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martes, 20 de junio de 2017

Con el libro de siempre entre los dedos

«¡Viento! ¡oye!
¡espera! ¡no te vayas!
¿De parte de quién es? ¿Quién dijo eso?
Besos que yo esperé, tú me has dejado
en el ala dorada de mi pelo.

¡No te vayas! ¡alegra más mis flores!
Y sé, tú, viento amigo mensajero;
contéstale diciendo que me viste,
con el libro de siempre entre los dedos».

Gloria Fuertes

En mi jardín


En el jardín. 1931

Huerto del Santísimo

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

lunes, 19 de junio de 2017

Revolviendo en mi alma los recuerdos

«Sobre el césped los árboles me hablan
del divino poema del silencio.
La noche me sorprende sin sonrisas,
revolviendo en mi alma los recuerdos».

En mi jardín

Gloria Fuertes


Añoranza

Jardines de Monforte. 1935

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

lunes, 12 de junio de 2017

Hallara la muerte dentro del rosal

«Dentro del vergel moriré.
Dentro del rosal matar me han.
Yo me iba, mi madre, las rosas coger,
hallara la muerte dentro del vergel.

Yo me iba, mi madre,
las rosas cortar,
hallara la muerte
dentro del rosal.

Dentro del vergel moriré,
dentro del rosal,
matar me han».

Teoría y juego del duende (conferencia 1933)

Federico García Lorca



Claro de luna

Huerto del Santísimo. 1932

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

jueves, 1 de junio de 2017

La dona valenciana s'ha vestit de primavera

«Ay, dona, si me donares
una miqueta de tu,
per a portar-me la llum
a la foscor que m'habita.

Ay, dona, si tu vullgueres
vindre en mi i fer-me tu,
fer-me foc i fer-me fum,
no eixir mai de ma presència...

La dona valenciana s'ha vestit de primavera
i ha pres lo carrer i l'ha omplit de llum
en el soroll de la música, la festa i el fum
un any més, com tot lo món espera.

I yo la mire...
i somie...»

La dona valenciana (fragment)

Halloran




Mercedes y Pepita Martínez, hijas del fotógrafo

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)


miércoles, 31 de mayo de 2017

Ni una voz, ni recuerdos, ni esperanza

«¡Jardín, jardín! ¿Qué tienes?
¡Tu soledad es tanta,
que no deja poesía a tu tristeza!
¡Llegando a ti, se muere la mirada!
Cementerio sin tumbas...
Ni una voz, ni recuerdos, ni esperanza.
¡Jardín sin jardinero!
¡Viejo jardín,
viejo jardín sin alma!»

El jardín gris

Manuel Machado



Huerto del Santísimo

Mercedes Martínez, hija del fotógrafo

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

martes, 30 de mayo de 2017

Y había olor de existencia

«Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba».

En la plaza (fragmento)

Vicente Aleixandre


"¿Estarà vadà?"

Puestos de cerámicas en la Plaza Redonda. 1928

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)


lunes, 29 de mayo de 2017

Ni puede aquella tener gusto en nada

«La pobreza envidiosa,
la riqueza de todos envidiada;
mas ésta no reposa
para ser conservada,
ni puede aquella tener gusto en nada».

Del mundo y su vanidad (fragmento)

Fray Luis de León


Palacio de Ripalda

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

domingo, 28 de mayo de 2017

Que s'ha vestit, com fa sempre, en els colors de son poble

«I la vida és un somriure
i la vida és la mirada,
i la vida se desperta
després d'estar oblidada
d'un hivern que ya no és,
d'un hivern que no la ama...
¡i aplega la primavera
amagada en la falda
de la dona valenciana
que s'ha vestit, com fa sempre,
en els colors de son poble,
en els colors de sa terra,
en la suavisada seda
que recobrix ses encants!»

La dona valenciana (fragment)

Halloran





Pepita y Mercedes Martínez, hijas del fotógrafo. 1923 

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)

sábado, 27 de mayo de 2017

Algo de soñolencia resignada y amable

«La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentágrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!»

Lluvia

Federico García Lorca


Vista de la calle de la Paz en Valencia. 1922

Vicente Martínez Sanz (con permiso expreso de la familia)