Mostrando entradas con la etiqueta Fielato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fielato. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de noviembre de 2023

Unos señores que asomaban la cabeza desde el interior de una caseta de madera a la puerta de la estación

«A mí me parecía que aquella guerra de la que hablaban aún no había concluido del todo, especialmente cuando preparábamos las cestas en el pueblo y las llenábamos de verduras, y hasta escondíamos algún conejo y algún pollo que había que procurar que no descubrieran unos señores que asomaban la cabeza desde el interior de una caseta de madera a la puerta de la estación. Eran los empleados de consumos. Para mí, aquel sigilo con que pasábamos las provisiones, las conversaciones en las que se hablaba de necesidad y aquellos hombres a los que temíamos –«coge tú la cesta y pasa delante», me decía mi madre al bajar del tren– eran la prueba de que la guerra continuaba».

El año que nevó en Valencia

Rafael Chirbes



Caseta de Consumos en la Estación del Norte


viernes, 19 de mayo de 2023

En los accesos de pueblos y ciudades se instalan fielatos

«En los accesos de pueblos y ciudades se instalan fielatos para reprimir el estraperlo y cobrar la tasa municipal que debe satisfacer cualquier producto de consumo introducido en el núcleo urbano. Los estraperlistas los burlan con mil procedimientos ingeniosos: depósitos de hojalata en forma de chaleco, adaptables al cuerpo de un portador flaco, garrafas de aceite con una porción de vino en el gollete por si la autoridad las inspecciona, solomillos sujetos alrededor de la cintura de una falsa embarazada, ristras de chorizos colgando de un liguero…».

Los años del miedo

Juan Eslava Galán



Incendio de fielatos

La Hormiga de Oro

2 de febrero de 1907

jueves, 16 de febrero de 2023

Los problemas de abastecimiento aumentan, el Gobierno raciona los alimentos de primera necesidad

«Durante la guerra se ha pasado hambre en la zona republicana y solamente escasez en la nacional. La reunificación de las dos zonas homogeneiza el hambre y la extiende a todo el país, especialmente a las zonas desfavorecidas. En vista de que los problemas de abastecimiento aumentan, el Gobierno raciona los alimentos de primera necesidad.

Los productos racionados son: carne, tocino, huevos, mantequilla, queso, bacalao, jureles, aceite, arroz, garbanzos, alubias, lentejas, patatas, boniatos, pasta para sopa, puré, azúcar, chocolate, turrón, café, galletas y pan. Son de venta libre: leche, pescado corriente, mariscos, fruta fresca, frutos secos, hortalizas, ensaladas, condimentos, malta y achicoria.

Una oficina estatal, la Comisaría de Abastecimientos y Transportes (1939), administra los víveres racionados y vela por su correcta distribución geográfica, mientras que la Fiscalía de Tasas (1940) evita que se produzcan acaparamientos o irregularidades».

Los años del miedo

Juan Eslava Galán



Fielato en la actual avenida de la Malvarrosa

?


jueves, 16 de abril de 2020

La hora de volar una cometa

«De pronto llega el día.
Alguien sabe cambiar de sitio las manzanas,
Adán no es para Eva como un hermano viejo
y la serpiente muerde y se pone a la altura
de la fama que arrastra.

De pronto, alguna vez,
los jefes no vigilan
detrás de las noticias de un periódico,
la luna es más sencilla que una puerta
y no tienen razón
el eco y el ciprés, el lobo y la pregunta
por los que no han venido.

En esa cerradura de los miedos
de pronto hay una llave que no entra.
Me convenzo, me afirmo con vosotros.

Pero duele también la mala suerte
de nunca estar ahí,
de no llegar a tiempo para verlo.

Resisto como un niño sin familia
que espera en casa del extraño
la hora de volar una cometa».

La cometa

Luis García Montero


Celebración de la Pascua en la playa. Circa 1920 

Bintivoli 1

Cortesía de José Navarro Escrich

domingo, 19 de enero de 2020

La luz amarillenta y escasa de la bombilla del fielato

«Hacia las seis de la mañana, Teófilo González, propietario de Comestibles González, se despierta en el dormitorio helado y abandona la cama cuidando de no despertar a Visi, su mujer, que duerme acurrucada bajo las dos mantas y el pesado edredón de lana. Teófilo se echa sobre los hombros un abrigo viejo y entreabre un postigo para ver si llueve. El día está raso. Menos mal. La calle está sumida en tinieblas (debido a las restricciones, las escasas farolas municipales sólo funcionan de nueve a doce). A lo lejos se columbra la luz amarillenta y escasa de la bombilla del fielato que apenas alcanza a iluminar la chapa con el nombre del pueblo y el yugo y las flechas de Falange, preceptivo a la entrada y a la salida de todos los pueblos de España».

De la alpargata al Seiscientos

Juan Eslava Galán


El fielato del Camino de la Malvarrosa

Estaba situado en la actual Avenida de la Malvarrosa con Mendizábal

?