martes, 31 de diciembre de 2024

¡Brindo, por la felicidad pequeña, por el amor grande, por la sonrisa tierna!

«¡Brindo,
por una paz perenne (no sólo duradera),
que dure,
lo que dure el hombre en esta tierra!

¡Brindo,
por la alegría del planeta!
¡Brindo por el arroz y la lenteja!
¡Y porque todos tengamos un poeta!

¡Brindo,
por la felicidad pequeña,
por el amor grande,
por la sonrisa tierna!

¡Brindo con las copas de todos los árboles
de la tierra!

... Y brindo de verdad,
(-¡aunque no salga de esta borrachera!-)»

Brindis cotidiano

Gloria Fuertes



Nochevieja. 1956

Todocolección

domingo, 29 de diciembre de 2024

Yo estaba en el puerto de Valencia cuando, en plena República, trajeron desde Menton su cadáver

«Me acuerdo mucho de Blasco Ibáñez. Yo estaba en el puerto de Valencia cuando, en plena República, trajeron desde Menton su cadáver. Era un buen amigo, la verdad. Más de cinco años hacía que había muerto. Estoy viendo el acorazado Jaime I, buque insignia de la armada española, adornado con gallardetes y banderas, al que daban guardia de honor otros buques de la marina española y francesa».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Llegada de los restos de Blasco Ibáñez a Valencia

 Crónica. 5 de noviembre de 1933

viernes, 27 de diciembre de 2024

La música de un acordeón me llegaba desde los merenderos

«Después de comer me quedé dormida en la arena junto a la media sandía sobrante, y dentro del sueño la música de un acordeón me llegaba desde los merenderos y oía las risas de mis hermanas, que resonaban en el sueño como dentro de una cámara neumática, y allí oía también el llanto desgarrado de un niño. Nunca he querido saber por qué el llanto de aquel niño a lo largo de mi vida se ha fundido con el de mi hijo cuando me lo arrancaron de los brazos para llevárselo a España. La voz de mi madre que me decía «Despierta, Conchín, que vamos a perder el tren. Tenemos que volver a casa» era la misma voz que me decía que volviera a España cuando estaba en Nueva York. Mi cabeza está llena de niños llorando. He cantado para olvidar sus gritos».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Maria Jesús en un merendero de la playa


miércoles, 25 de diciembre de 2024

Ha nacido Jesús, qué pena, en un establo

«¡Alégrate, zagala!
¡Alégrate, pastor!
Ha nacido Jesús,
es nuestro Redentor.

Ha nacido Jesús,
qué pena, en un establo,
sin más luz que su luz,
sin más sol que sus manos.

Sin más luz que sus ojos
nació el Crucificado,
nació el Rey de la Paz,
nació el Cordero Blanco.

Igual los pastores
que los Reyes Magos,
doblan sus rodillas
y beben cantando.

Y beben la paz
de sus ojos claros.
El frío no quiere
entrar al establo».

El Rey de la Paz

Gloria Fuertes



Establo del Parador-Posada del Ángel

Revista Valencia Atracción. Diciembre de 1930

lunes, 23 de diciembre de 2024

Transportaban una paella hacia la mansión de aquel señor gordo

«Unos criados transportaban una paella hacia la mansión de aquel señor gordo, que la esperaba en la puerta con los brazos abiertos. Cuántas veces se lo conté a Blasco Ibáñez. Algunos decían que era un escritor muy conocido que se había batido en duelo y se había salvado porque la bala le dio en la hebilla».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Fachada principal del chalet de la Malvarrosa

http://www.cervantesvirtual.com/

sábado, 21 de diciembre de 2024

Un emparrado con cañizos, llamada la Carmela

«A mi lado también se bañaban y hacían castillos en la arena unos gitanillos desnudos con el sol dentro de su cuerpo mojado. Sobre una manta extendida cerca de la orilla, mi madre abrió la sandía, que salió muy roja, y me felicitó y me dijo «hija, qué buena vista tienes», y nos pusimos a comer. Sentía los labios inflamados con un sabor salado, y los hombros y las piernas quemados. Recuerdo que de una casa de comidas, un emparrado con cañizos, llamada la Carmela».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



La Carmela

La Malvarrosa


jueves, 19 de diciembre de 2024

Allí en la arena había muchos carros de labranza

«Allí en la arena había muchos carros de labranza y tartanas de los huertanos que habían aprovechado el día de fiesta para pasarlo al lado del mar. Algunos caballos estaban en el agua y los relinchos se fundían con el sonido del oleaje que se batía llenándolos de espuma. Creo recordar que había cumplido diez años cuando me bañé por primera vez en el mar con un camisón blanco que se me pegaba a la carne al salir del agua».

Retrato de una mujer moderna

Manuel Vicent



Playa de Levante

El Canyamelar

Cortesía de José Navarro Escrich