Mostrando entradas con la etiqueta Pirotecnia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pirotecnia. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de marzo de 2025

Se encienden los explosivos y estallan las bellas guirnaldas de fuegos artificiales

«En fin, cuando toda la gente está congregada en torno a ellos y el viento sopla en la dirección requerida, estos mamuts de madera comienzan a arder, se encienden los explosivos y estallan las bellas guirnaldas de fuegos artificiales, dando la impresión de que la ciudad entera está ardiendo. Es realmente digno de ver, uno de los grandes espectáculos europeos».

Iberia

James A. Michener



Castillo de fuegos artificiales

Plaza del Caudillo (actual del Ayuntamiento)

Life

domingo, 9 de marzo de 2025

Valencia es la capital europea de los fuegos artificiales

«Cuando salí de la estación, el cielo de Valencia estaba lleno de fuegos artificiales, y el aire de gritos y música, y chillidos de júbilo. Valencia es la capital europea de los fuegos artificiales, superándose a sí misma con las fallas».

Iberia

James A. Michener



Castillo de fuegos artificiales

Todocolección

viernes, 7 de marzo de 2025

Y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero

«La multitud que estaba en el lado derecho maldecía su suerte. El viento soplaba del norte. Eso significaba que les traería la humareda y la lluvia de papelitos y trocitos de plástico que el disparo de la mascletà provocaría. No obstante, los más entendidos —o sea, casi todos— decían que no hay mal que por bien no venga, pues el molesto aire que les impediría ver bien el fuego aéreo también les llevaría mejor el sonido. Los más mayores se quejaban de que, cada año, las vallas de seguridad se comían más terreno del público y contaban las mascletàs de sus años mozos y golfos, cuando no había cercas de acero y casi te podías meter dentro de la zona de fuegos. «Entonces sí que estaba bien, sí. Ahora, tan lejos, se pierde mucho». Entre los miles de espectadores siempre hay quien acude por primera vez, traído por un nativo que le explica que no se tape los oídos, porque es peor, y que deje la boca entreabierta para evitar que le revienten los tímpanos. La gente que hay alrededor mira al neófito con una mirada burlona, pero, sobre todo, de expectante malicia: no hay nada más divertido para un valenciano que contemplar el terror que se dibuja en la cara de los que jamás han estado en una mascletà de Fallas cuando la furia de la pólvora es desatada por los maestros del fuego. Que toque en suerte estar al lado de un espectador de oídos vírgenes en estas lides añade malévola diversión al espectáculo "que más nos gusta a los valencianos. A mí, los castillos, ni fu ni fa. Eso sí, las mascletàs me pierden"».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Mascletà en la plaza del Caudillo (actual plaza de Ayuntamiento). 1951

López Egea

miércoles, 5 de marzo de 2025

La carcasa, al estallar en lo alto, se convirtió en un pañuelo blanco de humo

«El trueno rasgó el aire. El ronco estampido se interpretó en la plaza como la llamada a una oración que fue repetida, como un mantra, por miles de voces: "Es el primero", rezaban. La carcasa, al estallar en lo alto, se convirtió en un pañuelo blanco de humo aromático de pólvora; una nube pequeña que bailaba con la brisa bajo el azul limpio del último día de Fallas. La muchedumbre que se apretujaba en la plaza del Ayuntamiento y en las principales calles que en ella desembocan contemplaba las evoluciones de la mancha albina como si fueran augures de la antigua Roma interpretando el designio de los dioses en el vuelo de los pájaros».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Mascletà en la plaza del Caudillo (actual plaza del Ayuntamiento)

Todocolección

viernes, 8 de marzo de 2024

Mucho antes de que iniciaran el día con la despertá

«El 16 de marzo amaneció radiante previniendo la primavera, era lo que se solía decir: un autentico día fallero. Sara se había levantado pronto, mucho antes de que iniciaran el día con la despertá, despertando como su nombre indicaba, a todos los valencianos en un nuevo día, a base de sembrar las calles con miles de petardos».

Las doce llaves

María Villamayor



Despertà amb la banda Lira Musical de Salem al carrer Conde Altea de València  (hacia 1933)

Foto Desfilis

Bivaldi