sábado, 30 de mayo de 2020

Pensó en la gente, en los posibles náufragos

«Sólo cuando al alba el otro faro, también llamado sol, fue
encendiendo de a poco la ribera y el oleaje, el faro del
cuento tuvo noción de la tragedia. Ahí nomás, a pocas
millas de su torre grisácea, se veía un velero
semihundido. Por supuesto pensó en la gente, en los
posibles náufragos, pero sobre todo pensó en el velero,
ya que siempre se había sentido más ligado a los barcos
que a los barqueros. Sintió que su reacio corazón se
estremecía y ya no pudo más. Cerró su ojo de modesto
cíclope y lloró dos o tres lágrimas de piedra».

El faro (fragmento)

Mario Benedetti




Naufragio del vapor Villareal

Playa de Pinedo

Nuevo Mundo. 28 de marzo de 1908

jueves, 28 de mayo de 2020

El faro no pudo conciliar el sueño

«Así hasta que en una ocasión aciaga se quedó sin luz.
Vaya a saber por qué sinrazón mecánica el mecanismo
autónomo falló y la noche puso toda su oscuridad a
disposición del encrespado mar. Para peor de los males
se desató una tormenta con relámpagos, truenos y toda
la compañía. El faro no pudo conciliar el sueño. La
espesa oscuridad siempre le provocaba insomnio,
además de náuseas».

El faro (fragmento)

Mario Benedetti


El faro. Puerto de Valencia, 1960

Fotograma de la película "The boy who stole a million"


martes, 26 de mayo de 2020

Aquel faro era incurablemente optimista

«Aquel faro era incurablemente optimista y no estaba
dispuesto a cambiar por ningún otro su alegre oficio de
iluminador. Se imaginaba que la noche no podía ser
noche sin su luz, creía que ésta era la única estrella a
flor de tierra pero sobre todo a flor de agua, y hasta se
hacía la ilusión de que su clásica intermitencia era el
equivalente de una risa saludable y candorosa».

El faro (fragmento)

Mario Benedetti



El faro. Puerto de Valencia

Colección de Greg Sercas

domingo, 24 de mayo de 2020

De algún auto estacionado más allá de las rocas

«A aquel faro le gustaba su tarea, no sólo porque le
permitía ayudar, merced a su sencillo e imprescindible
foco, a veleros, yates y remolcadores hasta que se
perdían en algún recodo del horizonte, sino también
porque le dejaba entrever, con astuta intermitencia, a
ciertas parejitas que hacían y deshacían el amor en el
discreto refugio de algún auto estacionado más allá de
las rocas».

El faro (fragmento)

Mario Benedetti


El faro. Puerto de Valencia

https://pescarenvalencia.mforos.com/2065174/11116892-el-faro-viejo-y-mis-recuerdos-del-puerto-de-valencia/?pag=3

viernes, 22 de mayo de 2020

Pero soy una cabra muy extraña

«Hay quien dice que estoy como una cabra,
lo dicen, lo repiten, ya lo creo,
pero soy una cabra muy extraña
que lleva una medalla y siete cuernos.
¡Cabra! En vez de mala leche yo soy llanto.
¡Cabra! Por lo más peligroso me paseo.
¡Cabra! Me llevo bien con alimañas todas.
¡Cabra! Escribo en los tebeos.
Vivo sola. Cabra sola
-que no quise cabrito en compañía-,
cuando subo a lo alto de ese valle
siempre encuentro un lirio de alegría.
Y vivo por mi cuenta, cabra sola,
que yo a ningún rebaño pertenezco.
Si sufrir es estar como una cabra,
entonces si lo estoy, no dudar de ello». 

Cabra sola

Gloria Fuertes



El gitano y la cabra

Subida por Juan David Forner a VAHG

Del libro "Valencia"

miércoles, 20 de mayo de 2020

El barco es más barco en alta mar

«El barco es más barco
en alta mar,
entre las olas
y el huracán.

Y el águila, en el aire
sabe mejor mirar,
embistiendo a las nubes
que le impiden volar.

Rompe los zancos
y comienza a andar,
sobre la tierra,
sobre la tierra de verdad».

Ambiente

José María Hinojosa


Puerto de Valencia

https://www.navegar-es-preciso.com/news/pailebots-o-pailebotes-de-cabotaje-o-gran-cabotaje-en-el-mediterraneo-occidental-durante-los-siglos-xix-y-xx/

lunes, 18 de mayo de 2020

La pobreza ay no quieres, te asusta

«La pobreza
ay no quieres,
te asusta
la pobreza,
no quieres
ir con zapatos rotos al mercado
y volver con el viejo vestido.

Amor, no amamos,
como quieren los ricos,
la miseria. Nosotros
la extirparemos como diente maligno
que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.

Pero no quiero
que la temas.
Si llega por mi culpa a tu morada,
si la pobreza expulsa
tus zapatos dorados,
que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
Si no puedes pagar el alquiler
sal al trabajo con paso orgulloso,
y piensa, amor, que yo te estoy mirando
y somos juntos la mayor riqueza
que jamás se reunió sobre la tierra».

La pobreza

Pablo Neruda


Alrededores del rastro

Plaza de Napoles y Sicilia

Joaquín Collado