotros no podíamos ir porque al final de la película sonaba el Cara al Sol y a tu padre le repugnaba tener que ponerse en pie con el brazo en alto».

La buena letra

Rafael Chirbes



Cine Merp

Calle José Benlliure

Canyamelar

https://voramarlavalenciamaritimaimes.blogspot.com/2023/12/cine-marfil-cine-merp.html

domingo, 1 de junio de 2025

De aquel día recuerdo el cielo por encima de la escollera

«Era a principios de verano. Lo recuerdo como si lo estuviese volviendo a ver en estos momentos. Una se olvida, y cada vez con más frecuencia, de lo que hizo ayer, o de cosas que han ocurrido esta misma mañana y, sin embargo, los recuerdos más antiguos tienen otra fuerza. No los piensas: los ves, los escuchas. De aquel día recuerdo el cielo por encima de la escollera, pero también las caras y las voces de cuantos nos sentamos a la mesa, bajo la higuera. Recuerdo cómo iba vestido cada cual, y el olor áspero de las hojas de la higuera y el de las plantas de tomate, cuando fuimos tu tía Pepita y yo a recoger algunos para la ensalada, y recuerdo el olor de la ropa; fíjate, que mientras hablo puedo recordar el olor de la ropa de tu tía Pepita y el de la abuela María, que olía nada más que a agua y jabón, pero de un modo muy especial, porque también olía a ella».

La buena letra

Rafael Chirbes



"Las rocas". Así llamabamos los del Cañamelar al trozo donde se unía la escollera del faro y la playa. Allí te bañabas sin volver a casa lleno de arena. Podías ponerte donde el mar apenas tenía un palmo de profundidad o en sitios donde no hacías pie. En ellas cogíamos clochinas, caracoles de roca y el famoso crianso para pescar

Paco Máñez

viernes, 30 de mayo de 2025

Nos habíamos sentado en una piedra de la escollera

«Nos habíamos sentado en una piedra de la escollera. Era domingo y las barcas se habían quedado amarradas en el puerto. Todo estaba en calma. En el cielo, las nubes se iban volviendo rosa y lila. Fue un momento feliz, que alivió la tensión del día, porque ya aquella primera vez, Gloria, tu otra tía, lo estropeó todo».

La buena letra

Rafael Chirbes



La escollera del puerto de Valencia

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miércoles, 28 de mayo de 2025

Anunciaron por el altavoz del Ayuntamiento que habían entrado los falangistas

«Se quedaron escondidos en el desván, hasta que a los pocos días anunciaron por el altavoz del Ayuntamiento que habían entrado los falangistas. "Ahora va a venir lo peor", dijo tu padre. Al cabo de una semana, tu padre y Paco se entregaron. Se quedaron un rato fumando y charlando en la acera, y luego Paco se marchó a su casa. A su mujer ya la había visto a escondidas porque yo fui a buscarla al día siguiente del que llegaron. Sin decirme nada, se habían puesto de acuerdo para entregarse juntos. Al cabo de un rato, volvió Paco, tu padre me besó, y dijo: "A mí no me va a pasar nada. Tú preocúpate de que no os pase nada a la niña y a ti". No quiso que lo acompañara: "Tú, quieta, en casa, con la niña"».

La buena letra

Rafael Chirbes



Abril de 1939

Miles de republicanos hacinados en la plaza de toros a la espera de ser clasificados

BNE