«También contribuyen a la europeización de España los millones de obreros europeos que el señuelo de vacaciones baratas atrae cada verano a los hoteles de la costa mediterránea. Para el español, Europa es libertad (especialmente, libertad de costumbres), progreso, bienestar y, sobre todo, consumo».
«Desde el trampolín de la piscina también se veía el merendero de la Marcelina dentro del sonido del mar que arrastraba en la resaca todo el perfume de arroces, calamares y mejillones que los bañistas desnudos comían de forma pegajosa y un aire de acordeón llegaba desde la sombra de los cañizos donde se celebraba alguna boda o una comunión. Sonaba el pasodoble Valencia que muchos cantaban a coro junto con la maraña de gritos de los niños que se bañaban. Estas sensaciones diluían las amenazas morales que aún subsistían en mi cerebro a pesar de la sal».
«En la Glorieta cogía el tranvía azul y amarillo con jardinera que iba a la Malvarrosa. Primero seguía junto al pretil del río, después enfilaba la avenida del puerto. Me apeaba en la parada frente al merendero de la Marcelina, al lado del establecimiento de baños Las Arenas que tenía forma de Partenón de escayola pintado de azulete».
«En la Glorieta cogía el tranvía azul y amarillo con jardinera que iba a la Malvarrosa. Primero seguía junto al pretil del río, después enfilaba la avenida del puerto. Me apeaba en la parada frente al merendero de la Marcelina, al lado del establecimiento de baños Las Arenas que tenía forma de Partenón de escayola pintado de azulete».
«Se supo que ese día, después de unas maniobras que habían sido contempladas por Franco desde el Azor en aguas de la Malvarrosa, una falúa se había acercado a la playa de Las Arenas para recoger la paella de cuarenta raciones que el restaurante La Marcelina había guisado en honor del jefe del Estado y de la VI Flota. Con letras rojas hechas con pimiento morrón, sobre el arroz, el pollo, el conejo y las verduras la cocinera había escrito: ¡Viva Franco! ¡Vivan los americanos! ¡Arriba España!»