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lunes, 13 de mayo de 2024

Y habría boda en los Santos Juanes en pleno mercado

«Y habría boda en los Santos Juanes en pleno mercado y sería padrino el propio Blasco Ibáñez si volvía del exilio y habría tracas y carcasas y banquetes en la Malvarrosa y se pasearían por Valencia en una galera de cuatro ruedas tirada por un caballo blanco y ella se presentaría en el teatro Principal en un gran espectáculo que el maestro realizaría para su lucimiento y todos los críticos la aclamarían como reina de la copla y muchas cosas más...».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Iglesia de los Santos Juanes. 1916


miércoles, 13 de octubre de 2021

Y por detrás del mercado central me adentraba en un laberinto de callejuelas

«El colegio del Patriarca era uno de los espacios interiores que cultivé en aquellos años y su estética había comenzado a dorar mi alma, pero a los tres meses de llegar a Valencia la vieja gabarra de la academia Castellano fue derruida para levantar el hotel Astoria y el nuevo edificio ahora estaba en la calle Guillén de Castro, así que para ir a clase tenía que cruzar el barrio chino todas las mañanas. Al llegar a la plaza del Caudillo seguía hasta la Avenida del Oeste, y por detrás del mercado central me adentraba en un laberinto de callejuelas, Torno del Hospital, Vinatea, Poeta Llombart y otros nombres míticos en el camino de la perdición».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Vista aérea del entorno del Mercado Central. 1935

http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2016/10/

domingo, 22 de julio de 2018

Salió por la puerta de la plaza del Mercado

«Siempre había disfrutado comprando allí, y ahora, volvía a sentir la misma satisfacción. Después de recorrer los pasillos cargada con varias bolsas y perderse entre ellos, decidió regresar a casa. Salió por la puerta de la plaza del Mercado y se dirigió hacia la calle María Cristina, quería volver a ver la fachada de su antigua casa. 

Se detuvo frente a ella y, observó lo que fueron sus balcones y ventanas».

Las doce llaves

María Villamayor


Plaza del Mercado

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viernes, 13 de julio de 2018

Son los doce hijos de Jacob

«Al principio, pensó que serían los Apóstoles. Estaban ubicadas al pie de cada una de las divisiones de las capillas laterales en los grandes pilares, y bajo de ellas, sus nombres. Empezó a leerlos en voz baja: Rubén, Simeón, Levi, Judá, Isajar, Zebulun, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José, Benjamín. Sus sospechas se esfumaron. Esos nombres no correspondían a los Apóstoles. Pero… ¿quiénes eran? Discretamente le preguntó a Lluís. 

—¿Sabes quienes son esas figuras? —dijo mientras las señalaba. Lluís, necesitó pocos instantes para adivinar de quién se trataba. 

—Son los doce hijos de Jacob —contestó en voz baja y muy seguro de lo que decía. 

—¿Los hijos de Jacob? —preguntó».

Las doce llaves

María Villamayor


Interior de la Iglesia de los Santos Juanes

https://liturgia.mforos.com/1699118/8737959-el-altar/?pag=5

jueves, 12 de julio de 2018

Era la primera vez que ponían los pies en esa iglesia

«La nave estaba en penumbra y el cambio brusco de luz hizo que sus pupilas se dilataran. La temperatura era unos grados inferior y Alejandra se frotó los brazos sintiendo un escalofrío. Estaba prácticamente vacía, salvo dos beatas arrodilladas en uno de los primeros bancos. Sara se untó el dedo corazón en la pila de agua bendita y se santiguó. Alejandra la imitó. 

Era la primera vez que ponían los pies en esa iglesia. Les pareció preciosa. Tenía una desbordante decoración barroca. Por un instante, se imaginaron a sus padres vestidos de novios en el altar, contrayendo matrimonio. A pesar de necesitar una restauración urgente, sus adornos eran de tal magnitud que invadía toda la atmósfera de la nave una sensación de grandeza y, al mismo tiempo, de humildad. La bóveda estaba adornada con frescos del artista Antonio Palomino. Ahora, tras el último incendio de 1936 eran dominados en su mayor parte por un color negruzco producido por el hollín del humo y el paso del tiempo, dejando entrever los dibujos sobre los pasajes de la Biblia y el Apocalipsis. Sentados en uno de los bancos, los tres jóvenes intentaban localizar el posible rosetón que adornaba la pared del despacho de Jorge. Aparentemente, no existía ninguno en toda la iglesia o, por lo menos, ellos no eran capaces de encontrarlo. Sara empezó a contar una serie de figuras de escayola, casi a tamaño natural, situadas alrededor de la nave central, y colocadas sobre unos pedestales. Eran doce, ese número ya le hizo ponerse en guardia».

Las doce llaves

María Villamayor


Los Santos Juanes y "Les Covetes de Sant Joan"

Foto realizada desde la torre de la Lonja

http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2015/04/

miércoles, 11 de julio de 2018

Bajo ésta había unas pequeñas habitaciones llamadas covachuelas

«Las dos hermanas admiraban la fachada de la parroquia. Algo en la parte inferior les llamó la atención. Tenía como una plataforma elevada parecido a una tribuna. Bajo ésta había unas pequeñas habitaciones llamadas covachuelas o casillas de San Juan. Eran semisótanos en los que antaño se ubicaban chatarreros y tiendas de viejo. Ahora, cerradas desde hacía mucho tiempo, estaban en un estado verdaderamente lamentable».

Las doce llaves

María Villamayor


Estampa. 21 de mayo de 1932

martes, 10 de julio de 2018

Conocida como el pardal de Sant Joan

«Mientras esperaban dejaron que los rayos del sol les acariciaran, paseándose y curioseando la fachada y alrededores. La parroquia estaba situada en un sitio clave, frente a la Lonja de la Seda y junto al Mercado Central. Fue construida sobre una antigua mezquita en 1240. Su origen era de estilo gótico y su estructura típica valenciana, con una gran nave única y las capillas entre los contrafuertes. Varios incendios obligaron a reedificarla de nuevo. En el siglo XVII y comienzos del siglo XVIII adquirió una forma barroca, quedando de su estructura gótica la nave y el gran óculo cegado. De la fachada que da a la plaza del mercado, destacaba, entre otras, la escultura central de la Virgen del Rosario. Sobre ella se encontraba la torre del reloj, franqueada por los dos Santos Juanes: San Juan Evangelista y San Juan Bautista. En lo alto de la fachada se encontraba la veleta conocida como el pardal de Sant Joan».

Las doce llaves

María Villamayor


El Pardalot

Subida por José Vicente Luján Estellés a VAHG

lunes, 9 de julio de 2018

Echemos un vistazo a esa iglesia de los Santos Juanes

«—Sí, así es —contestó Tía Rosa—. En esa iglesia fue donde se casaron vuestros padres. Recordad que nosotras vivíamos al lado. 

—Lo cual quiere decir que posiblemente no tuviera ningún motivo específico, simplemente que le recordaba a su feliz matrimonio —prosiguió Lluís algo decepcionado. 

—Si eso es así —dijo Sara desconsolada—. Estamos como antes… sin nada en absoluto. 

—De todas formas no está de más que le echemos un vistazo a esa iglesia de los Santos Juanes —terminó de decir Alejandra sin perder un ápice de esperanza. 

Los demás asintieron».

Las doce llaves

María Villamayor


Iglesia de los Santos Juanes desde un ventanal de la Lonja

Carlos Sarthou Carreres

Publicada como portada de Las Provincias el 21 de febrero de 1931

Subida por Isabel Huedo Saiz a VAHG


domingo, 8 de julio de 2018

¿No es esa la iglesia que está enfrente de La Lonja y al lado del Mercado Central?

«Tenía que tener algún motivo. 

Lluís, la interrumpió. 

—Creo que tienes razón, Sara. Tía Rosa se les adelantó: 

—Efectivamente —continuó Rosa orgullosa de su memoria—, lo encargó fijándose en una iglesia específica. 

Los tres jóvenes se quedaron mudos y atentos. 

—La iglesia de los Santos Juanes —terminó de decir Tía Rosa. 

—¿No es esa la iglesia que está enfrente de La Lonja y al lado del Mercado Central? —preguntó Sara. 

—Sí, así es —contestó Tía Rosa—. En esa iglesia fue donde se casaron vuestros padres. Recordad que nosotras vivíamos al lado».

Las doce llaves

María Villamayor


La Iglesia de los Santos Juanes y "Les Covetes de Sant Joan"

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España

http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2017/09/

sábado, 4 de febrero de 2017

Retrona la traca, repica'l tabal

«Naixquí entre les roses
del camp valencià;
del cant de l'alosa
prenguí lo meu cant;
esclava del moro
portava turbant,
y trist y anyorada
vivia cantant
Laralilalá, laralilalá.

Vingué lo Rey Jaume
¡Deu siga llohat!
Y ad sanch de sa espasa
me va cristianar.
Entrí dins la Seu
senyantme y cantant:
d'ensá l'alegreía
que bull en mon cap.
Laralilalá, laralilalá.

¡Recorts, quants ne guarde
dels segles passats!
Jo he vist la senyera
del bon Rat-Penat
eixir escoltada
per braus capitants.
Per allí ahon passava,
plebeus y magnats,
artistes y sabis
baixaven lo cap.
Laralilalá, laralilalá.

Jo he vist als tres angels
que varen formar la vera Imatge
dels Desamparats,
posar en sa destra
playrós lliri blanch,
y en sos ulls clarissims
amor y pietat.
Laralilalá, laralilalá.

Avuy, quant arriva
la festa del Sant,
retrona la traca,
repica'l tabal,
voltegen campanes,
ix lo drach alat,
y al meu compás ballen
Nanos y jagants
Laralilalá, laralilalá.

Quan venen les dances
d'infels i cristians,
sense mi la festa
no pot comensar.
Ni corren les joyes
fadrins afamats,
ni la bescuitada
se por dur al cap,
ni la clavariesa
comensa lo ball.
Laralilalá, laralilalá.

Naixquí entre les roses
del camp valencià,
soch filla d'un poble,
d'un poble lleal,
si un jorn anyorada
portava turbant,
hui porte arracades
vestit de domàs,
agulles, pinteta
y ayrós devantal.
Laralilalá, laralilalá.
Laralilalá, laralilá.»

La Donsayna Valenciana

Víctor Iranzo i Simón




Josep Sanfeliu tocant la dolçaina en la Porta del Mercat de la Llotja de València

Archivo José Huguet

miércoles, 11 de enero de 2017

Sin ningún viento

«Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.

Pones roja la luna
y sollozantes los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
llegas sobre mi carne
tembloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante,
¡oh pulidor de estrellas!
pero vienes demasiado tarde.

Mi armario está musgoso
y he perdido la llave.

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Alisios destetados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.

Las cosas que se van no vuelven nunca
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse. ,
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡es inútil quejarse!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Veleta

Federico García Lorca


El Pardalot

Subida por José Vicente Luján Estellés a VAHG

lunes, 26 de diciembre de 2016

Un martilleo estridente, un incesante trac-trac

«Ya estaba agotado el artículo de verduras; ahora a otra cosa. Y atravesando el arroyo, pasaron a la acera de enfrente, a la del Principal, donde estaban los vendedores del casquijo, ¡Vaya un estrépito de mil diablos! Bien se conocía la proximidad de las escalerillas de San Juan, con sus lóbregas cuevas, abrigo de los ruidosos hojalateros. Un martilleo estridente, un incesante trac-trac del latón aporreado salía de cada una de las covachuelas, cuyas entradas lóbregas, empavesadas con candiles y farolillos, alcuzas y coberteras, todo nuevo, limpio y brillante, recordaban las lorigas de aceradas escamas de los legionarios romanos.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez



Covetes del Mercat

La vieja Valencia, mercantil y artesana. 
María Ángeles Arazo. 
Francesc Jarque

Subida por Carlos Tárrega Momblanch a VAHG


martes, 20 de diciembre de 2016

Acariciada por el sol de invierno

«En el lado opuesto la Lonja de la Seda, acariciada por el sol de invierno y luciendo sobre el fondo azul del cielo todas las esplendideces de su fachada ojival. La torre del reloj, cuadrada, desnuda, monótona, partiendo el edificio en dos cuerpos, y éstos exhibiendo los ventanales con sus bordados pétreos; las portadas que rasgan el robusto paredón, con sus entradas de embudo, compuestas de atrevidos arcos ojivales, entre los que corretean en interminable procesión grotescas figurillas de hombres y animales en todas las posiciones estrambóticas que pudo discurrir la extraviada imaginación de los artistas medievales; en las esquinas, ángeles de pesada y luenga vestidura, diadema bizantina y alas de menudo plumaje, sustentando con visible esfuerzo los escudos de las barras de Aragón y las enroscadas cintas con apretados caracteres góticos de borrosas inscripciones; arriba, en el friso, bajo las gárgolas de espantosa fealdad que se tienden audazmente en el espacio con la muda risa del aquelarre, todos los reyes aragoneses en laureados medallones, con el casco de aletas sobre el perfil enérgico, feroz y barbudo; y rematando la robusta fábrica, en la que alternan los bloques ásperos con los escarolados y encajes del cincel, la apretada rúa de almenas cubiertas con la antigua corona real.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez



La Lonja

Todocolección

Subida por Isabel Huedo Saiz​ a VAHG



miércoles, 6 de abril de 2016

La leyenda del Pardalot. Segunda parte

«Vagaban padre e hijo, aturdidos por el ruido de la venta, estrujados por los codazos de la muchedumbre, e insensiblemente, atraídos por una fuerza misteriosa, iban a detenerse en la escalinata de la Lonja, frente a la famosa fachada de los Santos Juanes. La original veleta, el famoso _pardalòt_, giraba majestuosamente. 

-¡Mia, chiquio, qué pájaro...! ¡Cómo se menea...!--decía el padre. 

Y cuando el cerril retoño estaba más encantado en la contemplación de una maravilla nunca vista en el lugar, el autor de sus días se escurría entre el gentío, y al volver el muchacho en sí, ya el padre salía montado en el macho por la Puerta de Serranos, con la conciencia satisfecha de haber puesto al chico en el camino de la fortuna. 

El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre. «¡Otro a quien han engañado!», decían los dependientes desde sus mostradores, adivinando lo ocurrido; y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y lo metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


El Pardalot. Iglesia de los Santos Juanes. 
http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/04/el-pardalot-de-los-santos-juanes.html?spref=fb