«A todos los efectos administrativos, Mislata era un pueblo con identidad propia, pero la gran urbe, Valencia, lo había absorbido con voracidad de pez espada y por eso la gente hablaba de él como si fuese un barrio periférico. Y allí, concretamente en el número nueve de la calle Dos de Mayo, se ubicaba el cuartel general del Chino, donde tiempo ha vapulearon a los chicos del Rubio con ese Gusano que se libró de la somanta esprintando como un velocista olímpico».
La gallera
Ramón Palomar

.jpg)
