Bella és la vida».
Llibre de meravelles
Vicent Andrés Estellés
«No hay que fiarse nunca del agua salada. Ahora está mansa, radiante en su vestido azul de primavera, pero hace siglos que los habitantes de los Poblados Marítimos perdieron la cuenta de las vidas que se ha tragado. Por eso, cada mañana de Viernes Santo, el Cristo del Salvador es traído hasta aquí a hombros de la gente de la red. De la poca que queda».
El silencio del pantano
Juanjo Braulio
«A la barra llegaban algunas chicas con el bañador mojado, los pies con arena pegada y pedían patatas fritas y vermut con aceitunas rellenas. Bajo este cañizo que daba una sombra violácea en medio de una luz muy cruel no estaba ella y el panadero se fue a buscarla por toda la playa. Era una chica escandinava bellísima, la primera turista que había recalado en este lugar. Tenía el pelo de maíz híbrido y llevaba un bañador de flores que le marcaba el sexo en forma de queso».
Tranvía a la Malvarrosa
Manuel Vicent
«Y en el chiringuito de Manolo ya no estaba aquella extranjera tomando el vermut. Sonaba en un gramófono una canción de Machín, mira que eres linda, qué preciosa eres, verdad que en mi vida no he visto muñeca más linda que tú. En el taxi pensaba en aquella extranjera y en otras chicas recién salidas del mar que llegaban a la sombra de aquel cañizo con el pubis empapado en medio de la luz que ofuscaba la arena. Las puntas de su pelo desprendían agujas de agua que se deslizaban por los hombros abrasados hasta hundirse en los senos».
Tranvía a la Malvarrosa
Manuel Vicent
«Por la tarde fuimos a dar un paseo por la playa y luego a un merendero. En una mesa cercana a la que nosotros ocupábamos, un hombre tocaba el acordeón y tu tío le pidió que lo acompañase y cantó para nosotros tangos y romanzas. Tenía muy buena voz y a todos nos emocionaron las letras de aquellas viejas canciones que hablaban de cosas lejanas y, sin embargo, parecían hablar de nuestras propias vidas, de las ilusiones, del sufrimiento y de la alegría que empezábamos a recuperar, aun a costa del olvido de quienes se habían ido para siempre. «De ahora en adelante ya no se irá nadie más. Estaremos aquí, juntos, toda la vida», me repetía yo, como si el fin de la guerra nos hubiera curado de la enfermedad, de la desgracia y de la muerte».
La buena letra
Rafael Chirbes
«Dinaren en un d’aquells restaurants d’estructura fràgil coneguts com els barracons de la platja. El professor havia nascut en un poble marítim a tocar de la ciutat i li agradava d’allò més passejar vora la mar. Per damunt d’una sorra tèbia iniciaren una caminada descalços, a poc a poc, al ritme que marcava l’artritis de don Enrique».
La mirada del tafur
Ferran Torrent
«Al principio, A.C.T.V abrió como una discoteca muy alternativa y moderna, con chicas sirviendo con bandejas en medio de la pista y todo lleno de monitores de televisión por todas partes, muy artístico. No funcionó. A partir de ahí se abrió como after con Vicente Pizcueta, de diez a dos de la tarde. Pero eso tampoco tenía mucha salida, dado que los que iban siempre eran los mismos y era todo muy experimental. Entonces, para darle más solidez al proyecto, se empezó a abrir los domingos por la tarde, con Fran Lenaers y Gani Manero, que estuvieron allí unos meses (no llegó al año). Nuestro éxito empieza los domingos, de cinco de la tarde a doce de la noche, fuera del circuito establecido de discotecas.
El público que teníamos era gente de la Ruta, que a esas horas aún había supervivientes, y gente joven que salía los domingos por la tarde, gente bien, niñas guapísimas. Y tampoco es que llegaran todos mascaos; alguno llegaba, claro, pero tampoco era esa la idea. Fuimos de los primeros en abrir por la tarde».
Reseña biográfica de Joan Bataller (extracto)
¡Bacalao!
Luis Costa Plans
«Más adelante, ya en 1986, decidimos instalar un disco-bar, con una estética de los años cincuenta, en la línea de Mariscal. Vicente Pizcueta organizaba las sesiones matinales de los domingos. Así nació A.C.T.V, conceptualmente concebido como una plataforma para nuevas tendencias creativas: artistas gráficos, sonoros, lumínicos, videoarte, performance, happening… Era todo provocación cultural. Y de ahí A.C.T.V: Actividades Culturales Termas Victoria.
Teniendo en cuenta que la estética que se pretendía era industrial, qué mejor que un espacio de grandes dimensiones. Partimos de un concepto minimalista e industrial, con unas increíbles bases de luz y sonido, y también videoarte, proyecciones y una imagen gráfica muy potente e inédita en la época. La inauguración fue un éxito total de público, con lo más granado de la cultura valenciana».
Reseña biográfica de Julio Andújar (extracto)
¡Bacalao!
Luis Costa Plans
«Debido al gran éxito del salón de baile Casablanca, y dado que estaba disponible un espacio de dos mil metros cuadrados en la arena de la playa de la Malvarrosa, en el 80 organicé la instalación de un nuevo espacio: una terraza con hamacas, sombrillas, restaurante y DJ que pinchaban las últimas tendencias musicales llamado Tropical. Fue un local muy concurrido por famosos de la época como Sabina, [Vicente] Bartual, Los Toreros Muertos, Alaska, etcétera, y donde se presentaron grupos tan emblemáticos como Vídeo, Betty Troupe o Los Inhumanos».
Reseña biográfica de Julio Andújar (extracto)
¡Bacalao!
Luis Costa Plans
«Tenía todos los servicios clásicos de la época. Estudiando las necesidades del público, creé un espacio de bailes de salón llamado Casablanca, con grandes big bands en directo y música de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. El público volvió a disfrutar del baile en pareja en un espacio maravilloso junto al mar. Tuvo un gran éxito y repercusión en la sociedad valenciana, y se celebraron varias ediciones de la Mostra de Cine, conferencias, desfiles de moda, presentaciones de discos y libros. Actuaron artistas como Sacha Distel, Bruno Lomas o Bonet de San Pedro».
Reseña biográfica de Julio Andújar (extracto)
¡Bacalao!
Luis Costa Plans
«Con la experiencia adquirida en Crac, decidí crear una nueva instalación en 1978. Era un edificio en ruinas de principios del siglo xx, en concreto del año dieciocho, que antiguamente había sido un balneario de agua salada de prestigio en Valencia conocido como Termas Victoria. Tenía todos los servicios clásicos de la época».
Reseña biográfica de Julio Andújar (extracto)
¡Bacalao!
Luis Costa Plans
«Aprovechaba entonces para contemplar, una vez más, la serena composición de su rostro. Sus ojos verdes, sus cejas pobladas, sus pómulos rollizos, sus labios generosos y rosados. Le generaba paz, como un atardecer lento y silencioso sobre aquel mar Mediterráneo. Como el sol que guiña a través de las hojas mecidas por la brisa mientras todos echan la siesta».
Nadie corre más que el plomo
Ignacio Marín
https://www.amazon.es/Nadie-corre-m%C3%A1s-plomo-Narrativa-ebook/dp/B0CLDD24FS
«En seguida oí las risas y la música que llegaban de la playa. Había una larga fachada de merenderos y casas de comidas con los nombres escritos en las paredes con grandes caracteres. La Pepica, Amparito, La Marcelina, L’Estimat, Casa Chimo. Las Carabelas, Juanet, La Perla, La Rosa, La Muñeca, La Paz, baños El Áncora».
Tranvía a la Malvarrosa
Manuel Vicent
«Uno no sabía nunca muy bien por dónde salían las personas mayores. De repente te decían que ya estaba bien de reírse, cuando eran ellas las que habían empezado, o te hacían salir del agua precipitadamente después de que te habían llevado a la playa y habían estado diciéndote y diciéndose todo el rato lo mucho que te gustaba bañarte y que disfrutabas una barbaridad metido en el agua».
El año que nevó en Valencia
Rafael Chirbes
«Seguidamente, los astilleros, los carpinteros de ribera, donde se construían y calafateaban toda clase de embarcaciones de madera y oliendo fuertemente a brea. Por cierto, por esa época, se construía en ese lugar un enorme dique mecánico, arrastrado por orugas, en un intento de modernizar el sistema de arrastre con bueyes.
Creo que nunca llegó a funcionar, pues tuvo varias averías en las pruebas y al final quedó varado en la arena, a 50 metros mar adentro y a merced del oleaje, visto desde la playa pintado de rojo inglés y castigado por las olas. Era la imagen pura del fracaso».
Vivencias de juventud
Francisco Marcos Hernández
«Al otro lado de casa, vivía la "tía Rocha", era una viuda con una hija de veinte años y un chico de unos quince o dieciséis años llamado "Salvaoret". Tenían un perro negro de orejas caídas, muy juguetón con los niños, se llamaba Nerón y era la mascota del barrio.
La tía Rocha era una señora muy temperamental, tenía mucho genio, pero también un gran corazón. Había un vecino con quien siempre se gastaban bromas, asomaba la cabeza por la siempre puerta abierta, al interior de la casa y le cantaba:
"¡Tía Rocha ! ¡Narangil, narangil!, y ella contestaba:
¡Tío Antonio ! ¡Servetinal, servetinal! merda p'al teu pardal".
A la tía Rocha la llamaban así por su pelo de color rojo panocha y sus pecas. Se ganaba la vida como vendedora ambulante de pescado, pues iba a la playa a comprar el pescado fresco y era corriente verla y oírla vocear su mercancía.
Los críos, con muy mala leche, la seguían y le cantaban :
"Mala puta pescaora, ma donat el peix pudent
si no en tornes la pesseta, cridaré al ajuntament"».
Vivencias de juventud
Francisco Marcos Hernández
«Se accedía a estos grandes comedores por detrás y se veía en las cocinas las paellas hirviendo, todos los mariscos en las peceras y congeladores, los cocineros empapados de sudor. Frente a la playa cada establecimiento tenía un sombrajo de cañas y desde allí por encima del espigón aparecían las plumas de las grúas del puerto».
Tranvía a la Malvarrosa
Manuel Vicent