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viernes, 14 de junio de 2024

De siempre ha sido un lugar de gente pacífica, un pueblo de pescadores

«El teniente ocupó su butaca de escay verde bajo un retrato de Franco enmarcado en oropel, que nadie se había molestado en sustituir tras el final de la Dictadura, y frente a la mesa atestada de carpetas y documentos, mientras que el sargento y el inspector tomaron asiento en las dos sillas que tenía delante. Para no desmerecer el ambiente del despacho, los tres fumaron.

—Este es un pueblo muy tranquilo, la verdad es que no nos lo explicamos —reflexionó en voz alta el teniente.

—De siempre ha sido un lugar de gente pacífica, un pueblo de pescadores. Estamos recibiendo muchos turistas en los últimos años, pero nunca había pasado nada grave. Imagínese, el asesinato del alcalde, nada menos —completó el sargento».

Nadie corre más que el plomo

Ignacio Marín

https://www.amazon.es/Nadie-corre-m%C3%A1s-plomo-Narrativa-ebook/dp/B0CLDD24FS



Pesca del bou. 1900

Martín Vidal Romero

Bivaldi

miércoles, 24 de enero de 2024

Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca

«—Ya digo, a usted lo conocí en persona un día que siendo muy niña mis padres me llevaron a la playa de la Malvarrosa. Recuerdo que había un pintor que la gente decía que era muy importante. Gordo, con barba. 

—Era Sorolla. Pintaba bueyes que arrastraban las barcas de pesca, y también niños desnudos y mujeres con pamelas y vestidos blancos».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Bueyes arreando barcas. 1909

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 70 x 49

Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. La Habana

domingo, 24 de septiembre de 2023

Cuadras en las que se alojaban los “bous de tir”

«Por esta época la gran actividad de la Lonja era continua.  Punto de reunión de pescadores, vendedores y curiosos así como el único lugar del Cabañal donde se podía adquirir barras de hielo para las neveras de la época, rústicos muebles de carpintería forrados en su interior de corcho que mantenía el frio de una barra de hielo para todo un día. 

En estas naves se realizaba la venta del pescado y también estaban las oficinas del personal y almacenes de aperos de pesca, así como la “casa dels bous”, cuadras en las que se alojaban los “bous de tir”, recios bueyes de arrastre, animales encargados de hacer a la mar las embarcaciones que faenaban diariamente, embarcaciones de vela latina de gran maniobrabilidad utilizadas en la pesca del arrastre que fueron tema de los muchos cuadros que durante esta época el gran pintor Sorolla plasmo en sus lienzos y que eran las que traían el pescado a la Lonja para su venta diaria, cajas de 40 kilos de salmonetes, mabras, jureles, sepias y toda una gran variedad de lo que se le podía sacar al mar en esta época de bonanza en la pesca.

La venta se realizaba a la baja cantada por el Patrón mayor de la cofradía y siempre a la baja en reales, 40, 35, 30, 25... hasta su adjudicación a la persona interesada. La subasta hacía que la actividad diaria en la Lonja fuese muy animosa.

La mayoría de los pescadores residían por esta época en las casas adosadas en la misma Lonja».

Tiempos difíciles

Eduardo Andrés Conejero



Bous de tir


lunes, 21 de agosto de 2023

Pues iba a la playa a comprar el pescado fresco

«Al otro lado de casa, vivía la "tía Rocha", era una viuda con una hija de veinte años y un chico de unos quince o dieciséis años llamado "Salvaoret". Tenían un perro negro de orejas caídas, muy juguetón con los niños, se llamaba Nerón y era la mascota del barrio. 

La tía Rocha era una señora muy temperamental, tenía mucho genio, pero también un gran corazón. Había un vecino con quien siempre se gastaban bromas, asomaba la cabeza por la siempre puerta abierta, al interior de la casa y le cantaba: 

"¡Tía Rocha ! ¡Narangil, narangil!, y ella contestaba: 

¡Tío Antonio ! ¡Servetinal, servetinal!  merda p'al teu pardal". 

A la tía Rocha la llamaban así por su pelo de color rojo panocha y sus pecas. Se ganaba la vida como vendedora ambulante de pescado, pues iba a la playa a comprar el pescado fresco y era corriente verla y oírla vocear su mercancía. 

Los críos, con muy mala leche, la seguían y le cantaban : 

"Mala puta pescaora, ma donat el peix pudent

si no en tornes la pesseta, cridaré al ajuntament"».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



Pescaderas en la playa del Cabañal

Cortesía de José Navarro Escrich

domingo, 13 de agosto de 2023

Aún dicen que el pescado es caro...

«Aún dicen que el pescado es caro... Este es el título de un óleo de Sorolla en que se ven a un grupo de pescadores atendiendo a un pescador herido en el fondo de una barca. 

No era extraño que en el Cabañal y el resto de los poblados marítimos, abundaran las mujeres enlutadas, viudas y madres de pescadores que perdieron sus vidas en aras del pan de cada día. 

En este tiempo, quizás en el otoño del 34, un fuerte temporal de levante azotaba la costa valenciana, y grupos de gente hacían comentarios sobre algunas barcas que no habían regresado y andaban perdidas o quizás naufragadas. Se decía que en la cercana playa de Nazaret, en la desembocadura del río Tuna, había aparecido un cadáver y los restos de una embarcación. 

En la playa de la Malvarrosa las pescadoras subidas sobre piedras o tablones, oteaban el horizonte con la esperanza de descubrir el familiar "laúd" y su triangular y blanca vela latina. Una barca había intentado alcanzar la bocana del puerto, estrellándose contra las rocas del rompeolas, desapareciendo sus tripulantes. Las mujeres gemían temerosas por la suerte de sus familiares, pues en algunas barcas se juntaban todos los varones de una misma familia, incluso algún chiquillo. 

Entre llantos, rezos y advocaciones a la Virgen del Carmen, aquellas mujeres cubriéndose el "moño" con grandes pañuelos blancos o negros,—según.-; Soportaban la lluvia y el fuerte viento, y el tremendo maremágnum de las grandes olas que rompían en la playa. 

Algunos sacaban a colación, que los que faltaban, se podían haber refugiado en algún puerto de Argelia, apoyados por lo que todos sabían, la pesca encubría el contrabando que se hacía con el norte de África. Después de la tormenta viene la calma. Los chavales paseábamos descalzos por la playa, descubriendo todo lo que la tormenta hubiera arrojado a la arena de la playa. 

Cuando regresábamos a casa, en un portal se apiñaba la gente, y se oían los lloros y lamentos de los familiares o amigos de algún desaparecido».

Vivencias de juventud

Francisco Marcos Hernández



¡Aún dicen que el pescado es caro!. 1894

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 151.5 x 204

Museo del Prado

lunes, 9 de noviembre de 2020

Esta era su suerte, y no se quejaban

«Pero los hombres dedicados a esta tarea eran tan bellos, sus sonrisas tan atractivas, que parecían distintos, poderosos y estoicos. Esta era su suerte, y no se quejaban. En tierra, algunos estaban desayunando y me invitaron a sentarme con ellos. Yo me daba cuenta de que iba a comer la ración de alguno, pero no pude resistirme a aquella primera comida en mi nuevo país, cuyo importe pagué a mi botero. Aún lo saboreo: anchoas, que siempre me han gustado mucho, pan duro, queso más duro aún y vino tinto. ¡Qué delicioso era, qué auténtica su calidad española!»

Iberia

James A. Michener

 
Pesca del bou 
 
Playa de Nazaret. Circa 1910
 
Colección de Andrés Giménez
 
http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2016/10/


jueves, 5 de noviembre de 2020

Sus bueyes eran distintos a todos los que yo había visto hasta entonces

«Un tirón de la manga me recordó que mi jovial sátiro estaba de vuelta; y esta vez le permití que me llevara a su lancha, vacía ahora de barriles. Sus brazos eran como los de los hombres prehistóricos, y para él yo era un chaval. Sus bueyes eran distintos a todos los que yo había visto hasta entonces, y juntos me llevaron hacia la orilla de España. Cuando vi bien de cerca llevar las lanchas al agua, quedé sorprendido al comprobar la energía que ello requería. Era medieval, o peor aún. Era un desperdicio de fuerza que me resultaba incomprensible, y aquello continuaba el día entero y el año entero, hombres y animales trabajando hasta matarse».

Iberia

James A. Michener


 Pesca del bou. 1900

Martín Vidal Romero