Mostrando entradas con la etiqueta Mercado Central. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mercado Central. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de junio de 2026

Me gustaba sorprender ese instante en que el trajín del mercado central

«Leía a Bernanos. En el teatro Eslava había visto Diálogo de Carmelitas. También leía a Leon Bloy y Romano Guardini. Pero en una capa inferior del cerebro palpitando llevaba siempre la imagen de Marisa y con ella el nuevo descubrimiento de la inocencia sin Dios, el sentido de la dicha como una forma de moral. Me gustaba sorprender ese instante en que el trajín del mercado central se confundía con el trasiego del barrio chino».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Mercado Central de Valencia. Años 80

sábado, 14 de marzo de 2026

Hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición

«De regreso a casa, visitaron varias fallas: monumentos de cartón piedra sostenidas por un armazón de madera, llegando algunas hasta una altura de 25 o 30 metros, donde los ninots o muñecos, reflejaban la crítica y picaresca de la actualidad. Adornados con multitud de colores y caricaturas hacían de las fiestas de Valencia un arte y una tradición».

Las doce llaves

María Villamayor



Falla Plaza del Mercado Central. 1954

Primer Premio Sección Especial

Regino Mas Marí


lunes, 16 de febrero de 2026

Que tal vez acababan de descargar el carro de verduras en el mercado

«El barrio chino de Valencia no sabía a pescado podrido ni a detritus de puerto sino a flujo de cebolla que llegaba junto con el viento sur. En las escaleras de yeso pringoso de los prostíbulos no se veían marineros ni navegantes sino labradores salidos pero solventes, faunos del regadío que hacían cola sujetándose la brida del propio caballo con la mano en el bolsillo. Todo tenía mucho candor entonces. Sobre tapetes de cretona raída los chulos echaban un parchís con una leona muy maternal hasta la madrugada y los clientes que por allí se movían eran huertanos que tal vez acababan de descargar el carro de verduras en el mercado. Cuando alguna vez me sorprendió el alba en el barrio chino también veía que unas valencianas muy limpias, ensortijadas, con el delantal almidonado ordenaban ya las frutas y hortalizas en los mostradores, y la carga erótica me parecía irresistible al ver a aquellas mujeres tan saludables acariciando los rábanos, pepinos, peras, lechugas, plátanos cuando el primer sol iluminaba los vitrales modernistas del mercado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Exterior del Mercado Cantral


jueves, 12 de febrero de 2026

Era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor

«A medida que ese camino se hizo rutinario aquellos seres comenzaron a palpitar ante mis ojos. Cada mañana veía alguna escena cargada de ternura: un chulo muy famoso que se llamaba Mahoma llevaba un biberón de leche en la mano, una puta estaba amamantando a su hijo en la acera y le cantaba una canción de la Piquer, el ama de un burdel jugaba al tute con un viejo menestral sobre una caja de embalaje, frente a la casa de las Francesas unas niñas saltaban a la comba mientras su madre hacía punto y por todas partes se oían gritos de mujeres que se llamaban desde las ventanas con sus nombres del pueblo y no con el de guerra "¡Camila! ¡Leocadia! ¡Esperancita!" y aquellos tugurios que por la noche eran de rosa ahora tenían en la puerta un perro dormido y una puta que venía de la compra con una bolsa llena de nabos y coliflores. A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Mercado Central de Valencia. Años 80


sábado, 19 de julio de 2025

¡Perol, perol y perol!

«Yo ya no sóch més poeta,
però el cambi no me dol;
cante el gall, cante el canari,
cante el tendre rusiñol;
yo només sé una paraula:

¡Perol!

Per a donar-vos les gràsies
fera un discurs cuansevol;
yo vos les done dién-vos:

¡Perol!

No he·ncontrat atra paraula
més elocuent baix el sol:

¡Perol, perol y perol!».

Perol

Teodor Llorente



Puesto exterior del Mercado Central de Valencia

Todocolección

lunes, 7 de julio de 2025

Ella se preparaba un puchero aparte, con una pechuga de gallina o un muslo

«Esos días, ella se preparaba un puchero aparte, con una pechuga de gallina o un muslo, y verdura. Ya había perdido la costumbre de ayudarme en la cocina y ahora sólo esos días se acercaba para prepararse su comida especial. Tu hermana comía garbanzos con un poco de grasa de cerdo, o patatas, y miraba de reojo hacia las verduras y el pollo de los recién casados.

Sólo si la carne aparecía en la olla común comían con nosotros, pero entonces ella se volvía interesadamente servicial. Secuestraba la cazuela en la cocina y la ponía a su lado, sin dejarla llegar al centro de la mesa. Cogía el cazo y se encargaba de apartar las raciones, con lo que lo mejor se iba siempre a su plato y al de tu tío, que comía sin levantar la cabeza, avergonzado. Más adelante, empezaron a buscar excusas para comer en horas distintas a las nuestras. Cuando iban a Misent, se comportaban igual».

La buena letra

Rafael Chirbes



Pollería en el Mercado Central

La Semana Gráfica. 27 de diciembre de 1930

sábado, 18 de marzo de 2023

Estos mamuts de madera comienzan a arder

«En fin, cuando toda la gente está congregada en torno a ellos y el viento sopla en la dirección requerida, estos mamuts de madera comienzan a arder, se encienden los explosivos y estallan las bellas guirnaldas de fuegos artificiales, dando la impresión de que la ciudad entera está ardiendo. Es realmente digno de ver, uno de los grandes espectáculos europeos».

Iberia

James A. Michener



Cremá de la falla Plaza del Mercado Central. 1972

Cortesía de José Navarro Escrich


martes, 11 de octubre de 2022

Queso manchego, dos fuentes de loza con chorizos y morcillas y una lata de jamón de york

«Un mosquitero protege de las moscas una gran lata de atún en escabeche, otra de carne de membrillo La Gloria de Puente Genil, medio queso manchego, dos fuentes de loza con chorizos y morcillas y una lata de jamón de york, que es comida para convalecientes y mujeres recién paridas. Hay también un surtidor de manivela, para el aceite a granel, y una báscula de mesa Arisó algo trucada. Del techo cuelgan cuatro cintas atrapamoscas que Teófilo renueva cuando las ve razonablemente ennegrecidas de cadáveres. Un par de lámparas de carburo iluminan la tienda cuando se va la luz, lo que ocurre con enfadosa frecuencia. En la trastienda hay de todo: chocolate de algarrobas, azúcar amarillento, pan moreno y blanco, achicoria, sardinas en lata, harina de maíz, aceite, vinagre, vino de La Mancha en garrafas, miel de la Alcarria  en tarros, tocino y hueso de cerdo en salazón para los cocidos, piedras de carburo, mechas de candil en manojos, paquetes de sosa cáustica, detergente Norit, latas de desinfectante Zotal, ajos, pimentón, laurel y otras especias. En un rincón, dos barriles con aceitunas que el propio Teófilo prepara, machacadas o rajadas, y aliñadas de distinta forma. En el rincón opuesto, cubos y barreños de cinc de distintos tamaños, unos metidos dentro de otros, como muñecas rusas, aparatos para pulverizar el matamoscas Flit, madejas de sogas y cuerdas de variado grosor...»

De la alpargata al Seiscientos

Juan Eslava Galán



Charcutería en el Mercado Central de Valencia



lunes, 9 de mayo de 2022

Los carromatos cargados de frutas y hortalizas confluían con los últimos faunos huertanos

«Me gustaba sorprender ese instante en que el trajín del mercado central se confundía con el trasiego del barrio chino. Sucedía antes del amanecer. Los carromatos cargados de frutas y hortalizas confluían con los últimos faunos huertanos que abandonaban el laberinto de calles malditas, Torno del Hospital, Maldonado, Vinatea, Carniceros, Poeta Llombart, y ese mundo era para mí la naturaleza a la que yo asistía como un observador sin que una de aquellas mujeres me hubiera abrazado todavía».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Plaza del Mercado. 1928

https://www.facebook.com/MercadoCentralValencia/posts/1182102971913809/

martes, 30 de noviembre de 2021

Con el delantal almidonado ordenaban ya las frutas y hortalizas

«Cuando alguna vez me sorprendió el alba en el barrio chino también veía que unas valencianas muy limpias, ensortijadas, con el delantal almidonado ordenaban ya las frutas y hortalizas en los mostradores, y la carga erótica me parecía irresistible al ver a aquellas mujeres tan saludables acariciando los rábanos, pepinos, peras, lechugas, plátanos cuando el primer sol iluminaba los vitrales modernistas del mercado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Vendedoras Mercado Central. 1966

?

viernes, 26 de noviembre de 2021

Eran huertanos que tal vez acababan de descargar el carro de verduras en el mercado

«El barrio chino de Valencia no sabía a pescado podrido ni a detritus de puerto sino a flujo de cebolla que llegaba junto con el viento sur. En las escaleras de yeso pringoso de los prostíbulos no se veían marineros ni navegantes sino labradores salidos pero solventes, faunos del regadío que hacían cola sujetándose la brida del propio caballo con la mano en el bolsillo. Todo tenía mucho candor entonces. Sobre tapetes de cretona raída los chulos echaban un parchís con una leona muy maternal hasta la madrugada y los clientes que por allí se movían eran huertanos que tal vez acababan de descargar el carro de verduras en el mercado».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Mercado Central de Valencia. 1956

Bill Perlmutter

https://www.mercadocentralvalencia.es/


jueves, 4 de noviembre de 2021

El caribeny va patir una lipotímia en observar la varietat de productes que s’hi exhibien

«El Mercat Central em recorda l’anècdota de Uiso Alemany, pintor que va convidar un col·lega cubà a visitar la ciutat. El caribeny va patir una lipotímia en observar la varietat de productes que s’hi exhibien. L’home mai s’havia topat amb un espectacle gastronòmic d’aquestes dimensions. Tanmateix, a mi no deixa d’impressionar-me l’estructura metàl·lica, l’enorme espai ample i lluminós».

Un dinar un dia qualsevol

Ferran Torrent



Mercado Central. 1928

https://valenciaplaza.com/

miércoles, 27 de octubre de 2021

A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central

«A medida que ese camino se hizo rutinario aquellos seres comenzaron a palpitar ante mis ojos. Cada mañana veía alguna escena cargada de ternura: un chulo muy famoso que se llamaba Mahoma llevaba un biberón de leche en la mano, una puta estaba amamantando a su hijo en la acera y le cantaba una canción de la Piquer, el ama de un burdel jugaba al tute con un viejo menestral sobre una caja de embalaje, frente a la casa de las Francesas unas niñas saltaban a la comba mientras su madre hacía punto y por todas partes se oían gritos de mujeres que se llamaban desde las ventanas con sus nombres del pueblo y no con el de guerra «¡Camila! ¡Leocadia! ¡Esperancita!» y aquellos tugurios que por la noche eran de rosa ahora tenían en la puerta un perro dormido y una puta que venía de la compra con una bolsa llena de nabos y coliflores. A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Puesto de pescado en el Mercado Central

?


lunes, 25 de octubre de 2021

Els voltants del Mercat Central és una desfilada incessant de persones

«Els voltants del Mercat Central és una desfilada incessant de persones. És dels llocs més transitats de València. El mercadet ambulant i les nombroses botigues del barri antic ho propicien. Ensopegues, literalment, amb turistes russos amb la cara de no entendre res o d’indiferència escoltant les explicacions d’una guia que els recita la història de la llotja de la Seda. La guia assenyala els detalls de la porta principal obviant les escenes més explícitament sexuals, com ara les dues figuretes practicant un seixanta-nou, en la meua opinió bastant correcte».

Un dinar un dia qualsevol

Ferran Torrent


Mercado Central de Valencia

Cortesía de José Navarro Escrich


miércoles, 13 de octubre de 2021

Y por detrás del mercado central me adentraba en un laberinto de callejuelas

«El colegio del Patriarca era uno de los espacios interiores que cultivé en aquellos años y su estética había comenzado a dorar mi alma, pero a los tres meses de llegar a Valencia la vieja gabarra de la academia Castellano fue derruida para levantar el hotel Astoria y el nuevo edificio ahora estaba en la calle Guillén de Castro, así que para ir a clase tenía que cruzar el barrio chino todas las mañanas. Al llegar a la plaza del Caudillo seguía hasta la Avenida del Oeste, y por detrás del mercado central me adentraba en un laberinto de callejuelas, Torno del Hospital, Vinatea, Poeta Llombart y otros nombres míticos en el camino de la perdición».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Vista aérea del entorno del Mercado Central. 1935

http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2016/10/

martes, 17 de marzo de 2020

Aunque a veces la carga es pesada

«Aunque a veces la carga es pesada,
el carro avanza ligero;
el intrépido cochero, el canoso tiempo,
no se baja del pescante.

Nos acomodamos por la mañana en el carro,
alegres de partirnos la cabeza,
y, despreciando el placer y la pereza,
gritamos: ¡Adelante!

A mediodía se ha esfumado ya el arrojo;
trastornados por la fatiga y aterrados
por las pendientes y los barrancos,
gritamos: ¡Más despacio, loco!

El carro sigue su marcha; ya a la tarde,
a su carrera acostumbrados, soñolientos,
buscamos posada para la noche,
mientras el tiempo azuza a los caballos.»

El carro de la vida

Alexandr Pushkin



Mercado Central de Valencia. 1956

Bill Perlmutter

https://www.mercadocentralvalencia.es/Mercado/VerAlbumGaleria?AlbumId=1

jueves, 28 de noviembre de 2019

¿Cuánto te han costado estos zapatos, cariño?

«Le pedía dinero para comida, ropa, zapatos, bolsos, cremas, compacts . Luego se gastaba mucho menos, y así fue arramblando una apreciable cantidad de euros. 

—¿Cuánto te han costado estos zapatos, cariño? —le preguntaba él haciéndose el caballero pero con un poso de avaricia en la voz. 

—Ciento veinte euros, sweetie —contestaba ella relampagueando sus ojos almendrados, aunque sólo había pagado cuarenta. 

—Pues muy bien, porque estos tacones te sientan de cine —admitía él—».

Sesenta kilos

Ramón Palomar


Puesto de calzados en la zona del Mercado Central. 1972

Subida por  Pilar Martinez Olmos a VAHG

domingo, 24 de noviembre de 2019

¿I el marisc?

«—¿I el marisc? —es quedà l’altre un poc sorprés— ¿No en porta?

—La paella és un plat d’horta, i a l’horta, d’això, no se’n cria. Hi ha molta gent que en sol posar, naturalment, i ben bones que estan també. Però són versions modernes, de vora mar; la paella, a València, només ha portat originàriament animalets de corral —prengué llavors un barral de vi negre que tenia al costat i se l’empinà fins que es va ben remullar la gola. Li n’oferí després a Madson, que se’n féu una tirada més discreta—. Ens havíem quedat en el pollastre —digué, i es passà el dors de la mà pels morros—. Quan veges que s’ha daurat un poc per totes bandes hi afegixes un grapat de bajoques de ferradura partides i un altre de fesols de garrofó, tendres o secs, els secs mig cuits; ho remenes uns minuts, que és lo que ara mateix estic fent jo, i en acabant li poses un parell de tomaques, madures i ratllades. Quan la tomaca estarà sofregida, transformada en una salsa densa i oliosa, li tires una cullerada rasa de pebre roig, li dones unes voltes i, ràpidament, abans que es recreme, hi afegixes aigua fins a cobrir els reblons de les anses, que ve a ser un poc més de la que després, al cap d’una estona d’ebullició, quan la carn haurà deixat anar la substància i el brou s’haurà reduït, en necessitarà l’arròs per a coure’s; li dónes més flama, li tires la sal i ho deixes bullir a foc moderat. Als caragols, si en tens, els hauràs donat un bull previ després de rentar-los i enganyar-los, i la sang del pollastre, si vols, la poses en tres o quatre trossos —de tant en tant, sense deixar de parlar, remenava curosament la carn i la tomaca amb l’escumadora de mànec llarg, i l’oli bullia i esclatava i amb el xauxineig olorós del pollastre la boca d’Isabel era tot aigua—. A finals de l’hivern, si no hi ha ferradura s’hi posen unes carxofes trossejades, que ennegrixen l’arròs però fan una paella molt saborosa. El garrofó sec només s’utilitza quan no n’hi ha del tendre, i a l’estiu també s’hi posen fesols de desgranar, que per ací anomenem de tavella; els de garrofó, que són eixos grans i xafats, no crec que els trobes fora de València, només són coneguts per esta zona —Madson ens demanà paper i llapis i començà a apuntar-s’ho tot perquè, a pesar que tenia bona memòria, hi havia molts detalls i no volia que se li oblidara res».

Nit de foc

Vicent Marqués



Mercado Central de Valencia. 1958

Archivo de Rafael Solaz

martes, 25 de septiembre de 2018

Gente que esperaba su turno en las carnicerías

«Era la hora punta en el Mercado Central, y víspera de Nochebuena. 

Tal y como se esperaba, los clientes bullían como enjambres de abejas ultimando las compras. Las enormes colas en las pescaderías para adquirir el típico marisco no tenían nada que envidiar a la multitud de gente que esperaba su turno en las carnicerías y en las fruterías, abarrotando los pasillos».

Las doce llaves

María Villamayor


Mercado Central

?

domingo, 23 de septiembre de 2018

En la zona donde las frutas, verduras y hortalizas eran las protagonistas

«En otro extremo del mismo mercado, en la zona donde las frutas, verduras y hortalizas eran las protagonistas y se mezclaban los olores más apetitosos de todo el lugar, Rosa se despedía de Paco con una tierna sonrisa. Habían quedado para cenar y Paco, contento, albergaba la idea de poder conquistarla y que un día no muy lejano pudiera ser suya, pudiera ser su mujer».

Las doce llaves

María Villamayor


Mercado Central

?