domingo, 16 de diciembre de 2018

La calle Botánico será uno de los mejores sitios de Valencia para vivir

«La calle Botánico será uno de los mejores sitios de Valencia para vivir. Lo será en cuanto se concluya el enésimo plan urbanístico especial de regeneración urbana para la zona, pero, de momento, no lo es. Las viejas casas de los años veinte de una o dos plantas se alternan con fincas un tanto más altas, de tres o cuatro pisos, construidas la mayoría durante la década de los sesenta. Fue entonces cuando legiones de inmigrantes de Cuenca, Albacete y Teruel empezaron a inundar la ciudad en busca de trabajo. En la calle Botánico se nota que los edificios están construidos deprisa, porque había que dar alojamiento asequible a la mano de obra recién llegada. Sin embargo, aún mantienen cierto encanto».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Explosión pirotécnica en la calle Botánico. 1973

Rafael Solaz

https://valenciablancoynegro.blogspot.com/2012/09/

sábado, 15 de diciembre de 2018

En el exclusivo pantalán del Real Club Náutico de Valencia

«Aunque es de izquierdas, catalanista hasta las trancas y ferviente defensor de la clase obrera, el notas navega en un crucero de doce metros que atraca en el exclusivo pantalán del Real Club Náutico de Valencia. En teoría, el barco es una nave-escuela de la Universidad Jaume I de Castellón que, también en teoría, debería servir para que los alumnos de la venerable institución académica se iniciaran en el proceloso mundo de la navegación deportiva. En la práctica, el único que navega en ella es Castaños y su mujer, tan fea como su nombre: Enriqueta».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio


Club Náutico de Valencia

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viernes, 14 de diciembre de 2018

Hay que estar muy gilipollas para ir en bicicleta por ahí a estas horas

«Se queda mirando, como si hubiera visto un elefante azul, el embotellamiento que se organiza en un carril-bici cuando siete u ocho ciclistas esperan que el semáforo se abra. Parece que los hayan soltado de la misma cuadra: todos con un casco ridículo comprado en Decathlon y un camal sujeto con una cinta de plástico fosforescente. Hay que estar muy gilipollas para ir en bicicleta por ahí a estas horas de la mañana. Y seguro que todos esos capullos presumen delante de sus amigos de lo deportistas que son, de lo ecológicos que son y de lo bien que les va con la bici, pues «allí donde trabajo en el centro, oye, aparcar es imposible y con el metro y el autobús se pierde mucho tiempo; además, hago ejercicio». Lo dicho: auténticos gilipollas».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio


Carrera de Bicis, todas las edades, Escolapias 1955

Vespa-Bici a la izquierda

https://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=92748949

jueves, 13 de diciembre de 2018

Las aceras de la Gran Vía hierven con peatones apresurados

«Casi nunca está en la calle tan temprano y, por eso, alucina con la cantidad de gente que ya va y viene a esas horas. Son las siete y media de la mañana y las calzadas están repletas de coches, furgonetas, autobuses y motos. Las aceras de la Gran Vía hierven con peatones apresurados, ajenos a todo excepto al siguiente paso que deben dar y a lo que les entra por los auriculares: hormiguitas hacendosas de mirada fija, pasos pequeños y rápidos y labios apretados. Ni uno sólo sonríe. Cómo lo van a hacer. A casi todos ellos les espera un día de mierda; tendrán que aguantar al capullo de su jefe; mendigar una venta para cuadrar el objetivo del mes; cubrir una ruta entera de reparto descargando cajas como unos burros o, los más afortunados, aburrirse como una ostra delante de una mesa».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio


Gran Vía - Fernando el Católico

Todocolección

miércoles, 12 de diciembre de 2018

No es cosa suya, sino de la Virgen del Rosario que se la chiva flojito

«Contempla cómo Falconetti camina calle abajo a buscar su coche. "Encuéntramelo, Chema —piensa—, porque si no das con él, las cosas se van a poner chungas de verdad". Vuelve la cabeza hacia la fachada de la iglesia y cruza la mirada con los ojos secos de la imagen que corona la puerta principal. Es creyente —a su manera, claro— y espera que surja en su cabeza esa chispa, esa idea oculta en lo más profundo de su mente, que, en las ocasiones difíciles, aparece como una vela que se enciende cuando la noche es más oscura. Para Puri, ese pensamiento profundo que aparece de súbito; esa solución susurrada al problema más difícil no es cosa suya, sino de la Virgen del Rosario que se la chiva flojito, a ella sola. Eso es lo que pretende oír mirando a la boca petrificada. "Madre de Dios —reza—, o, al menos, que encuentre el dichoso chisme donde lo apuntaba todo"».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Cañamelar

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martes, 11 de diciembre de 2018

Se lleva a toda la tropa a comer a uno de los mejores restaurantes de La Malvarrosa

«Falconetti se mete en el bar para pagar. Cuando le indica al camarero que le cobre también lo de la mesa grande, la de la señora, el hombre mira a su mujer, que niega con la cabeza. «Ya lo arreglo yo con la Puri, no te preocupes». El tuerto se guarda el billete de cincuenta euros de nuevo en el bolsillo y se marcha de allí mientras la anciana y su corte de féminas empiezan a levantarse entre un nuevo trajín de mesas, sillas, risas infantiles y gritos maternales que advierten que pasan coches. Con razón se lleva a toda la tropa a comer a uno de los mejores restaurantes de La Malvarrosa. Si le sale igual de barato que el aperitivo, lo raro es que no vaya todos los días».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio


Casa Carmela. La Malvarrosa

https://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/

lunes, 10 de diciembre de 2018

Que en el interior se haya celebrado un bautizo y haya lluvia de caramelos

«Falco tiene la vista fija en el portalón del templo. Tampoco hay otra cosa que ver. Un grupo de críos —todos ellos gitanos— intentan que un cochambroso barquito de juguete flote en el agua verdosa que hay en el vaso procedente de la fuente que adorna el centro de la plaza. En cuanto la puerta de la iglesia se abre, la banda de pilluelos corre a tomar posiciones junto a las jambas con la esperanza —vana— de que en el interior se haya celebrado un bautizo y haya lluvia de caramelos. En cuanto aparecen los primeros feligreses, los niños se dan cuenta de que aquello no tiene pinta de fiesta de bautismo. Y vuelven al agua».

El silencio del pantano

Juanjo Braulio



Bautizo de un niño el día de San Vicente Mártir en la Iglesia de San Esteban

http://solerdos.blogspot.com.es/

https://voramartradicions.blogspot.com/2016_12_26_archive.html