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jueves, 16 de enero de 2025

Hojeando alguna revista que acabase de salir a los quioscos

«Su madre llevaba minifaldas y jerséis ajustados, como las chicas de las revistas, y unas botas tan altas como sus propias ambiciones, por encima de la rodilla, siempre de tacón. Su madre siempre la esperaba a eso de las cinco de la tarde apartada del resto, sentada en un banco, fumando un cigarrillo y hojeando alguna revista que acabase de salir a los quioscos, ya fuese una de moda y tendencias o una de historia».

Fuego en la garganta

Beatriz Serrano



Kiosco Moderno. Años 90

Plaza del Ayuntamiento

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jueves, 23 de noviembre de 2023

¿No has visto cómo están los quioscos, que se vienen abajo de revistas guarras?

«—No sé adónde vamos a parar con tanta permisividad. Tú fíjate  que mi hermana se quedó soltera, la pobrecilla, porque le dije que la hermana de un cura no podía ir a fiestas ni a bailes, que tenía que dar ejemplo.

—Eran otros tiempos, Próculo. Ahora por lo visto es que, si no se consiente, de todas maneras se van a tomar la justicia por su mano. Yo creo que le estamos dando demasiada importancia al sexo. ¿No has visto cómo están los quioscos, que se vienen abajo de revistas guarras?».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Esquina calle Jesús con Pintor Benedito

Foto EFE

lunes, 16 de octubre de 2023

Hoy van a traer dos paquetes nuevos de Interviú, de cincuenta revistas cada uno, con Marisol en cueros

«Tiene que estar en el lugar de trabajo a las 5:30, abrir el quiosco, empaquetar los periódicos sobrantes del día anterior, dárselos a la furgoneta de reparto y recibir los del día, abrir los paquetes, contar que no falte ningún periódico y ponerlos en su sitio, delante del quiosco, en cajas de cerveza invertidas. Con las revistas, lo mismo.

—Mira lo que te digo, Fulgores —le advierte el jefe—. Hoy van a traer dos paquetes nuevos de Interviú, de cincuenta revistas cada uno, con Marisol en cueros. Cuentas treinta y dos y los guardas debajo del mostrador, que esos son sagrados, para los encargos y los compromisos. Ayer se agotó la revista y con un poco de suerte  también la agotamos hoy.

—Entonces ¿por qué no ha pedido usted más, don Avelino? —aventura Fulgencio para que el jefe vea que vela por el negocio.

—¡Las he pedido, nos ha joío el listo!, pero es que tienen que surtir a todos los quioscos. Voy a ver si les saco otro cupo. Tú, mientras, atento al negocio.

—Sí, don Avelino.

—Aquí tienes que andarte con tiento —le advierte el patrón—. Los periódicos no me los pongas de cualquier manera: en este lado pones el ABC, el Ya y Arriba, que son de derechas, y en medio pones Pueblo, que es ni fu ni fa, y a su lado El País y Cambio16.

—Lo que usté mande, don Avelino.

—Y con las revistas, lo mismo: las de tías en cueros: Interviú, Posible, Personas, Primera plana, El Papus y Papillón, las pones a este lado; Triunfo lo pones en medio, y al otro lado, Blanco y Negro, Actualidad Española y Ama.

—¿Y los fascículos, don Avelino?

—Los fascículos da igual, que esos no traen metralla. Si acaso, los de la Gran enciclopedia del erotismo me los pones con las revistas de tetas, y los de Francisco Franco, un siglo de España, de Ricardo de la Cierva, con las de derechas».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Quiosco de la plaza del doctor Collado

Cortesía de José Navarro Escrich