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domingo, 2 de noviembre de 2025

El niño sin ropa mece un balandro

«El niño sin ropa
mece un balandro
que su padre pescador
le ha tallado
en las noches desnudas
con las manos huesudas
y su sempiterno silencio.

Nacido junto al mar,
al crecer emigró
a una ciudad
alejada de la playa
donde alimentaba
cenas frías en veranos calurosos
con el recuerdo
de los juegos de la infancia.

Una mañana de junio
regresó al mar
para el funeral
del padre pescador.

En la cabaña del pobre hombre
-los pescadores no son nunca ricos hacendados-
descubrió
entre los aparejos y redes de pesca
el balandro intacto,
sin polvo y con olor de pintura fresca.

Estuvo toda la mañana
en la playa
con el traje de luto empapado
llorando
por él y por su padre,
hasta que la voz enérgica de la hermana mayor
reclamó su presencia
para no sé que papeles de la herencia.

Ella se lo quedó todo menos el balandro».

Golondrinas suicidas

Javier Solé



El balandrito. Playa del Cabañal. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 100 x 110

Museo Sorolla

sábado, 2 de agosto de 2025

La guitarra, que ensems gemega i riu a la llum de la lluna

«Pengen del mur l’aixada i la corbella
que a terra fan doblar lo suat front;
lo pulcre canteret que la donzella,
encorbant lo braç nu, porta a la font;
i plena d’harmonies misterioses,
la guitarra, que ensems gemega i riu
a la llum de la lluna, en les gustoses
vetlades de l’estiu».

La barraca (fragment)

Teodor Llorente



Los guitarristas. 1889

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 34 x 49,50

Museo Sorolla

domingo, 4 de mayo de 2025

Madre, madre…¿me entiendes?

«Madre: no quieras que me lleven de las costas, abre las ventanas en la noche, de la luna. Mira: ¡vienen por allí los claros del río!… 

Diles que me dejen aquí, al pie de este hilo, encima de estas sombras de higueras, de sol, tranquilas, concurridas de canónigos a lo viudo, panzudos de arrope, con los cuales se confiesan abejas, rumorosas, largamente. Madre, madre: te amo. Porque te dolí más que una muela cuando me pariste. Porque las veces que tenía ganas de oler, me ponías en cuclillas con un gesto tuyo, sólo sabido por tu ojo de aquel lado. Porque cuando venía el doctor a verme enfermo tomabas, dolorosa, a tu blancura izquierda el pulso…Pero que me dejen…¡Es tan bello el vino con luna, bebido a medianoche de pechos sobre la sierra con rescoldos del mediodía! ¡Además! si me llevan no sabré que los ciegos no necesitan espejos porque, aunque no están con su imagen, valdría más hacerlos añicos a todos. 

Madre: que se callen, que se hagan evasivos todos por esos caminos de harina lacteada. Que no ahoguen más navajas en mis ríos. Que me dejen, solo en las que cuelgo islas canarias de hierro en lluvia y cristal, aprender el arte de pescar estrellas; aunque nadie sepa que soy lunicultor. Madre: vuelvo grupas a la tierra oscura, de luces sin ventilación. Voy a coger el agua cerrada, no de llave, redonda de las cisternas. 

Llegaré a sus márgenes defendiéndome como pueda de la luz en filo. Por eso iré antes que cigarras raspen con lijas las horas… Madre, madre…¿me entiendes?».

Yo la madre mía

El clamor de la verdad

Orihuela. 2 de octubre de 1932

Miguel Hernández



Cuidado, no lo despiertes. 1899

Acuarela

Joaquín Sorolla y Bastida

lunes, 9 de diciembre de 2024

Las jotas valencianas con una guitarra bajo las parras de alguna barraca de la huerta

«En la escuela de monjas, a la que entraba por la puerta trasera como todas las niñas pobres con un babero a rayas, aprendí a coser y a rezar. Cuando era niña, las flores olían mucho más fuerte, de otra manera; siempre será un misterio cómo olían las rosas que llevábamos cantando a la Virgen el mes de mayo, venid y vamos todos con flores a María, luego las campanas y las tracas en las fiestas de verano, las jotas valencianas con una guitarra bajo las parras de alguna barraca de la huerta cuando íbamos de paella, pero a mí me gustaban más los cuplés que cantaban Raquel Meller y la Fornarina».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Los guitarristas. 1889

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 34 x 49,50

Museo Sorolla

miércoles, 30 de octubre de 2024

Con el traje de luto empapado llorando

«El niño sin ropa
mece un balandro
que su padre pescador
le ha tallado
en las noches desnudas
con las manos huesudas
y su sempiterno silencio.

Nacido junto al mar,
al crecer emigró
a una ciudad
alejada de la playa
donde alimentaba
cenas frías en veranos calurosos
con el recuerdo
de los juegos de la infancia.

Una mañana de junio
regresó al mar
para el funeral
del padre pescador.

En la cabaña del pobre hombre
-los pescadores no son nunca ricos hacendados-
descubrió
entre los aparejos y redes de pesca
el balandro intacto,
sin polvo y con olor de pintura fresca.

Estuvo toda la mañana
en la playa
con el traje de luto empapado
llorando
por él y por su padre,
hasta que la voz enérgica de la hermana mayor
reclamó su presencia
para no sé que papeles de la herencia.

Ella se lo quedó todo menos el balandro».

Golondrinas suicidas

Javier Solé



El balandrito. Playa del Cabañal. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 100 x 110

Museo Sorolla

lunes, 14 de octubre de 2024

Y que en 1957 la riada de Valencia derrumbó

«Constituido por una plataforma circular con un pedestal en el centro y un busto de Sorolla rodeado por 10 columnas toscanas y por la que se ascendía desde la playa por cuatro escaleras y rampas. Las columnas estaban ensambladas por un friso en el que se leía “1863 VALENCIA A SOROLLA 1923” y que en 1957 la riada de Valencia derrumbó siendo el fin del monumento que Valencia dedicó al mejor pintor de todos los tiempos que ha dado la ciudad». 

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Monumento a Sorolla tras la riada de octubre de 1957

Levante EMV

jueves, 29 de agosto de 2024

Moteadas por barcas y artes de pesca

«Mis ojos, entonces, se posaron en el mar. La fulgurante plata de la Albufera que había dejado atrás se oxidaba ahora en la inmensidad del Mediterráneo. Me fijé en las playas parduzcas, trufadas por más caños y humildes barracas, moteadas por barcas y artes de pesca. Vida ante el precipicio del tiempo. Vida que se pudría ante la inexorable llegada del progreso, progreso disfrazado de especulación inmobiliaria, de turismo masivo, de la industrialización del ocio».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Arreglando las redes. 1899

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 22.2 x 36.9

Colección privada

sábado, 17 de agosto de 2024

La tormenta no se hizo esperar demasiado

«De repente, sus ojos se iluminaron por un fogonazo tras de mí. El rayo y el incremento del viento anunciaban la inminente tormenta.

—Será mejor que nos marchemos, amigo.

Anduvimos deprisa las escasas manzanas que nos separaban de nuestro bar. La tormenta no se hizo esperar demasiado. Gruesos goterones repicaban en los adoquines de las callejuelas del centro, mientras que Eugenio y yo tratábamos de caminar ligeros sin resbalar».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

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Día gris en la playa de Valencia. 1904

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 83,7 x 62,60

Museo Sorolla

jueves, 15 de agosto de 2024

El mar, que había adquirido una tonalidad turquesa, se agitaba nervioso

«El mar, que había adquirido una tonalidad turquesa, se agitaba nervioso, digiriendo aún la muerte de su hijo con la que se había despertado aquella mañana. Ya en la costa, el aire se movía ligero y traía aromas de arena mojada. Encendí un cigarrillo y se lo tendí.

—¿Sabes qué fue lo último que dijo mi hermano antes de que lo mataran?».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

https://www.amazon.es/Nadie-corre-m%C3%A1s-plomo-Narrativa-ebook/dp/B0CLDD24FS



Mar de tormenta. 1899

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 43 x 64

Museo Sorolla

martes, 4 de junio de 2024

Que fue adorada en las candilejas de Broadway como una Virgen en el altar

«Conchita Piquer estrenó en el Coliseum de Barcelona «En tierra extraña» y «La Maredeueta», y tal era la emoción, que lloraba ella, lloraban los músicos, lloraba el regidor, lloraban los acomodadores, todo el mundo moqueaba con un pañuelo en la boca y en poco tiempo estas dos canciones comenzaron a apoderarse del aire de toda España. 

Se supone que la Virgen no atendió la súplica del escultor y Viçenteta no volvió. Pero ¿quién era esa Viçenteta sino la niña Piquer, la hija de Ramona? ¿Quién era ese pobre artista enamorado sino el compositor Penella, que se llevó a la niña a Nueva York con la promesa de convertirla en una estrella venerada? Como el escultor de la canción, el maestro Penella modeló a la Piquer, que fue adorada en las candilejas de Broadway como una Virgen en el altar. Pero he aquí que un día la joven Piquer también se fue con otro, en este caso con el púgil Leonard, y abandonó al maestro que tanto había hecho por ella. Al final la súplica desgarrada a la Virgen de los Desamparados dio resultado y los dos se reencontraron en el muelle del puerto de Cherburgo y se fundieron en un prolongado abrazo».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Ofrenda de flores a la Virgen. 1900

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 54 x 77

Colección privada

domingo, 5 de mayo de 2024

Porque te dolí más que una muela cuando me pariste

«Madre: no quieras que me lleven de las costas, abre las ventanas en la noche, de la luna. Mira: ¡vienen por allí los claros del río!… 

Diles que me dejen aquí, al pie de este hilo, encima de estas sombras de higueras, de sol, tranquilas, concurridas de canónigos a lo viudo, panzudos de arrope, con los cuales se confiesan abejas, rumorosas, largamente. Madre, madre: te amo. Porque te dolí más que una muela cuando me pariste. Porque las veces que tenía ganas de oler, me ponías en cuclillas con un gesto tuyo, sólo sabido por tu ojo de aquel lado. Porque cuando venía el doctor a verme enfermo tomabas, dolorosa, a tu blancura izquierda el pulso…Pero que me dejen…¡Es tan bello el vino con luna, bebido a medianoche de pechos sobre la sierra con rescoldos del mediodía! ¡Además! si me llevan no sabré que los ciegos no necesitan espejos porque, aunque no están con su imagen, valdría más hacerlos añicos a todos. 

Madre: que se callen, que se hagan evasivos todos por esos caminos de harina lacteada. Que no ahoguen más navajas en mis ríos. Que me dejen, solo en las que cuelgo islas canarias de hierro en lluvia y cristal, aprender el arte de pescar estrellas; aunque nadie sepa que soy lunicultor. Madre: vuelvo grupas a la tierra oscura, de luces sin ventilación. Voy a coger el agua cerrada, no de llave, redonda de las cisternas. 

Llegaré a sus márgenes defendiéndome como pueda de la luz en filo. Por eso iré antes que cigarras raspen con lijas las horas… Madre, madre…¿me entiendes?».

Yo la madre mía

El clamor de la verdad

Orihuela. 2 de octubre de 1932

Miguel Hernández



El primer hijo. 1890

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 48 x 65

Colección privada

miércoles, 24 de enero de 2024

Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca

«—Ya digo, a usted lo conocí en persona un día que siendo muy niña mis padres me llevaron a la playa de la Malvarrosa. Recuerdo que había un pintor que la gente decía que era muy importante. Gordo, con barba. 

—Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca, y también niños desnudos y mujeres con pamelas y vestidos blancos».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Bueyes arreando barcas. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 70 x 49

Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. La Habana

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Ajudau als quius reclaman, socorreu als desamparats

«Puig del Rei la tiranía
vos maná matar Infants;
ajudaunos cada dia
Gloriosos màrtirs sants.

Los savis Reis d'Orient
quan hagueren vist la Estrella,
partiren en continent
á visitar la Doncella,
per adorar lo Messias
alegres i triomfants.

En totas necessitats
ajudau als quius reclaman,
socorreu als desamparats
quan vostre favor demanan,
sou també la llum y guia
dels pobres peregrinants».

Goigs als Sants Innocents



Fray Juan Gilabert Jofré amparando a un loco perseguido por los muchachos. 1887

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 154 x 205

Palau de la Generalitat. Valencia

jueves, 12 de octubre de 2023

Y que en 1957 la riada de Valencia derrumbó

«Constituido por una plataforma circular con un pedestal en el centro y un busto de Sorolla rodeado por 10 columnas toscanas y por la que se ascendía desde la playa por cuatro escaleras y rampas. Las columnas estaban ensambladas por un friso en el que se leía “1863 VALENCIA A SOROLLA 1923” y que en 1957 la riada de Valencia derrumbó siendo el fin del monumento que Valencia dedicó al mejor pintor de todos los tiempos que ha dado la ciudad». 

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Monumento a Sorolla tras la riada de octubre de 1957

Levante EMV

martes, 10 de octubre de 2023

Frente a los míticos baños del Termas Victoria

«Tiempos en que, en la barriada donde empieza esta historia el mítico Cabañal, cuna de grandes pintores como Sorolla o de escritores como Blasco Ibáñez que en esta época coinciden en sus objetivos artísticos y geográficos. Cabañal que supo reconocer como hijo adoptivo a Sorolla en 1900 al que dedico un magnifico monumento gracias a la donación de un busto que Mariano Benlliure hizo para tal fin y que se inicio con la colocación de la primera piedra el 7 de Marzo de 1923 y se termino el 31 de Diciembre de 1933 a los diez años de la muerte del pintor situado en la explanada en la que pintaba sus cuadros frente a los míticos baños del Termas Victoria».

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Monumento a Sorolla


jueves, 17 de agosto de 2023

Un auelo s’ha perdut, en la font de la salut

«Cotxe, cotxero
ja ve l’auelo,
li cau la moquita
dins del caldero.

Un auelo s’ha perdut,
en la font de la salut,
una auela l’ha encotrat,
amagat dins d’un forat.

El sereno i la serena,
se n’anaren a pescar,
i pescaren una anguila,
a la vora de la mar».

Popular

La cantaven els xiquets les nits d’estiu, fent ballar un farolet fet de la corfa d’un melonet d’alger, que porten en les mans. El meló ha estat prèviament buidat  decorat per fora amb motius decoratius variats (el sol, la lluna, una escaleta, una estrela, una caseta...)

Cortesía de Ana Mari



Los farolillos. 1891

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 41 x 66

Universidad Complutense de Madrid

domingo, 13 de agosto de 2023

Aún dicen que el pescado es caro...

«Aún dicen que el pescado es caro... Este es el título de un óleo de Sorolla en que se ven a un grupo de pescadores atendiendo a un pescador herido en el fondo de una barca. 

No era extraño que en el Cabañal y el resto de los poblados marítimos, abundaran las mujeres enlutadas, viudas y madres de pescadores que perdieron sus vidas en aras del pan de cada día. 

En este tiempo, quizás en el otoño del 34, un fuerte temporal de levante azotaba la costa valenciana, y grupos de gente hacían comentarios sobre algunas barcas que no habían regresado y andaban perdidas o quizás naufragadas. Se decía que en la cercana playa de Nazaret, en la desembocadura del río Tuna, había aparecido un cadáver y los restos de una embarcación. 

En la playa de la Malvarrosa las pescadoras subidas sobre piedras o tablones, oteaban el horizonte con la esperanza de descubrir el familiar "laúd" y su triangular y blanca vela latina. Una barca había intentado alcanzar la bocana del puerto, estrellándose contra las rocas del rompeolas, desapareciendo sus tripulantes. Las mujeres gemían temerosas por la suerte de sus familiares, pues en algunas barcas se juntaban todos los varones de una misma familia, incluso algún chiquillo. 

Entre llantos, rezos y advocaciones a la Virgen del Carmen, aquellas mujeres cubriéndose el "moño" con grandes pañuelos blancos o negros,—según.-; Soportaban la lluvia y el fuerte viento, y el tremendo maremágnum de las grandes olas que rompían en la playa. 

Algunos sacaban a colación, que los que faltaban, se podían haber refugiado en algún puerto de Argelia, apoyados por lo que todos sabían, la pesca encubría el contrabando que se hacía con el norte de África. Después de la tormenta viene la calma. Los chavales paseábamos descalzos por la playa, descubriendo todo lo que la tormenta hubiera arrojado a la arena de la playa. 

Cuando regresábamos a casa, en un portal se apiñaba la gente, y se oían los lloros y lamentos de los familiares o amigos de algún desaparecido».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



¡Aún dicen que el pescado es caro!. 1894

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 151.5 x 204

Museo del Prado

martes, 20 de junio de 2023

Destacan unos niños jugando en la playa, de Sorolla

«En las paredes, sobriamente paneladas de nogal, destacan unos niños jugando en la playa, de Sorolla, primera época, un retrato del doctor firmado por Revello del Toro, un crucifijo de marfil de buena factura, procedente de una subasta en Sotheby’s, y el juramento hipocrático en pergamino miniado, enmarcado en bronce. En la librería empotrada, que cubre todo un testero, libros de medicina conviven con fotografías enmarcadas en plata en las que vemos al doctor en compañía de importantes personajes de la vida nacional, todas dedicadas por los retratados. También docena y media de certificados que testimonian la asistencia del doctor a los más prestigiosos simposios internacionales. Sobre un atril de carey, un ejemplar de Camino encuadernado en cuero y dedicado por el propio Josemaría Escrivá (hoy santo del cielo)».

La década que nos dejó sin aliento

Juan Eslava Galán



Corriendo por la playa. Valencia. 1908

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 90 x 166,5

Colección Pedro Masaveu

Museo de Bellas Artes de Asturias

domingo, 7 de mayo de 2023

Duerma en ti la carne mía, mi zozobra, mi temblor

«Duerme, duerme, dueño mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.

Duerme, duerme y en la noche
seas tú menos rumor
que la hoja de la hierba,
que la seda del vellón.

Duerma en ti la carne mía,
mi zozobra, mi temblor.
En ti ciérrense mis ojos:
¡duerma en ti mi corazón!».

La madre triste

Gabriela Mistral



Cuidado, no lo despiertes. 1899

Acuarela

Joaquín Sorolla y Bastida

viernes, 7 de octubre de 2022

¡Defensem la nòstra casa, gèni i llengua, sang i rassa!

«¡Vent de Ponent!...

¡Vent de Ponent!...

Llauradors, nòstra tèrra perilla;
Germanats l'amor sant defensem;
Vil extrany magansés nos humilla...
¡Valenciáns, per la Patria breguem!

¡Defensem la nòstra casa,
gèni i llengua, sang i rassa!
¡Per honor i dignitat!
¡Per la santa llibertat!

Vent de Ponent marsix la collita.
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!

¡Pòble meu, pòble meu, qui t'ha vist
Fòrt gotjós... i ara débil i trist!....
Dones flòrs i te tornen espines.
Trevallant, trevallant t'arroínes.
Fores l'alba llevantina;
teua fon la mar llatina;
escampá ta glòria el vent...
¡i ara esclau d'un fòrt Ponent!.

Vent de Ponent marsix la collita.
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!

Rompa fòrt nòstre clam, colliters;
Del cultiu detingam els quefers:
El Ponent malait tot ho arrassa,
I els vèrts camps i la sang nos abrassa
¡Alcem murs , alcem rasers
protectors de nòstra casa...
i refresque nòstra llar
l'alenada de la mar!...

Vent de Ponent marsix la collita,
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!».

Himne valencianiste. 1915

Lluís Cebrian Ibor



Valencia. Las grupas. 1916

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 351 x 301 

Hispanic Society of America