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lunes, 1 de octubre de 2018

Rosa se detuvo en un puesto de flores

«Rosa se detuvo en un puesto de flores y saludó a la mujer. Fue muy breve y continuó caminando. Observó su cara con una sincera sonrisa. 

Le pareció simplemente tierna y maravillosa. Tan solo pudo escuchar como la mujer le decía: 

—Gracias a ti, Rosa… Cuídate. 

En ese momento, recordó que ese era el mismo puesto donde él varias horas antes había encargado un ramo. Lo había olvidado por completo con la emoción. Aprovechó en el mismo instante que pasaba por allí, para recogerlo por supuesto sin quitar ojo a Rosa. Así lo hizo. Fue muy breve, tan solo unos segundos. El ramo era precioso, seguro que le iba a encantar. Cuando intentó retomar la visión de Rosa, la había perdido».

Las doce llaves

María Villamayor


Mercado de flores

Todocolección

domingo, 29 de enero de 2017

Que mai no és tard per les primeres flors

«El vas conèixer un dia com els altres,
quan tenies dos fills, ja, i al darrere
duies més de vint anys de matrimoni.
Però ell deixà de ser aviat com els altres,
i a poc a poc vas començar a endinsar-t’hi,
en ell i en els motels de carretera,
i en les cales desertes, en les nits
d’estiu cap a tardor i de tardor a hivern.
Tot en ell, tot en tu, tot en vosaltres
anunciava que arribaria aviat
una llarga i eterna primavera.
Vàreu fer plans. Volíeu acabar
amb tot per començar amb només vosaltres.
I fou llavors, cap a finals d’hivern,
quan va sonar el telèfon. A través
del cable t’arribava, esmicolada,
la seva veu que et deia que potser
no arribaria mai cap primavera.
La malaltia duraria anys
i molt possiblement no en sortiria,
però aquells plans, aquell acabar amb tot,
els vas guardar al calaix, amb l’esperança
que tard o d’hora la primera flor
s’obriria. Sis anys més tard, com saps,
va morir, i amb ell fou també enterrada
la clau del teu calaix. No se sabria
per què ploraves aquell dia a casa
amb els teus fills. Molt i molt lluny de tu
se celebrava un funeral tot ple
de gent on cap dels vius no et coneixia.
Dies més tard, com sempre d’amagat,
t’hi vas trobar per última vegada
a Barcelona, allí, en aquella mena
de cementiri immens que dóna al mar.
I vas deixar-li sis roses vermelles
en record d’aquells anys, per demostrar
que res no pot parar la primavera,
que mai no és tard per les primeres flors.»

Les primeres flors

Adrià Targa


Mercado de flores en la Plaza del Caudillo

Todocolección

domingo, 11 de diciembre de 2016

Soñábamos con la vida

«Nunca habíamos andado tan de paso,
soñábamos con la vida
que nos quedaba por delante,
solo nos detuvimos en el mercado de las flores
oliendo diciembre,
esperando esa luz que se va temprano
sin trámites
a las cuatro de la tarde.»

El Mercado de Flores (fragmento)

Valentina

Mercado de flores

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=60706935

viernes, 30 de septiembre de 2016

La flor del aire. Vídeo

«Yo la encontré por mi destino,
de pie a mitad de la pradera,
gobernadora del que pase,
del que le hable y que la vea.

Y ella me dijo: "Sube al monte.
Yo nunca dejo la pradera,
y me cortas las flores blancas
como nieves, duras y tiernas."

Me subí a la ácida montaña,
busqué las flores donde albean,
entre las rocas existiendo
medio dormidas y despiertas.

Cuando bajé, con carga mía,
la hallé a mitad de la pradera,
y fui cubriéndola frenética,
con un torrente de azucenas.

Y sin mirarse la blancura,
ella me dijo: "Tú acarrea
ahora sólo flores rojas.
Yo no puedo pasar la pradera."

Trepe las penas con el venado,
y busqué flores de demencia,
las que rojean y parecen
que de rojez vivan y mueran.»

La flor del aire

Gabriela Mistral



domingo, 4 de septiembre de 2016

A una mujer

«No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
no hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo
-pero por qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.

Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
cómo corren las nubes al futuro.

¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.»

A una mujer

Julio Cortázar


Mercado de flores en la actual Plaza del Ayuntamiento.