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sábado, 5 de junio de 2021

Y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa

«Doña Rita le explicó:

—No podrá pasar a su cuarto: el jardín está con más de un metro de agua. 

Su dormitorio, situado en la extremidad del jardín, probablemente había sido la habitación del jardinero en tiempos de mayores esplendores, es decir, «antes de la guerra». «Antes de la guerra» era una expresión como «La belle époque» para los franceses: hacía regresar al país que tenía como toda meta la de volver al pasado. Años después, y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa y por el Pardo, los españoles, a la muerte del legionario, creamos otra frasecita del mismo tipo, y con las mismas consecuencias. 

A punto estuvo Tarsis de ir a nado, como Tarzán, en busca de Chita, de liana en liana, atravesando de copa en copa el jardín a la búsqueda de una estampita. Es posible que si lo hubiera hecho, afrontando el torrente, la protección de la Virgen le hubiera permitido hacer frente a la tentación. 

—¡Fíjese cómo estará su colchón, su jergón y sus sábanas! 

Se lamentaba Doña Rita. Pero a Tarsis, y a causa de un contradictorio egoísmo mariano, le importaba un bledo que su cama apareciera al día siguiente, a los dos días, o al cabo de una semana con tres cuartas de lodo; el sólo pensaba en su estampa».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal
 


Avenida de la Malvarrosa. Años 60

http://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/
 

martes, 1 de junio de 2021

La pensión pertenecía a una animada viejecita con pata de palo

«La pensión pertenecía a una animada viejecita con pata de palo que trajinaba como cuatro y que echaba las campanas al vuelo a cada gracia de su nieta, una meona de la piel del diablo. Las labores de la casa las asumía con esmero y reserva la criada, Soledad Galdós, una moza alta, rubia, de imperturbable tranquilidad y con unos misteriosos y serenos ojos azules. Se la tomaba por sueca. Por ello los tres huéspedes de la casa, un contable y dos chupatintas de la Fábrica de Papel, soñaban con seducirla. En realidad había nacido en una aldea próxima a Torrijas, provincia de Teruel, y era española por los cuatro costados. No miraba a nadie con misterio, sino simplemente con ventaja… y cuando, al ir a acostarse, se tropezaba con uno de sus admiradores, por encima del hombro».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal
 

Pensión Colón
 
Calle de Isabel de Villena. La Malvarrosa
 

viernes, 11 de octubre de 2019

No podrá pasar a su cuarto: el jardín está con más de un metro de agua

«Doña Rita le explicó:

—No podrá pasar a su cuarto: el jardín está con más de un metro de agua.

Su dormitorio, situado en la extremidad del jardín, probablemente había sido la habitación del jardinero en tiempos de mayores esplendores, es decir, «antes de la guerra». «Antes de la guerra» era una expresión como «La belle époque» para los franceses: hacía regresar al país que tenía como toda meta la de volver al pasado. Años después, y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa y por el Pardo, los españoles, a la muerte del legionario, creamos otra frasecita del mismo tipo, y con las mismas consecuencias.

A punto estuvo Tarsis de ir a nado, como Tarzán, en busca de Chita, de liana en liana, atravesando de copa en copa el jardín a la búsqueda de una estampita. Es posible que si lo hubiera hecho, afrontando el torrente, la protección de la Virgen le hubiera permitido hacer frente a la tentación.

—¡Fíjese cómo estará su colchón, su jergón y sus sábanas!

Se lamentaba Doña Rita. Pero a Tarsis, y a causa de un contradictorio egoísmo mariano, le importaba un bledo que su cama apareciera al día siguiente, a los dos días, o al cabo de una semana con tres cuartas de lodo; el sólo pensaba en su estampa».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal



La Malvarrosa. Octubre 1957

Todocolección

martes, 18 de junio de 2019

Y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa

«Doña Rita le explicó:

—No podrá pasar a su cuarto: el jardín está con más de un metro de agua. 

Su dormitorio, situado en la extremidad del jardín, probablemente había sido la habitación del jardinero en tiempos de mayores esplendores, es decir, «antes de la guerra». «Antes de la guerra» era una expresión como «La belle époque» para los franceses: hacía regresar al país que tenía como toda meta la de volver al pasado. Años después, y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa y por el Pardo, los españoles, a la muerte del legionario, creamos otra frasecita del mismo tipo, y con las mismas consecuencias. 

A punto estuvo Tarsis de ir a nado, como Tarzán, en busca de Chita, de liana en liana, atravesando de copa en copa el jardín a la búsqueda de una estampita. Es posible que si lo hubiera hecho, afrontando el torrente, la protección de la Virgen le hubiera permitido hacer frente a la tentación. 

—¡Fíjese cómo estará su colchón, su jergón y sus sábanas! 

Se lamentaba Doña Rita. Pero a Tarsis, y a causa de un contradictorio egoísmo mariano, le importaba un bledo que su cama apareciera al día siguiente, a los dos días, o al cabo de una semana con tres cuartas de lodo; el sólo pensaba en su estampa».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


Avenida de la Malvarrosa

Años 80

http://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/

miércoles, 6 de marzo de 2019

Y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa

«Doña Rita le explicó:

—No podrá pasar a su cuarto: el jardín está con más de un metro de agua. 

Su dormitorio, situado en la extremidad del jardín, probablemente había sido la habitación del jardinero en tiempos de mayores esplendores, es decir, «antes de la guerra». «Antes de la guerra» era una expresión como «La belle époque» para los franceses: hacía regresar al país que tenía como toda meta la de volver al pasado. Años después, y habiendo ya llovido mucho por la Malvarrosa y por el Pardo, los españoles, a la muerte del legionario, creamos otra frasecita del mismo tipo, y con las mismas consecuencias. 

A punto estuvo Tarsis de ir a nado, como Tarzán, en busca de Chita, de liana en liana, atravesando de copa en copa el jardín a la búsqueda de una estampita. Es posible que si lo hubiera hecho, afrontando el torrente, la protección de la Virgen le hubiera permitido hacer frente a la tentación. 

—¡Fíjese cómo estará su colchón, su jergón y sus sábanas! 

Se lamentaba Doña Rita. Pero a Tarsis, y a causa de un contradictorio egoísmo mariano, le importaba un bledo que su cama apareciera al día siguiente, a los dos días, o al cabo de una semana con tres cuartas de lodo; el sólo pensaba en su estampa».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal



Avenida de la Malvarrosa. Años 60

http://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/

sábado, 2 de marzo de 2019

El «cangrejo», como el cilicio, era una obra maestra de la artesanía popular y nacional

«El «cangrejo», como el cilicio, era una obra maestra de la artesanía popular y nacional, que, por si fuera poco, fomentaba unos lazos de solidaridad vecinal que hoy ya sólo se ven en las películas búlgaras: cuando el empleado de la compañía aparecía en lontananza, todo el mundo correteaba de portal en portal anunciándole y así hasta Doña Rita retiraba con tino las patas de su cangrejo antes de que llegara el inquisidor. No se ha escrito nada sobre aquel ingenioso roba-kilovatios, auténtica gloria de la cantera. Pero aquella noche Doña Rita se atoró».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


«Inmueble situado en el actual número 111 de la calle de la Reina, construido en ladrillo rojo con planta baja y un piso al que se accedía desde el interior por una escalera situada a la derecha. En la planta baja se encontraban las oficinas de la Compañía del Gas Lebón y en el piso habitaba el encargado o "gasero" con su familia.

La casa, construída junto a la gallera del Cabanyal, lucía en su fachada un precioso balcón mirador cubierto de madera y que sobresallía, dándole un aspecto elegante no exento de singularidades noncentistas».

Valencia y su patrimonio marítimo

Joaquim Díez Pérez


Compañía Española de Electricidad y Gas Lebón. 1927

Todocolección


Electra Valenciana S.A.

Todocolección


Llàgrimes vora mar. Guerra, postguerra i riuada al Cabanyal (1936-1957) a través de la memòria

Beatriz Santamarina

sábado, 23 de febrero de 2019

La empresa propietaria de la fábrica había decidido construir unas instalaciones para transformar la paja de arroz en pasta de papel

«Cuando Tarsis llegó a Valencia, la empresa propietaria de la fábrica había decidido construir unas instalaciones para transformar la paja de arroz (tan abundante en la región como carente hasta entonces de rendimiento), en pasta de papel. Una operación tan peliaguda, los dirigentes apreciaron que no podían encomendársela a los indígenas más aptos por lo visto para fabricar panderetas. No parándose en gastos, a lo grande, contrataron lo mejorcito: cuatro ingenieros italianos. Aquellos esclarecidos mentores que se movían por la región como en terreno conquistado (… y lo era), tenían una desconfianza instintiva en las capacidades de trabajo del obrero nacional, no le veían confeccionando panderetas sino haciendo botijos… pero nunca ante una máquina moderna. Italiana para mayor escarnio. Ejercían su trabajo (los cuatro) con sendos aparatos de foto en ristre para sorprender e inmortalizar por la imagen al gandul que desoyendo la máxima «el trabajo es la libertad», dormía la siesta en lo alto de los pajares. En descargo de los dormilones, cabe señalar que las tardes eran muy largas y el sol de castigo».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


La Papelera en La Patacona

http://paseandoconmigoenvalencia.blogspot.com/

miércoles, 20 de febrero de 2019

Hasta el centro de Valencia pasando por el puerto

«Todas las tardes, al terminar su trabajo, Tarsis tomaba dos tranvías que le conducían uno tras otro hasta el centro de Valencia pasando por el puerto y el cauce seco del Turia. Su confesor le esperaba; hubiera sido difícil saber cuál de los dos acechaba este momento con más impaciencia. Los domingos, pasaban el día juntos en compañía de los otros cinco agapitos con que se podía enorgullecer Valencia en aquel año de pertinaz sequía: iban a los suburbios a catequizar las almas de los descarriados (con el tiempo, este tipo de descreídos se han ido instalando en los barrios finos)».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


Puerto y actual J.J. Dómine. Circa 1910

Todocolección

domingo, 17 de febrero de 2019

La pensión pertenecía a una animada viejecita

«La pensión pertenecía a una animada viejecita con pata de palo que trajinaba como cuatro y que echaba las campanas al vuelo a cada gracia de su nieta, una meona de la piel del diablo. Las labores de la casa las asumía con esmero y reserva la criada, Soledad Galdós, una moza alta, rubia, de imperturbable tranquilidad y con unos misteriosos y serenos ojos azules. Se la tomaba por sueca. Por ello los tres huéspedes de la casa, un contable y dos chupatintas de la Fábrica de Papel, soñaban con seducirla. En realidad había nacido en una aldea próxima a Torrijas, provincia de Teruel, y era española por los cuatro costados. No miraba a nadie con misterio, sino simplemente con ventaja… y cuando, al ir a acostarse, se tropezaba con uno de sus admiradores, por encima del hombro».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


Hotel Colón. La Malvarrosa

Todocolección

domingo, 10 de febrero de 2019

En una casa situada al borde de la playa de la Malvarrosa

«Tarsis partió arrebatado de Barcelona dos horas después de escribir la carta a Nuria. 

Tras un recorrido que le llevó de la capital catalana a Segovia y después a Madrid, llegó a Valencia, donde se hospedó en una casa situada al borde de la playa de la Malvarrosa. La pensión de familia lindaba con un caserón destartalado que devastaban y arruinaban meticulosamente los flechas del Frente de Juventudes. Con la venia de sus mandos. Peor aún: a conciencia; la casa, que había escapado a la quema por verdadero milagro, había pertenecido al novelista español de mayor reputación internacional y que, por si no fuera suficiente desafío, había sido de izquierdas antes que nadie. Su primer pecado, el más imperdonable por cierto, lo sigue pagando hoy. Ni Hollywood, ni sus apocalípticos caballos, nunca podrán mejorar su imagen. Por el contrario, la empeoran».

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal


http://www.cervantesvirtual.com


Paco Dolz


http://solerdos.blogspot.com.es/


La Vanguardia


Las Provincias


Escuela de los Flechas navales en el chalet de Blasco

ABC. 15 de agosto de 1945