domingo, 31 de octubre de 2021

Yo veo, solo, a veces, ataúdes a vela zarpar con difuntos pálidos

«Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante».

Sólo la muerte

Pablo Neruda



Entierro camino del Cementerio del Cabañal

Calle Doctor Lluch - Travesía Pescadores

Robert Frank. 1952

Subida por Juan David Forner a VAHG

viernes, 29 de octubre de 2021

Descifraba las escenas eróticas de la fachada gótica realizadas por los ángulos de sombra

«Tardaría un tiempo todavía en visitar el barrio chino por la noche. Había empezado a conocerlo por el revés de su trama en la ruta diaria que me llevaba a clase, pero poco después comencé a realizar excursiones a la luz de la luna alrededor del mercado central y las sensaciones más fuertes que guardo de Valencia en los años cincuenta se derivan de aquellas correrías. Descubría los monos esculpidos en los capiteles de la Lonja; descifraba las escenas eróticas de la fachada gótica realizadas por los ángulos de sombra; me adentraba por las callejuelas que olían a flor de alcantarilla hasta el corazón del laberinto rosa donde había chulos muy pálidos jugando a los dados con la cara rajada».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



La Lonja

Todocolección

miércoles, 27 de octubre de 2021

A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central

«A medida que ese camino se hizo rutinario aquellos seres comenzaron a palpitar ante mis ojos. Cada mañana veía alguna escena cargada de ternura: un chulo muy famoso que se llamaba Mahoma llevaba un biberón de leche en la mano, una puta estaba amamantando a su hijo en la acera y le cantaba una canción de la Piquer, el ama de un burdel jugaba al tute con un viejo menestral sobre una caja de embalaje, frente a la casa de las Francesas unas niñas saltaban a la comba mientras su madre hacía punto y por todas partes se oían gritos de mujeres que se llamaban desde las ventanas con sus nombres del pueblo y no con el de guerra «¡Camila! ¡Leocadia! ¡Esperancita!» y aquellos tugurios que por la noche eran de rosa ahora tenían en la puerta un perro dormido y una puta que venía de la compra con una bolsa llena de nabos y coliflores. A esa misma hora, sin duda, era mucho más obsceno el mercado central. Allí se discutía el precio de la fruta como en los burdeles se regateaba el precio del amor».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Puesto de pescado en el Mercado Central

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lunes, 25 de octubre de 2021

Els voltants del Mercat Central és una desfilada incessant de persones

«Els voltants del Mercat Central és una desfilada incessant de persones. És dels llocs més transitats de València. El mercadet ambulant i les nombroses botigues del barri antic ho propicien. Ensopegues, literalment, amb turistes russos amb la cara de no entendre res o d’indiferència escoltant les explicacions d’una guia que els recita la història de la llotja de la Seda. La guia assenyala els detalls de la porta principal obviant les escenes més explícitament sexuals, com ara les dues figuretes practicant un seixanta-nou, en la meua opinió bastant correcte».

Un dinar un dia qualsevol

Ferran Torrent


Mercado Central de Valencia

Cortesía de José Navarro Escrich


sábado, 23 de octubre de 2021

Y me paraba ante el escaparate de una farmacia

«Y me paraba ante el escaparate de una farmacia que había al lado del cine Palacio donde anunciaban gomas y lavativas, Cruz Verde y permanganato para las blenorragias. Las putas se paseaban en bata de felpa con las medias enrolladas en los tobillos arrastrando las chancletas. Eran las mismas que de noche se transformaban en seres de carne pintada. También a esa hora de la mañana los chulos dormían».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



Farmacia Viuda del Doctor Greus

Plaza de Santa Catalina

Todocolección

jueves, 21 de octubre de 2021

Le cambiamos el nombre y le pusimos Coliseo

«Cuando salí de Spook me fui a la playa, a perder el tiempo un rato, nada, dos o tres semanas. Me fui con Gani [Manero] —que luego estuvo conmigo en Megabeat y que entonces estaba en A.C.T.V por las tardes— y, allí en la playa, hablando de que yo no quería volver a Spook, le dije a Gani, «oye, ¿y si montamos unas fiestas el domingo para poder dormir?». Porque él venía a Spook siempre después de A.C.T.V y se quedaba conmigo hasta cerrar y no dormíamos nunca. Y me dijo, «tío, ¿por qué no hacemos algo en A.C.T.V?». Y, buah, la armamos, la armamos: en dos semanas lo reventamos. La primera semana ya estaba lleno, pero es que la segunda o tercera semana ya no se cabía. Esto sería a finales del 88, por ahí, y estuvimos tres meses, creo, más o menos. Ahí metí un rollo más raro, discos de Pankow y cosas así; temas que también metía en Spook, pero rollo más techno duro, con bases potentes, mezclado con el principio del acid, que no se oía ni en Ibiza. Ponía acid de dos recopilatorios que salieron en Chicago. Eran bestiales, era un acid medio techno, medio industrial, una mezcla rara, y no era el acid ese típico que salió luego ya en verano; te estoy hablando del acid del principio, con mucho [Roland] 303, a saco… Eso es la época de A.C.T.V y Coliseum, una discoteca que estaba al lado y que cogimos después Gani y yo. Le cambiamos el nombre y le pusimos Coliseo».

Reseña biográfica de Fran Lenaers (extracto)

¡Bacalao!

Luis Costa Plans



Coliseo

Calle Eugenia Viñes

https://www.facebook.com/fran.lenaers


martes, 19 de octubre de 2021

Las putas a esa hora del día todavía dormían, pero en la primavera algunas ya estaban sentadas al sol

«Las putas a esa hora del día todavía dormían, pero en la primavera algunas ya estaban sentadas al sol en la calle o en los balcones y entre ellas se peinaban o se despiojaban. Los viernes pasaba primero por la iglesia del Patriarca. Me imbuía de incienso y gregoriano, recibía unas caricias del confesor, sentía el silencio perenne del caimán en mi mente, respiraba el sonido del órgano sobre la lividez de unos cuadros del divino Morales y luego entraba en las podridas calles del barrio chino».

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent



El barrio chino. 1972

Joaquín Collado