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viernes, 24 de enero de 2025

Muy próximo a la ciudad de Valencia

«El "no te imaginarás de lo que me he enterado" empezó a ser una frase comodín cada vez que Blanca pasaba por delante de todas aquellas madres, cabizbaja y con la mochila al hombro. Eran tiempos en los que todo el mundo conocía a todo el mundo. Entendiendo por todo el mundo o el mundo entero el perímetro de aquel barrio de poco más de cinco mil habitantes censados muy próximo a la ciudad de Valencia. Aunque aquel rincón estaba a poco menos de un tiro de piedra paseando hasta la ciudad, era un emplazamiento aparte, con su propia historia, en el que sus propios habitantes no se consideraban capitalinos, ni los de la capital los consideraban vecinos de sus calles».

Fuego en la garganta

Beatriz Serrano



Huerta de Benicalap

Todocolección

domingo, 17 de noviembre de 2024

Para que lo enterrasen junto al de su marido Pascualet en el cementerio de Benicalap

«Una mañana de abril de 1937 estaban sentados los tres —Conchita, su hermana Anitín y el torero Márquez— en un bar de la Campana cuando de repente la Piquer se echó mano a la garganta como si se ahogara y exclamó: 

—Acaba de morir nuestra madre.

—Pero ¿qué dices? No puede ser, por Dios.

—Sé muy bien lo que me digo. Lo he sentido aquí, es un presentimiento. 

La noticia de que en Madrid había muerto la señora Ramona llegó poco después. Conchita no supo si fue solo de pena, si la agonía fue larga o si falleció de repente. Cuáles fueron sus últimas palabras lo supo terminada la guerra, cuando se lo contó su hermana Carmen. 

—Murió con tu nombre en los labios, delirando recuerdos del barco que os llevó a Nueva York, de un paseo por Central Park, palabras entrecortadas en valenciano que contaban cosas de la huerta. 

—¿Cómo fue?

—Se fue muy tranquila, sin sufrir, pero con mucha pena por lo que estaba pasando. Murió de tristeza al ver que para vivir teníamos que vender los muebles más valiosos. Por eso la casa está medio destartalada.

—¿A qué hora murió?

—Hacia las once de la mañana del 3 de abril.

—Fue el momento en que sentí el ahogo en la garganta —dijo Conchita Piquer.

Antonio Márquez había tomado las riendas de la familia y propuso iniciar gestiones para llevar el cadáver de la señora Ramona a Valencia para que lo enterrasen junto al de su marido Pascualet en el cementerio de Benicalap, pero enseguida hubo de desistir, porque los dos habían sido sepultados en una fosa común. Y en ese momento la señora Ramona llevaba meses enterrada en el cementerio de la Almudena».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Benicalap

Calle de José Grollo y la iglesia de San Roque

A la izquierda la Plaza de Benicalap y a la derecha la calle de Almiserat. Años 70

Foto subida al Foro Remember Valencia I. Entrada 8755

sábado, 25 de mayo de 2024

En el cementerio de Benicalap estaba enterrado su hijo

«Conchita salió feliz de la panadería, aunque este primer viaje a Valencia le había traído también una profunda amargura. En el cementerio de Benicalap estaba enterrado su hijo, muerto antes de cumplir un año, fruto de un amor prohibido. No tenía tumba con su nombre. Allí en la tierra, entre varios geranios, la madre le indicó con el dedo el lugar donde aproximadamente el sepulturero había cavado un hoyo y le había hecho el favor de plantar como señal una pequeña cruz con dos raíces de ciprés, que había desaparecido con el viento o la lluvia. Las lágrimas le resbalaron a Conchita Piquer por debajo de las gafas de sol hasta humedecerle los labios. La culpa le seguía martilleando la conciencia. Se arrodilló y con el dedo en el polvo trazó una cruz y dijo: «Pascualet, hijo mío, te quiero, perdóname, nunca te olvidaré». A continuación, esa cruz la borró la brisa que venía del mar. No habían servido de nada los ensalmos que tuvo que hacer a instancias de aquel babalawo de La Habana».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Iglesia de san Roque. 1965

Archivo de Bernardo Bernardo Cano 



domingo, 25 de febrero de 2024

¿No vamos a vivir bien, madre, con el hambre que hemos pasado en Benicalap?

«Era el año 1921 y la niña Piquer enseguida empezó a hablar inglés todo seguido. Vivía con su madre en un apartamento, en el 204 de la calle 59 con Central Park, pagaba trescientos cincuenta dólares al mes de alquiler, y su madre se echaba las manos a la cabeza, pero su hija le decía:

—¿No vamos a vivir bien, madre, con el hambre que hemos pasado en Benicalap? Si no llega a ser por la señora Rosa, la panadera… 

—¡Cómo me acuerdo de ella! Siempre nos fiaba la barra de pan —exclamó la señora Ramona. 

—A mí me decía: no te apures, hija, ya me lo pagarás mañana; dile a tu madre que no se preocupe, con lo bonita que eres, un día vienes y me cantas una canción para mí sola y con eso estoy más que pagada».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Benicalap

Calle de José Grollo y la iglesia de San Roque

A la izquierda la Plaza de Benicalap y a la derecha la calle de Almiserat. Años 70


Foto subida al Foro Remember Valencia I. Entrada 8755

martes, 13 de febrero de 2024

Él me daba unas monedas y me volvía a pie a Benicalap

«Cuando paré, me dijo: «Vente el domingo». Me dio un duro, pero yo no le conté nada a mi madre. Y me lo guardé en el bolsillo. Y así me tuvo aquel señor cuatro domingos. Iba, cantaba, él me daba unas monedas y me volvía a pie a Benicalap. Y a la cuarta vez me dijo el señor Sogueros: «Que venga tu madre, que quiero hablar con ella». Así que tuve que confesar. Fue mi madre y él le dijo: «A esta niña hay que meterla en una academia». Mi madre, como buena costurera, le estaba confeccionando el traje de primera comunión a la hija de un huertano, el más rico del pueblo. «Pruébate este traje tan bonito, a ver cómo te queda», me dijo. Y con el traje de primera comunión de una niña rica me presenté en el teatro Sogueros en una matinal de domingo para repetir el número de la pulga que había tenido tanto éxito».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Huerta de Benicalap

Todocolección

viernes, 9 de febrero de 2024

Se trasladó con toda la familia al pueblo de Benicalap

«Allí vino al mundo Concha Piquer en 1906, según le había contado su madre, o en 1908 según contaban otros legajos, porque su nacimiento no estuvo anunciado por un cometa sino acompañado por un rayo que no dejó constancia en el cielo. Poco después el médico recomendó al padre que cambiara de aires y el buen albañil se trasladó con toda la familia al pueblo de Benicalap, un par de kilómetros más allá. La niña solo fue a una escuela de párvulos regentada por unas monjas a la que tenía que entrar por la puerta de atrás como todas las niñas pobres. Solía llevar un kiki en el pelo, y se pasaba el día cantando».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



El Portalet de Benicalap


lunes, 9 de enero de 2023

Para matar el hambre, solía hurtar de la huerta cercana tomates como esos

«No le dijo que de pequeña, para matar el hambre, solía hurtar de la huerta cercana tomates como esos y cebollas, patatas, pimientos, alcachofas, calabacines y toda clase de verduras que llevaba a casa ocultas bajo un mandil. Su madre se echaba las manos a la cabeza. 

—Algún día te van a pillar los municipales y te llevarán presa. O el dueño te disparará con una escopeta de sal.

—A los ricos les sobra. A nosotras nos falta —soltaba la niña con descaro».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent

https://www.rtve.es/play/videos/telediario/retrato-mujer-moderna-historia-sobre-concha-piquer-reina-copla/6776161/



Huerta de Benicalap

Todocolección


sábado, 7 de enero de 2023

Sí, señor. Como hacía mi abuela Marianeta en el pueblo de Benicalap cuando yo era niña

«En una de las naves de esa enorme catedral ferroviaria había un mercado italiano de frutas y verduras, algunas muy exóticas, y sobre ellas se esparcía también, como un barniz celestial, la música navideña. La joven se entretuvo contemplando aquellos productos. Entre todas las hortalizas, le llamó la atención la que se exhibía en un serón de palma con una etiqueta en la que se podía leer sun-dried tomatoes, tomates secados al sol, que semejaban antiguas monedas de cobre romanas. Se llevó una sorpresa: era así como los preparaban en casa, y decidió comprar medio kilo para la cena. 

—Estos tomates secos hay que ponerlos en remojo varias horas y servirlos empapados en aceite de oliva italiano —le aconsejó el dependiente. 

—Sí, señor. Como hacía mi abuela Marianeta en el pueblo de Benicalap cuando yo era niña —respondió ella con un inglés abrupto».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent

https://www.rtve.es/play/videos/telediario/retrato-mujer-moderna-historia-sobre-concha-piquer-reina-copla/6776161/



Benicalap. 1929

Todocolección

sábado, 25 de noviembre de 2017

Afegixes aigua fins a cobrir els reblons de les anses

«Quan la tomaca estarà sofregida, transformada en una salsa densa i oliosa, li tires una cullerada rasa de pebre roig, li dones unes voltes i, ràpidament, abans que es recreme, hi afegixes aigua fins a cobrir els reblons de les anses, que ve a ser un poc més de la que després, al cap d’una estona d’ebullició, quan la carn haurà deixat anar la substància i el brou s’haurà reduït, en necessitarà l’arròs per a coure’s; li dónes més flama, li tires la sal i ho deixes bullir a foc moderat. Als caragols, si en tens, els hauràs donat un bull previ després de rentar-los i enganyar-los, i la sang del pollastre, si vols, la poses en tres o quatre trossos —de tant en tant, sense deixar de parlar, remenava curosament la carn i la tomaca amb l’escumadora de mànec llarg, i l’oli bullia i esclatava i amb el xauxineig olorós del pollastre la boca d’Isabel era tot aigua—». 

Nit de foc

Vicent Marqués


Paella de domingo en Benicalap. Años 50

Archivo de Rafael Solaz

https://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/04/paella-de-domingo.html?spref=fb