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viernes, 29 de mayo de 2026

Imaginaba a Marisa de verano, con la trenza de oro

«Imaginaba a Marisa de verano, con la trenza de oro y los hoyuelos en el codo, vestida con una tela de flores y un lazo en la espalda y las sandalias blancas, las pecas de las mejillas que el sol de agosto ponía muy cobrizas. Ahora iría con abrigo o de uniforme azul de colegiala. ¿Cómo podría reconocerla si no estaba sentada en un sillón de mimbre blanco con su piel tostada bajo un toldo tomando un refresco?».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Las Arenas

Playa de Levante. Canyamelar

Todocolección

domingo, 17 de mayo de 2026

Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas

«—En fin, Ferran, muchas gracias por su tiempo, creo que ya lo tengo todo.

—¿No quiere quedarse a comer? Hoy trajimos unas clòtxinas fresquísimas.

—No, pero se lo agradezco».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín



Disfrutando de un plato de clóchinas en un merendero de la playa

Todocolección

sábado, 11 de abril de 2026

Em trencaràs un ou dur en el front

«Canten l’alegre tarara vernacla.
Em trencaràs un ou dur en el front.
Bella és la vida».

Llibre de meravelles

Vicent Andrés Estellés



Celebrando la Pascua

Cachirulos en la playa del Cabanyal. Años 20

Archivo de José Huguet


jueves, 9 de abril de 2026

Y la cometa en el viento

«El niño se sonreía
mano inhábil, ojo atento­
y la cometa en el viento
(su corazón) se cernía.
Ave, cometa, de un día
su corazón soñoliento.
Pues el corazón quería
huir ­pero no podía,
pero no sabía­ al viento».

El niño y la cometa

Dámaso Alonso



Volando una cometa en la playa de Valencia
 
Todocolección

domingo, 5 de abril de 2026

Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal

«Hay dos cosas que son incontrolables en un Domingo de Resurrección en El Cabañal. La primera es el sol. No recuerda ni un solo día así en el que el tiempo no fuera espléndido, casi desvergonzado. La otra es la música. En los Poblados Marítimos de Valencia, las procesiones de la jornada de Pascua se hacen a ritmo de pasodobles. La luz y las melodías festivas entran en tromba por las ventanas. Pese a la frenética actividad que las hermandades, cofradías y bandas de música despliegan por las calles, él experimenta los dulces efectos de una mañana perezosa».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Domingo de Resurrección

Calle de La Barraca

Semana Santa Marinera

Levante EMV

viernes, 3 de abril de 2026

Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí

«No hay que fiarse nunca del agua salada. Ahora está mansa, radiante en su vestido azul de primavera, pero hace siglos que los habitantes de los Poblados Marítimos perdieron la cuenta de las vidas que se ha tragado. Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí a hombros de la gente de la red. De la poca que queda».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Cristo del Salvador

Levante EMV

lunes, 30 de marzo de 2026

Escoltada por docenas de espantables fisgones –“els granaeros”-

«El señor Amadeo sintió la conciencia de sus muchos años. ¡Ochenta y siete! ¡Recordons, como pasaba el tiempo!. Parecía ayer y habían pasado ya.....¡Es igual, muchos!.

La banda desfilaba ante él con sus uniformes oscuros, dejando atrás un residuo de notas musicales caídas en el suelo, que barría el “oratget” que apenas soplaba. El señor Amadeo cerraba un poco los ojos...

El mismo día de Semana Santa, el mismo tufillo primaveral insinuándose en el aire, trayendo algo intangible pero claramente perceptible: la primavera. Unas calles sin adoquinar –aún faltaban años- con charcos y gallinas sueltas, unas mujeres lavando en la acequia del Gas, y los músicos de Corbella, los del Patronato, con sus uniformes a la última, ros con plumero y guerrera azul, acompañando a una imagen de la Dolorosa, escoltada por docenas de espantables fisgones –“els granaeros”- cuyos uniformes parecían confeccionados con tela de colgadura de muerto.

El mismo, Amadein, corriendo alrededor de los músicos, pisando los charcos que al salpicar ensuciaban los zapatos de charol de los granaderos, que furiosos, dejaban sentir en las costillas de los mocosos más de una “esplanisá” con la funda del chafarote de caballería, que ese sí, tal vez hubiera pertenecido a la guardia de Suchet, allá por el año de Maricastaña.

Las mujeres llevaban su falda de fiesta, coloreada vivamente, el “mochar” de “tomata i Ok” al cuello y muchas, cada vez más, zapatos en los duros pies. El yayo de Hamah in decía que “Aixa de les abates es un “lucho” (lujo quería decir) cerque Abas, o acaben descalces o en “espardenyes”. Y abobinaba de las costumbres del día sentado en su taburete de esparto a la puerta de casa el “Cafre”, mientras poco a poco deglutía su “gotet de canya”, un ron blanco infernal traído de “extranjis”.

Allá iban, con su Dolorosa al frente, los músicos del Patronato.

El señor Amadeo, abrió los ojos.

Nada era parecido, todo había cambiado de forma drástica, pero aquel grupo de hombres que desfilaba a los sones de “Mektub”, la lenta marcha procesional, tan vieja como el Patronato, era la misma banda, era algo del viejo Cabañal que cumplía cien años en aquel 1984, eran todavía los de Corbella, que se mantenían vivos por un milagro de tenacidad y perseverancia. Él, Amadeo, también era el mismo pero...ya no soplaba.

Continuó rememorando: cuando él nació la banda ya había salido de quintas; ya tenía veintitantos años. Todavía no estaba construido el Casinet, que albergo a la otra banda, la del “Peixet”; que sirvió de cooperativa de alimentación allá por los años veinte, con sus tiendas abiertas a huecos del edificio: tiendas “a ralla”, a pagar cuando los hombres volvían de la mar.

¡Que pequeño era el Cabañal entonces!. Todo aquello de “Cap de França”, Cagarritar, Malvarrosa, ¡bah!, ya había pasado, pero al empezar el siglo, hacia muy poco que Valencia se los había anexionado, y aún era casi un pueblo con vida propia: las barcas eran lo más importante; la mar daba de comer a todos, más bien o más mal. Pero aún eran cuatro gatos y había solidaridad, y se conocían todos, y con todos se podía contar. Ahora... valía más la pena no pensar: en la playa no había barcas, las gentes no se conocían entre sí, las cosas eran impersonales, estanterías de muñecos despersonalizados...¡Pobre Cabañal! ¡Pobre Amadeo!.

Aún escuchaba música de la banda. Poco a poco la devoraba el ruido de los motores, la altura de las fincas.

El señor Amadeo “roda el cap, entra en el bar mes proxim y demaná una copa de ron blanc, era la seua vengança contra tot, contra res, contra ell mateix, contra el temps, contra la mort i contra la vida”».

Cent anys i... a fosques 

Vicente Maurí

http://entrevientoynubes.jimdo.com/cabanyal/



Granaderos de ?

Levante EMV

sábado, 28 de marzo de 2026

Ara ve el sant diumenge, sant diumenge del Ram

«Ja arriba el sant diumenge,
sant diumenge del Ram;
floreixen violetes
pels marges i boscams,
els ametllers s'engebren,
de flors s'omple la vall,
abelles trescadores
son nèctar van xuclant
i les lleugeres brises
mormolen per l'espai:
Jesús-Maria!

Les taules són parades
de palmes i de rams,
de llor i d'olivera
i de tortells en gran,
que els xics i minyonetes
al temple enarbraran:
Jesús-Maria!

Ara ve el sant diumenge,
sant diumenge del Ram,
i aprés Setmana Santa,
la més trista de l'any,
els orgues i campanes
de sobte emmudiran
i els fasos* i tenebres
tan sols ressonaran:
Jesús-Maria!,
tan sols ressonaran».

*Els fasos son les maitines de Setmana Santa

Glossa del Diumenge de Rams

Antoni Doltra i Masferrer



Diumenge de Rams

Setmana Santa Marinera

Levante EMV

lunes, 2 de marzo de 2026

La niña Marisa sentada en un sillón del balneario

«Los muslos de Silvana Mangano en el arrozal, Jesucristo héroe de un evangelio revolucionario según el padre Llanos entre los naranjos y jazmines, el pecho de la modista sangrando, la niña Marisa sentada en un sillón del balneario, el tren borreguero, la minoría selecta de Ortega y Gasset. Hay una familia que me ha dado recuerdos para ti —me había dicho don Santiago—. Ella es una chica muy guapa. Haríais una excelente pareja. Los zócalos de azulejos bajo el dragón del Patriarca y los cuadros de Caravaggio y del Divino Morales. El baión de la película Ana y el burdel de la Pilar. Los muslos de Silvana Mangano emergiendo otra vez del pantano de mi cerebro, ésta era la materia podrida de mi alma cuando yo tenía 17 años».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Balneario Las Arenas

Playa de Levante. Canyamelar

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sábado, 3 de enero de 2026

Los tres reyes se quedaron boquiabiertos e indecisos

«El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».

—¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
—Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño».

El camello cojito

Gloria Fuertes

jueves, 1 de enero de 2026

¡Brindo, por la felicidad pequeña, por el amor grande, por la sonrisa tierna!

«¡Brindo,
por una paz perenne (no sólo duradera),
que dure,
lo que dure el hombre en esta tierra!

¡Brindo,
por la alegría del planeta!
¡Brindo por el arroz y la lenteja!
¡Y porque todos tengamos un poeta!

¡Brindo,
por la felicidad pequeña,
por el amor grande,
por la sonrisa tierna!

¡Brindo con las copas de todos los árboles
de la tierra!

... Y brindo de verdad,
(—¡aunque no salga de esta borrachera!—)».

Brindis cotidiano

Gloria Fuertes



Cena de las Uvas 1950-1951

Club Náutico de Valencia

Todocolección

domingo, 14 de diciembre de 2025

—¿Qué vale? —Una peseta, chaval. —How much? —Un duro, míster

«Algunos marines guardaban cola frente al carrito de un viejo que vendía cucuruchos de cacahuetes. El viejo cobraba una peseta a los indígenas y un duro a los americanos; demostraba tener con los cacahuetes un sentido más patriótico que el que Franco había tenido con las bases.

 —¿Qué vale?

 —Una peseta, chaval.

 —How much?

 —Un duro, míster».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Carrito paraeta en la avenida del Puerto

Cortesía de José Navarro Escrich

sábado, 6 de diciembre de 2025

La Marcelina servirá la paella en el acorazado

«—La Marcelina servirá la paella en el acorazado —decía un señor con zapatos de dos tonos con rejilla sentado en la cafetería Balanzá.

—Franco se chupará los dedos —contestó un interlocutor de bigotito y gafas manoletinas.

—Y los americanos también. En cuanto ésos prueben una buena paella ya no se van de aquí.

—A mí me gusta más el arroz de La Pepica».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



sábado, 22 de noviembre de 2025

Él venía a visitar el acorazado Coral Sea, de la VI Flota

«Franco y yo llegamos a Valencia el mismo día: él venía a visitar el acorazado Coral Sea, de la VI Flota, fondeado en aguas de la Malvarrosa».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Franco, junto al almirante F. S Thomas Combs, de la sexta flota norteamericana, a bordo del portaaviones Coral Sea, en Valencia, en 1954

Agencia EFE

martes, 18 de noviembre de 2025

Iba el cura Fabregat y el predicador contratado para la fiesta, Vicente Gallart

«El santo patrón fue devuelto en procesión a la iglesia. Detrás de la imagen junto con los tres clavarios morenos y trajeados de azul marino iba el cura Fabregat y el predicador contratado para la fiesta, Vicente Gallart, párroco de la Malvarrosa de Valencia, un preste florido, flamenco y muy guapo que llevaba la teja un poco ladeada y una parte del manteo plegada sobre el antebrazo como la capa de un torero. Durante la misa mayor había reinado en el pueblo un silencio absoluto, sólo interrumpido por algún cohete esporádico o por el petardeo de una motocicleta que se iba a la playa y en medio de las calles desiertas la voz del predicador se oía desde la iglesia abarrotada que tenía las puertas abiertas y con fieles hasta mitad de la plaza todos sudados».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Don Vicente Gallart

Desfile de Ramos. Años 50

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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Un perro solitario desenterró en un solar de la Malvarrosa unos brazos serrados

«Por esos días aparecieron detrás de una tapia, cerca de la vía del tren de Barcelona, dentro de un saco, unas piernas cortadas con un serrucho a la altura de las rodillas. Nadie dudó de que eran unas piernas de mujer puesto que estaban depiladas y con las uñas de los pies recién pintadas. Poco tiempo después un perro solitario desenterró en un solar de la Malvarrosa unos brazos serrados por las axilas que todavía llevaban pulseras de bisutería en las muñecas y algunas sortijas en los dedos».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Comisión fallera de La Malvarrosa camino de la Ofrenda

Avenida de la Malvarrosa

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domingo, 2 de noviembre de 2025

El niño sin ropa mece un balandro

«El niño sin ropa
mece un balandro
que su padre pescador
le ha tallado
en las noches desnudas
con las manos huesudas
y su sempiterno silencio.

Nacido junto al mar,
al crecer emigró
a una ciudad
alejada de la playa
donde alimentaba
cenas frías en veranos calurosos
con el recuerdo
de los juegos de la infancia.

Una mañana de junio
regresó al mar
para el funeral
del padre pescador.

En la cabaña del pobre hombre
-los pescadores no son nunca ricos hacendados-
descubrió
entre los aparejos y redes de pesca
el balandro intacto,
sin polvo y con olor de pintura fresca.

Estuvo toda la mañana
en la playa
con el traje de luto empapado
llorando
por él y por su padre,
hasta que la voz enérgica de la hermana mayor
reclamó su presencia
para no sé que papeles de la herencia.

Ella se lo quedó todo menos el balandro».

Golondrinas suicidas

Javier Solé



El balandrito. Playa del Cabañal. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 100 x 110

Museo Sorolla

viernes, 31 de octubre de 2025

A lo sonoro llega la muerte como un zapato sin pie

«Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante».

Sólo la muerte

Pablo Neruda



Entierro camino del Cementerio del Cabañal

Calle Doctor Lluch - Travesía Pescadores

Robert Frank. 1952

miércoles, 29 de octubre de 2025

Los pies con arena pegada y pedían patatas fritas y vermut con aceitunas rellenas

«A la barra llegaban algunas chicas con el bañador mojado, los pies con arena pegada y pedían patatas fritas y vermut con aceitunas rellenas. Bajo este cañizo que daba una sombra violácea en medio de una luz muy cruel no estaba ella y el panadero se fue a buscarla por toda la playa. Era una chica escandinava bellísima, la primera turista que había recalado en este lugar. Tenía el pelo de maíz híbrido y llevaba un bañador de flores que le marcaba el sexo en forma de queso».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Merendero "La alegría de la huerta"

Playa del Cabañal

Levante EMV

sábado, 25 de octubre de 2025

De la playa regresaban las primeras vespas y lambretas

«De la playa regresaban las primeras vespas y lambretas llevando en el transportín sentadas de lado con las piernas muy pegadas dentro de unas faldas de tubo a las novias encendidas y llenas de sal; también se veían en los semáforos algunas motos con sidecar ocupado por señoras de funcionario con el pelo muy cardado y cubiertas de alhajas. Dentro de la ciudad el taxi se detuvo ante un paso a nivel».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Paso a nivel Avenida del Puerto con Serrería

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